Abusos sexuales en la Iglesia, Benedicto responde a las críticas

Por Ary Waldir Ramos Díaz

Fuente: Aleteia

 

El Papa emérito escribe una breve nota de contribución para la publicación mensual, Herder Korrespondenz, donde una estudiosa alemana criticó su ensayo sobre la crisis de los abusos sexuales en la Iglesia y el vínculo con la supuesta caída moral en el 68’.

El papa Benedicto XVI vuelve a escribir: “Hasta donde conozco, Dios no aparece en absoluto en la mayoría de las reacciones a mi artículo, y de esta forma no se habla precisamente del quid de la cuestión que yo quería plantear”.

Lo hace, según informaron algunas agencias de noticias, en una breve nota de contribución para la publicación mensual alemana, Herder Korrespondenz, que será publicada en septiembre, anticipada ayer por algunos sitios de información en alemán.

La respuesta del Papa emérito llega después de que su ensayo titulado La Iglesia y el Escándalo de los abusos sexuales de abril 2019, hubiera suscitando un eco mundial también por sus comentarios sobre la evolución de la moral sexual católica al final de los años setenta y ochenta.

Y la respuesta en julio, en el Herder Korrespondenz de una catedrática alemana que publicó un artículo, titulado: Das wahre katholische Leiden an 1968 (El verdadero sufrimiento católico en 1968).

La crisis que aún golpea a la iglesia fue producto de una laxitud moral que invadió a Occidente, y no solo a la iglesia, en los años sesenta, la Revolución de 1968 que luchó por una “libertad sexual total”, escribió el Papa emérito en el documento de 18 páginas, publicado en abril en el periódico alemán Klerusblatt y anticipado por Il Corriere della Sera, “habiendo contactado al Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal (Pietro) Parolin, y al mismo papa Francisco”.

El texto había sido concebido también en el contexto de la reflexión del encuentro La protección de los menores en la Iglesia, convocado por Francisco en el Vaticano (21-24 febrero 2019).

En esta nueva ocasión, el Papa emérito expone un déficit general en la recepción de su texto anterior. En particular, al dirigirse a los comentarios de la historiadora Birgit Aschmann, nacida en Hamburgo, catedrática de historia europea del siglo XIX desde 2011 en la Universidad Humboldt de Berlín. Así, al referirse en concreto al texto de la investigadora, subrayó que tampoco “se encuentra la palabra Dios en las cuatro páginas del artículo de la señora Aschmann, cuando era el punto central de la cuestión que yo había planteado”.

Benedicto XVI insistió usando uno de los párrafos de su propio ensayo: “La sociedad occidental es una sociedad en la que Dios está ausente del discurso público y no tiene nada más que decir. Y por eso es una sociedad en la que la medida de la humanidad se pierde cada vez más”.

En lo que respecta a las reacciones criticas, también Ratzinger observa – me “muestra la gravedad de una situación en la que la palabra Dios muchas veces se margina incluso en la teología”.

El papa emérito ha considerado oportuno responder brevemente a la publicación alemana mensual, Herder Korrespondenz, que desde 1946, publicada por la editorial Herder de Friburgo, informa sobre los desarrollos actuales en la iglesia, la religión y la sociedad. Cada número contiene editoriales, comentarios, así como entrevistas, análisis y documentos de científicos, periodistas y expertos.

 

“Me parece que en las cuatro páginas del artículo de la Sra Aschmann no aparece la palabra Dios, que yo he puesto en el centro de la cuestión. He escrito que “un mundo sin Dios solo puede ser un mundo sin significado”. “La occidental es una sociedad en la que Dios está ausente del discurso público y no tiene nada que decir. Y es por ello una sociedad en la que la medida de la humanidad se pierde cada vez más”.

Por lo que puedo comprobar -concluye Ratzinger-, en la mayoría de las reacciones a mi contribución Dios no aparece en absoluto, y por tanto no se debate si quiera lo que quería subrayar como el punto clave de la cuestión. El hecho de que la aportación de Aschmann ignore el pasaje central de mi argumentación como lo ha hecho la mayoría de las reacciones de las que tengo conocimiento me revela la gravedad de una situación en la que la palabra Dios parece a menudo marginada en la teología”.

 

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