Archivo de la categoría: Ética e Instituciones

La destrucción del poder judicial: ahora sí que vienen por todo – Gabriel Zanotti

Por Gabriel Zanotti

12 de mayo de 2019

Fuente: Filosofía para mí

Si hay algo que define al liberalismo clásico, desde un punto de vista institucional, es el poder judicial.

Cuando Hayek escribió Law, Legislation and Liberty, estaba pensando en algo no muy conocido ni por adherentes ni por detractores del liberalismo, que habitualmente se cree que tuvo su origen en la Revolución Francesa. No.  Hayek explica, precisamente, que el Law es el Common Law, defendido por los Jueces, “contra” la “legislación” que emanaba del Rey y de la Cámara de los Comunes. Los Lores eran precisamente los encargados no de “legislar” sino de custodiar el Law, de donde emergen las libertades individuales inglesas que luego se hacen carne en las colonias norteamericanas. La evolución del sistema constitucional en los EEUU significó precisamente que la Suprema Corte asumió el papel aristocrático de la Cámara de los Lores, transformada en el Senado. La Suprema Corte es (fue) así la suprema instancia de la defensa de las libertades individuales, del Bill of Rightscontra los abusos de poder del Poder Ejecutivo y del Legislativo (los Comunes, transformados en “The House”, los diputados). La evolución del sistema constitucional norteamericano se transformó así en la vivencia concreta de la teoría del gobierno mixto del medioevo. El Rule of Law era efectivamente posible por el control de constitucionalidad ejercido efectivamente por una Suprema Corte aristocrática e independiente.

El poder judicial es, en ese sentido, la única garantía contra el abuso del poder y, a la vez, el símbolo de la limitación al poder, el ideal regulativo del Limited Government.

El poder judicial es por eso la esencia del liberalismo político, la real garantía a la libertad individual.

Por eso, cuando facciones totalitarias llegan hitlerianamente al poder por medio de elecciones, siguen teniendo en todo ese sistema, aunque comiencen a violarlo, un real problema para sus reales intenciones de poder. En última instancia, es incoherente que lo mantengan, y esa incoherencia es el error que cometieron los kirchneristas y que dejó a su “jefa espiritual” a merced del poder judicial, que para ellos no es más que una supervivencia del liberalismo político burgués al servicio de las clases dominantes.

Y desde su perspectiva marxista, tienen razón.

Por eso, ahora sí que vienen por todo. Ahora, con terrible coherencia, destruirán los reales límites que quedaban. Límites que en Argentina, sí, ya casi no funcionaban, límites que el Emperador Nestor I había sabido impedir con el apriete mafioso hacia los jueces, pero ahora sus coherentes intelectuales aprendieron la lección. Así como para los que somos partidarios del libre mercado el problema es la existencia misma del Banco Central o del “Ministerio de Economía”, para los totalitarios el problema es la existencia misma del Poder Judicial.

Porque aunque casi inexistente en la praxis, era al menos unsímbolo. Al menos alguien podía decir que tal medida violaba el control de constitucionalidad en teoría vigente. Ahora se acabó. Coherentemente, quieren derribar el símbolo. Ya no, ya nadie podrá decir, aunque no tenga resultado, que algo es “contra la Constitución”, porque se acabará la Constitución. Habrá sí pirámide jurídica, como la hubo en el nazismo y la Unión Soviética, pero “Constitución” como limitación del poder, aunque simbólica, ya no. Back to 1949. Coherente. Terriblemente coherente.

La Argentina nunca fue Mises y Hayek, pero por lo menos Alberdi quedaba como símbolo, como ideal regulativo, como una utopía inspiradora hacia un futuro difícil. Ahora ya no, gente. Ahora vienen en serio. Ahora son Mempo Giardinelli y Zaffaroni, y si es necesario hilar menos fino, siempre tendremos las sabias enseñanzas de D´Elía y Bonafini. Liberales, como ven el debate en Argentina no es –ni en ningún otro lado-  Hayek o Rothbard.

Es la supervivencia simbólica de instituciones que nunca fueron contra la barbarie política que siempre fue.

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Una inspiración contra el socialismo: Juan Bautista Alberdi y la libertad en América latina – Alejandro Chafuen

4 de marzo de 2019

Por Alejandro Antonio Chafuen

Traducido por Joshua Gregor

Fuente: Revista Forbes 

 

Cuando los analistas y estudiosos hablan de Venezuela o Argentina, suelen describir la prosperidad de su pasado. En Venezuela se hace hincapié en su riqueza petrolera. En el caso de Argentina, su ganadería y agricultura. Pero la tierra argentina era siempre fértil, y el país despegó sólo después de la adopción de la Constitución de Argentina de 1853. Como suele decir Armando Ribas, la pampa no se humedeció en 1853. La riqueza de la “pampa húmeda” sigue allí. Pero la riqueza comparativa de Argentina comenzó a bajar cuando empezó a abandonar las ideas económicas y morales que dieron lugar a su crecimiento.

Un abogado joven de la provincia argentina de Tucumán, Juan Bautista Alberdi (1810-1884), desempeñó un rol relevante en crear las condiciones intelectuales para un período de prosperidad que duró casi 90 años, comenzando con la adopción de la Constitución. Al igual que Thomas Jefferson, Alberdi estudió las constituciones de varios países antes de ayudar escribir la carta fundamental de su país, el verdadero comienzo de una Argentina libre.

Las opiniones de Alberdi todavía son valiosas para lograr consensos sobre las instituciones de la sociedad libre en Argentina y América latina. Los que valoran el rol del cristianismo en la formación de una mejor compresión de la persona humana pueden encontrar lecciones adicionales en sus escritos.

Tomando inspiración de su padre vasco, lector entusiasta de El contrato social de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), el joven Alberdi también estudió las obras del filósofo ginebrino. Leyó las obras de los principales intelectuales franceses, mencionado a docenas de autores como Frederic Bastiat (1801-1850), Alexis de Tocqueville (1805-1859), Jean-Baptiste Say (1767-1832) y Benjamin Constant (1767-1830). Leyó menos autores británicos y americanos entre los que se encontraban muchos de los mejores: Roger Bacon (1219-1292), John Locke (1632-1704), Jeremy Bentham (1748-1832), Adam Smith (1723-1790) y los Federalist Papers.

Alberdi pasó de un socialismo moderado en su juventud a lo que hoy se consideraría una visión liberal clásica. Como muchos de sus mejores amigos, de joven ahondó en la literatura. Sus primeros escritos fueron sobre la música y sus métodos, pero pronto comenzó a concentrarse en temas de derecho y gobierno.

Agradecido por su educación católica pero tolerante hacia todos, Alberdi escribió: “Seamos religiosos seamos creyentes, seamos cristianos para ser libres, muy bien; pero sin olvidar que también tenemos necesidad de buenas costumbres públicas y privadas, de reserva y moralidad en la vida de familia, de laboriosidad en los hábitos y de instrucción en las inteligencias. Seamos católicos, como han sido nuestros padres, como conviene a nuestra raza; pero sin olvidar que también hay pueblos profundamente religiosos que no son católicos.” En temas de costumbres y normas sociales fue admirador de Inglaterra: “La Inglaterra es feliz por sus costumbres, por su buen sentido, por sus hábitos de labor, por la ciencia de sus estadistas a la par que por la educación religiosa de sus clases. Toda esa dicha tiene origen en la manera de ser de la familia.” Estuvo convencido de que “sin la Inglaterra y los Estados Unidos, la libertad desaparecía en este siglo.”

Alberdi apoyó y publicó una carta escrita por uno de sus compatriotas admirados, Félix Frías (1817-1881). Frías—en este período un corresponsal en Francia para el diario chileno El Mercurio—escribió una carta a François Guizot (1787-1874). Éste había argumentado que el éxito de la democracia en América era resultado de su federalismo. Frías le contestó: “Usted dice en su carta, señor, que la América del Norte ha realizado la democracia, porque es federal. Es una buena razón, pero no es esa la gran razón. Los americanos del norte son demócratas, porque son capaces de la democracia, y lo son porque son cristianos. La Gran Bretaña practica la libertad, bajo diversa forma, porque es cristiana.” Al igual que Frías, Alberdi tenía una opinión positiva del cristianismo, pero confiaba más que Frías en la ciencia y la libertad humana.

Frías escribió, “La filosofía y la literatura francesas se lavan las manos, lo sé, en la presencia del socialismo. Pero no ha caído él de la nubes, ha caído justamente de las clases altas en las clases bajas” (énfasis del original). Frías argumentaba que los franceses necesitaban una filosofía para la gente común porque las clases altas franceses habían “arrancado la religión de[l] alma” de las masas y que “el socialismo es la filosofía plebeya de la carne.”

Alberdi encontró la fuente del progreso humano en lo que se podría llamar (en términos modernos) una combinación del cristianismo y Ayn Rand: “No es temerario establecer que el mundo civilizado y libre, es la obra del egoísmo individual, cristianamente entendido: Ama a Dios sobre todo, enseñó él, y a tu prójimo como a ti mismo, santificando de este modo el amor de sí a la par del amor del hombre.”

Su obra más libertaria fue quizás un discurso de graduación en una facultad de derecho. En La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual Alberdi señalaba que todo lo que era considerado omnipotente, excepto Dios, era un peligro a la libertad humana, ya sea un líder, el estado, el gobierno, una raza o la nación. No descartaba, sin embargo, el patriotismo o los patriotas. De niño se sentaba en las faldas de otro patriota cristiano: Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y González, generalmente conocido como Manuel Belgrano (1770-1820). Un amigo del padre de Alberdi, Belgrano fue abogado educado en la Universidad de Salamanca. Se convirtió en general en la guerra de independencia de Argentina y fue uno de los primeros promotores del comercio libre. A pesar de su respeto al legado y el patriotismo de Belgrano, Alberdi advirtió contra otros que eran más extremos y convertían la patria en un cuasi-Dios.

Consciente de que el espíritu de una constitución podría ser subvertido por interpretaciones y regulaciones, Alberdi escribió un largo manual sobre cómo interpretar los fundamentos de libre mercado de la Constitución. No fue suficiente—las opiniones de Alberdi comenzaron a perder popularidad, y Argentina comenzó su declinación. A diferencia de las figuras políticas de hoy, Belgrano y Alberdi murieron en la pobreza. Belgrano, el creador de la bandera argentina, murió joven en 1820 a los 50 años de edad. Alberdi vivió hasta los 74 años y murió en un oscuro sanatorio en Neuilly, Francia. Vivió y pasó tiempo en Chile, Uruguay y Europa. Hoy es conocido y admirado principalmente por las minorías educadas del liberalismo argentino, pero sus opiniones son una prueba de que el cristianismo católico puede ir de la mano con la libertad y la prosperidad. Usando criterios objetivos, Argentina en su tiempo de gloria era mucho más cristiana y católica de lo que es hoy. La vida y los escritos de Alberdi deberían ser una inspiración para todos que trabajan por políticas más respetuosas de la buena moral, el imperio de la ley y la economía libre en América latina.

La Iglesia Católica y la política de Derechos Humanos sobre los 70’ en Argentina – Juan Francisco Ramos Mejía (h)

Por Juan Francisco Ramos Mejía (h).

Juan Francisco Ramos Mejía hijo tiene 40 años. Es abogado y master en economía y política.

Email: [email protected]

 

I.- Introducción

La noticia acerca de la beatificación del ex obispo Angelelli vuelve a poner sobre el tapete el debate sobre el uso político de los derechos humanos relacionados con la guerra civil de la década de 1970.

El objeto de este memorándum es analizar la posición actual de la jerarquía de Iglesia Católica en relación a ese tema y proponer algunos lineamientos para el accionar futuro. Seguir leyendo La Iglesia Católica y la política de Derechos Humanos sobre los 70’ en Argentina – Juan Francisco Ramos Mejía (h)

Socialismo del siglo XXI: Crónica de un genocidio en Venezuela

3 de marzo de 2018

por Jonathan A. García Nieves

Para Instituto Acton

 

El autodenominado Socialismo del Siglo XXI: régimen  autoritario instaurado por Hugo Chávez en 1999 y mantenido hasta ahora por la inefable diarquía de Maduro y Cabello, ha estado cometiendo -ante los ojos del mundo- un flagrante genocidio contra el pueblo venezolano. Seguir leyendo Socialismo del siglo XXI: Crónica de un genocidio en Venezuela

Marx, los mapuches y el estado de derecho – Gabriel Zanotti

Por Gabriel Zanotti

Fuente: Filosofía para mí

La ideología marxista siempre ha sido incompatible con el Estado de Derecho. Por supuesto, algunos pueden interpretar a Marx como un filósofo y un sociólogo de la alienación, y librarlo de culpa y cargo de las revoluciones violentas que en nombre del comunismo han azotado al s. XX. No me convence esa interpretación pero es lo que hizo la escuela de Frankfurt y me parece respetable. Sin embargo, la interpretación leninista de Marx –la que me parece correcta- no tiene salvación, en ningún sentido del término. Seguir leyendo Marx, los mapuches y el estado de derecho – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Occidente en el siglo XXI – Armando Ribas

por Armando Ribas

2 de diciembre de 2017

Voy a insistir en un tema que me parece de la mayor trascendencia ante la realidad que vive hoy el llamado mundo occidental y cristiano, y como antes he considerado es el origen de la confusión reinante. Cada día me convenzo más de que en el mundo hoy se sigue ignorando que hasta hace unos doscientos años se vivía como vivía Jesucristo, tal como muy bien lo expone William Bernstein en su “The Birth of Plenty” (El Nacimiento de la Abundancia). Seguir leyendo Occidente en el siglo XXI – Armando Ribas

“Ahora vemos confusamente; después veremos cara a cara” – Agustina Lanusse

por Agustina Lanusse

10 de octubre de 2017

Fuente: La Nación

En una de las paredes del dormitorio donde ayer murió el sacerdote Rafael Braun cuelga un cuadro que retrata el conocido pasaje evangélico del lavatorio de los pies. Un Jesús arrodillado en el piso, visiblemente incómodo lava y seca con delicadeza y ternura los pies mugrientos de uno de sus apóstoles. Seguir leyendo “Ahora vemos confusamente; después veremos cara a cara” – Agustina Lanusse

Piden a sacerdotes de Avellaneda-Lanús abstenerse de inducir el voto ciudadano

 

28 de septiembre de 2017

Fuente: Aica.org

Avellaneda (Buenos Aires) (AICA): Los vicarios generales de la diócesis de Avellaneda-Lanús, monseñores Rubén Oscar López y Jorge Rodrigo Bazán, difundieron una declaración sobre las próximas elecciones legislativas de octubre y solicitaron a los sacerdotes de esta jurisdicción eclesiástica que “se abstengan de inducir de manera directa o indirecta el voto de los ciudadanos, dejando a ellos el libre ejercicio de su ciudadanía”. Seguir leyendo Piden a sacerdotes de Avellaneda-Lanús abstenerse de inducir el voto ciudadano

Iglesia y Democracia – Padre Rafael Braun

Ponencia presentada al Encuentro sobre Iglesia y Estado en América Latina, organizado por el CELAM en Quito del 26 al 30 de noviembre de 1984.

La situación política de los Estados latinoamericanos puede ser encuadrada en diferentes tipologías según sean las variables que se estimen más relevantes. El encuadramiento del tema que se me ha asignado en una tipología que contrasta el “Estado liberal-democrático y social-democrático”, por una parte, a los “regímenes estatistas (de fuerza – de izquierda marxista)”;-por “el otro, me ha intrigado por qué no responde a las tipologías en uso en la ciencia política latinoamericana. Seguir leyendo Iglesia y Democracia – Padre Rafael Braun