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La vida de los inocentes en el vientre materno y el bien común político – Germán Masserdotti

Por Germán Masserdotti

Fuente: Religión en Libertad

7 de febrero de 2019

 

En un discurso reciente (2 de febrero de 2019) a los miembros del consejo directivo del Movimiento por la Vida italiano, el Papa Francisco sostiene: “Extinguir la vida voluntariamente mientras está floreciendo es, en cualquier caso, una traición a nuestra vocación, así como al pacto que une a las generaciones, pacto que nos permite mirar hacia adelante con esperanza. ¡Donde hay vida, hay esperanza! Pero si la vida misma es violada cuando surge, lo que queda ya no es el recibimiento agradecido y asombrado del regalo, sino un cálculo frío de lo que tenemos y de lo que podemos disponer. Entonces, también la vida se reduce a un bien de consumo, de usar y tirar, para nosotros y para los demás. ¡Qué dramática es esta visión, desafortunadamente difundida y arraigada, presentada también como un derecho humano, y cuánto sufrimiento causa a los más débiles de nuestros hermanos!”.

Conviene reparar en que el Papa Francisco, entre otros puntos, establece una relación entre el bien de la vida humana y las generaciones pasadas y futuras. Lejos de una perspectiva individualista que reduce a las vidas humanas a “un bien de consumo, de usar y tirar, para nosotros y para los demás”, el Papa se ocupa del asunto desde una cosmovisión inspirada en el “solidarismo”.

Este enfoque se refuerza más adelante cuando resalta que los miembros del consejo directivo del Movimiento por la Vida italiano, en su acción cultural, han testimoniado con franqueza “que los concebidos son hijos de toda la sociedad, y su asesinato en un número enorme, con la aprobación de los Estados, constituye un grave problema que socava en su base la construcción de la justicia, comprometiendo la solución adecuada de cualquier otra cuestión humana y social”.

Estas palabras son actualísimas no solamente para Italia sino, todavía más, para Argentina. Durante 2018 –y esperemos que no durante 2019–, el poder ejecutivo nacional fue el responsable de la introducción de un proyecto de ley mediante el cual se intentó no solamente despenalizar el aborto sin restricciones en la práctica, sino que se lo quiso presentar como un “derecho”. Pero todavía más, si fuera posible empeorar la cosa: el falso derecho del aborto sin restricciones forma parte de una (anti)política de estado que exigiría a los agentes sanitarios, en contra de todo criterio de justicia, la práctica del homicidio prenatal sin muchas explicaciones por parte de quienes lo solicitan, incluso sin el acuerdo de las madres.

El oficialismo ¿pensaba ganar la votación en la Cámara de Diputados y, así, sacar rédito político luego de anteriores derrotas legislativas? A esto deberían responder los responsables de la actual Administración Nacional y sus asesores. Lo cierto es que, cualquiera fuera la hipótesis que había en sus mentes, hay cosas con las que no se juega, en particular cuando se trata del bien de la vida humana. Pragmatismo que empalma con la “vieja política” que, supuestamente, dijeron que iban a cambiar con una “nueva y buena”. Debajo de la tapa de Alicia en el País de las Maravillas estaba Frankestein o, todavía peor, El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde.

El Papa Francisco aprovecha la Jornada por la Vida “para dirigir un llamado a todos los políticos, para que, independientemente de las convicciones de fe de cada uno, pongan como primera piedra del bien común la defensa de la vida de quienes están por nacer y entrar en la sociedad, a la que llegan para traer novedad, futuro y esperanza”. “No os dejéis condicionar por lógicas que apuntan al éxito personal o a intereses solamente inmediatos o partidistas, mirad, en cambio, siempre a lo lejos, y mirad a todos con el corazón”, concluye.

Que tomen nota los responsables políticos de Argentina, sobre todo los gobernantes y legisladores, porque los ciudadanos no olvidaremos, al momento de emitir el voto, qué hizo cada cual durante 2018 para salvar las 2 vidas o para, cualesquiera fueran los pretextos, sumarse a la supresión de la vida humana desde el momento de la concepción.

Discurso del Santo Padre Francisco a los miembros del consejo directivo del movimiento por la vida italiano

Fuente: Vativan.va

2 de febrero de 2019

Queridos hermanos y hermanas:

Me siento grato de encontraros hoy y os agradezco vuestra alegre bienvenida. Doy las gracias en particular a la Señora Presidenta por las palabras fuertes que me ha dirigido –¡fuertes de tono!– en nombre de todo el Movimiento y por los contenidos que ha expresado, recordando vuestra misión al servicio de la vida y la importancia de la Jornada que se celebrará mañana en toda Italia.

La Jornada por la Vida, instituida hace 41 años por iniciativa de los obispos italianos, destaca cada año el valor primario de la vida humana y el deber absoluto de defenderla, desde su concepción hasta su extinción natural. Y me gustaría subrayar algo, como premisa general. Cuidar de la vida requiere que se haga durante toda la vida y hasta el final. Y también requiere que se preste atención a las condiciones de vida: salud, educación, oportunidades de trabajo, etc. En resumen, todo lo que permite a una persona vivir de manera digna.

Por lo tanto, la defensa de la vida no se lleva a cabo solamente de una manera o con un solo gesto, sino que se realiza en una multiplicidad de acciones, atenciones e iniciativas; ni tampoco concierne solamente a algunas personas o a determinados campos profesionales, sino que involucra a cada ciudadano y al complejo entretejido de las relaciones sociales. Consciente de esto, el Movimiento por la Vida, presente en todo el territorio italiano a través de los Centros y Servicios de ayuda a la vida y las Casas de acogida, y a través de sus numerosas iniciativas, desde hace 43 años se esfuerza por ser levadura para difundir un estilo y prácticas de acogida y respeto de la vida en toda “la masa” de la sociedad.

Esta debería ser siempre una celosa y firme custodia de la vida, porque “la vida es futuro”, como recuerda el mensaje de los obispos. Solo si le dejas espacio se puede mirar hacia adelante y hacerlo con confianza. Por eso la defensa de la vida tiene su fulcro en la acogida de los que han sido generados y está todavía custodiado en el seno materno, envuelto en el seno de la madre como en un abrazo amoroso que los une. He apreciado el tema elegido este año para el concurso europeo propuesto a las escuelas: «Cuido de ti. El modelo de la maternidad». Nos invita a ver la concepción y el nacimiento no como un hecho mecánico o solo físico, sino en la perspectiva de la relación y de la comunión que une a la mujer y a su hijo.

La Jornada por la Vida de este año recuerda un pasaje del profeta Isaías que nos conmueve cada vez, recordándonos la maravillosa obra de Dios: «He aquí que yo hago cosa nueva» (Is 43,19), dice el Señor, dejando entrever su corazón siempre joven y su entusiasmo en generar, cada vez como al principio, algo que no estaba allí antes y trae una belleza inesperada. «¿No lo reconocéis?» Agrega Dios por boca del profeta, para sacudirnos de nuestro sopor. «¿Cómo es posible que no os deis cuenta del milagro que se cumple ante vuestros ojos?». Y nosotros, ¿cómo podemos considerarlo solamente una obra nuestra hasta sentirnos con derecho a disponer de ello cómo queramos?

Extinguir la vida voluntariamente mientras está floreciendo es, en cualquier caso, una traición a nuestra vocación, así como al pacto que une a las generaciones, pacto que nos permite mirar hacia adelante con esperanza. ¡Donde hay vida, hay esperanza! Pero si la vida misma es violada cuando surge, lo que queda ya no es el recibimiento agradecido y asombrado del regalo, sino un cálculo frío de lo que tenemos y de lo que podemos disponer. Entonces, también la vida se reduce a un bien de consumo, de usar y tirar, para nosotros y para los demás. ¡Qué dramática es esta visión, desafortunadamente difundida y arraigada, presentada también como un derecho humano, y cuánto sufrimiento causa a los más débiles de nuestros hermanos!

Nosotros, sin embargo, nunca nos resignamos, sino que seguimos trabajando, conociendo nuestros límites, pero también la potencia de Dios, que mira cada día con renovado asombro a nosotros, sus hijos, y a los esfuerzos que hacemos para que germine el bien. Un signo particular de consuelo viene de la presencia entre vosotros de muchos jóvenes. Gracias. Queridos chicos y chicas, vosotros sois un recurso para el Movimiento por la Vida, para la Iglesia y para la sociedad, y es hermoso que dediquéis tiempo y energía a la protección de la vida y al apoyo de los más indefensos. Esto os hace más fuertes y es como un motor de renovación también para los que tienen más años que vosotros.

Quiero dar las gracias a vuestro Movimiento por su apego, siempre declarado y actuado a la fe católica y a la Iglesia, que os hace testigos explícitos y valientes del Señor Jesús. Y al mismo tiempo, aprecio la laicidad con la que os presentáis y trabajáis, laicidad fundada en la verdad del bien de la vida, que es un valor humano y civil y, como tal, pide ser reconocido por todas las personas de buena voluntad, a cualquier religión o credo pertenezcan. En vuestra acción cultural, habéis testimoniado con franqueza que los concebidos son hijos de toda la sociedad, y su asesinato en un número enorme, con la aprobación de los Estados, constituye un grave problema que socava en su base la construcción de la justicia, comprometiendo la solución adecuada de cualquier otra cuestión humana y social. Gracias.

En vista de la Jornada por la Vida de mañana, aprovecho esta oportunidad para dirigir un llamado a todos los políticos, para que, independientemente de las convicciones de fe de cada uno, pongan como primera piedra del bien común la defensa de la vida de quienes están por nacer y entrar en la sociedad, a la que llegan para traer novedad, futuro y esperanza. No os dejéis condicionar por lógicas que apuntan al éxito personal o a intereses solamente inmediatos o partidistas, mirad, en cambio, siempre a lo lejos, y mirad a todos con el corazón.

Pidamos con confianza a Dios que la Jornada por la Vida que estamos a punto de celebrar traiga un respiro de aire fresco, permita a todos reflexionar y comprometerse con generosidad, comenzando con las familias y las personas que tienen roles de responsabilidad al servicio de la vida. A cada uno de nosotros sea dado el gozo del testimonio, en la comunión fraterna. Os bendigo con afecto y os pido, por favor, que no os olvidéis de rezar por mí. Gracias.

Intervención del Dr. Fernando Iudica en el Senado en referencia al proyecto de ley de aborto

HONORABLE SENADO DE LA NACIÓN

PROYECTO DE LEY DE ABORTO

Intervención del Dr. Fernando Iudica,

Director Médico del Hospital Universitario Austral, 11.7.2018

 

Señores Senadores:

Buenas tardes. Agradezco su invitación a aportar mi opinión sobre un proyecto de ley que podría marcar el futuro de nuestro querido país. Lo hago como cirujano con más de 30 años de experiencia, y como Director Médico del Hospital Universitario Austral, un centro de salud con 700 mil historias clínicas, más de 30 mil nacimientos, y donde realizamos 800 mil atenciones ambulatorias al año.

El aborto no es la solución a los graves problemas para la mujer que plantean los embarazos no deseados. El aborto es la eliminación de un ser humano.

Este proyecto de ley nació diciendo que nadie quiere el aborto. Y, sin embargo, el objeto específico de la ley es garantizar un supuesto derecho a realizar u obtener abortos (ver art. 5), obligando a ello a los médicos, a los directivos y a los propios hospitales. Se coacciona con sanciones penales y administrativas para realizar en tiempo récord los abortos, prohibiendo plantear alternativas.

Veamos.

En primer lugar: el proyecto impone como “primera obligación” de todo profesional de la salud requerido para un aborto, que garantice su práctica, sin que pueda negarse a realizarlo. Así comienza el art. 15, paradójicamente dedicado a la objeción de conciencia.

El proyecto coacciona a los médicos para que expliquen el aborto y lo realicen, renunciando a los principios básicos de la Medicina, que son los del Juramento Hipocrático y el arte de curar, no de matar. El art. 14, a su vez, obliga a que el mismo día en que se requiera el aborto el profesional debe informar a la madre los distintos métodos para abortar. Se violenta así no sólo los deberes médicos para con la vida, sino también la libertad de expresión y de ejercicio médico.

En segundo lugar: el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales se prevé de manera muy restrictiva. Debe objetar previamente, hacerlo por escrito y comunicarlo a la máxima autoridad del establecimiento (ver art. 15). Pero actuar en conciencia es un derecho, y se puede ejercer en cualquier momento, sin estar sujeto a trámites y a burocracia.

En tercer lugar, se prevé un registro de objetores, tanto en el hospital donde se trabaja, como en el Ministerio de Salud de cada jurisdicción (ver art. 17). El derecho humano a la libertad de conciencia queda relegado a integrar una “lista negra” de objetores, que seguramente va a condicionar el trabajo de esos profesionales en cada hospital y jurisdicción.

En cuarto lugar, una ley que obliga a proveer al aborto a todo profesional requerido, en un contexto de aborto farmacológico, involucra a un sinnúmero de especialidades médicas y a otros profesionales de la salud, y no sólo a obstetras y ginecólogos: pediatras, clínicos, médicos de guardia, endocrinólogos, y un largo etcétera. Ante un requerimiento inesperado, todos ellos estarían en riesgo de procesamiento penal por no haber hecho una objeción previa escrita.

En quinto término, solo se admite la objeción para el que interviene “directamente” en la práctica del aborto (ver art. 15). Pero existe todo un equipo que interviene, donde muchos participan de modo indirecto. Todos ellos merecen el derecho a objetar. Hacer un aborto, o colaborar de alguna manera con el mismo, para el que entiende que es eliminar a un ser humano, son acciones sinónimas. Y, como han dicho colegas médicos desde Jujuy a Tierra del Fuego, “no estamos dispuestos; no cuenten con nosotros”.

En sexto lugar, estos mismos objetores no se podrían negar a practicar un aborto en algunos casos, bajo amenaza penal. Por ejemplo, cuando la “salud” de la mujer requiera “atención médica inmediata e impostergable”. ¿Qué significa impostergable, cuando da un plazo improrrogable de 5 días? ¿Qué comprende la “salud”, entendida de manera tan amplia?

En séptimo lugar se encuentra la amenaza penal para todo lo anterior. Según el art. 2 del proyecto, habrá penas de 1 a 3 años de prisión, más inhabilitación para ejercer, para el profesional o la autoridad de un establecimiento sanitario que dilate, obstaculice o se niegue a practicar un aborto, o genere “perjuicio” a la salud de la persona gestante. ¿Qué es dilatar u obstaculizar? ¿Qué implica el mero perjuicio a la salud? El art. 14 prohíbe hacer consideraciones éticas a la paciente: ¿la libertad de consejo médico y de expresión podría ser considerada una obstrucción?

En cuanto a los hospitales, el proyecto de ley establece literalmente que “Queda prohibida la objeción de conciencia institucional y/o de ideario”. Exige así a las instituciones ir en contra de los principios fundacionales. La objeción de ideario ya había sido contemplada en la ley de Salud Sexual y Reproductiva, en su art. 10. Ahora se plantea un gravísimo retroceso.

La prohibición que contiene el proyecto afecta gravemente la libertad de los establecimientos de salud, de actuar y curar de acuerdo a sus convicciones fundacionales, criterios éticos o religiosos plasmados en un ideario y en una misión institucional. ¿Cómo puede una ley, en un país democrático, prohibir el ejercicio pleno de las libertades de asociación, de trabajar, de ejercer la profesión, de pensamiento, de religión, de conciencia, y varias más? Todos estos derechos están en la Constitución y los tratados de derechos humanos.

A la fecha más de 35 hospitales y clínicas de diversos lugares del país, hemos planteado con toda claridad que reclamamos la libertad de no hacer abortos.

Este reclamo de la libertad básica de no realizar acciones que agravian seriamente los valores individuales de profesionales y los ideales de instituciones ha sido refrendado expresamente por ADECRA, la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados del país, que agrupa a más de 300 establecimientos, y por ACAMI, la Cámara de Instituciones Médicas, con más de 30 instituciones adheridas.

Debo decirlo con claridad: la amenaza de clausura temporal y definitiva que contienen las normas a que remite expresamente el art. 13 del proyecto, sumada a las amenazas de cárcel para nosotros los directivos del art. 2, no se soluciona con vagas concesiones a la posibilidad de derivar a otros centros asistenciales. Un proyecto así no puede ser aprobado.

Si como consecuencia de esta ley, a la postre cierran hospitales y sanatorios, ¿cómo se atenderá a esos pacientes? ¿Cómo será la continuidad laboral de los trabajadores? ¿Es racional, necesaria y proporcionada una clausura de establecimientos por su negativa a realizar abortos, creando innumerables conflictos?

Parecería que, si uno es médico para cuidar la vida, deberá ahora pagarlo con la cárcel. Qué paradoja: muchos médicos podrían ser condenados a prisión por negarse a hacer mañana lo que sería un delito hacer hoy. Se proclama que nadie quiere el aborto, pero se crea un sistema que lo facilita y que reprime a aquellos que no están de acuerdo.

Señores senadores, la solución para el drama de la mujer está antes del aborto, nunca con el aborto. Son ustedes los que tienen en sus manos la responsabilidad de construir un Estado que cree las condiciones necesarias para el desarrollo de todos los argentinos y argentinas. Son ustedes los que deben imaginar una Argentina solidaria, inclusiva y justa. No puede haber justificación para aprobar este proyecto, que marca un modelo de país que, lejos de pensar en el cuidado de la mujer y el niño por nacer, opta por el camino fácil de la eliminación.

Ustedes representan a sus provincias, el tesoro de nuestro país. Miren el interior, escuchen a sus médicos, enfermeros, a las maestras, trabajadores sociales, y tomarán una buena decisión. No les piden el aborto, sino que les exigen que se garantice el acceso a la salud. Nada más. No hay ganadores en cuestiones de aborto. Perdemos todos. La desgracia de una sociedad no se puede legalizar solo por el hecho de que no se supo contenerla. Salud verdadera y educación verdadera es lo que se precisa, más contención social, y no una ley que fomente el aborto y que explícitamente diga que lo garantiza como un derecho.

Señores senadores, espero que rechacen esta ley, para pensar luego soluciones creativas que sí promuevan la vida, toda vida.

Muchas gracias.

Overton, la rana hervida y cómo legalizar lo impensable – Fabricio Melchiori

Fabricio Melchiori

14 de julio de 2018

Fuente: Un faro entre mares

La “Ventana de Overton” es una teoría política que describe con escalofriante exactitud cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas a lo largo del tiempo. Sean considerados incluso como “derechos”.

En principio ningún tabú escaparía a la eficacia de esta técnica. Por consiguiente, se podría intentar cambiar de modo radical la valoración que la sociedad tiene actualmente de la eutanasia, el incesto, el bestialismo, la pederastia o el canibalismo, por poner sólo unos cuantos ejemplos. Para ello no se aplicaría un lavado de cerebro directo, sino una serie de técnicas avanzadas, cuyo desarrollo pasaría inadvertido para la sociedad.

Así lo presenta el autor y algunos lo han aplicado, por ejemplo, al canibalismo. Carlos Álvarez Cozzi, en Forum Libertas, ha hecho el ejercicio de aplicarlo al aborto, que ha pasado de crimen a supuesto “derecho” para gran parte de la sociedad posmoderna, realidad hoy debatida ampliamente en Argentina. Estas son las conclusiones de acuerdo a cada una de las etapas del método:

Primera etapa: de lo impensable a lo radical.

Tratar de justificar la muerte de un inocente e indefenso en el vientre de su madre no es una tarea fácil. Para modificar esta apreciación —y amparándose en la libertad de expresión—, se trasladaría esta cuestión a la esfera científica, sugiriendo que para los científicos no deberían existir temas tabú, según los partidarios de esta teoría.

Y así expresar que en realidad el embrión no es una persona, evitando llamarle ser humano, que indudablemente lo es porque no pertenece a ningún otro género más que al humano.

Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable.

En esta segunda etapa ya se persigue abiertamente la aprobación del aborto. Para que éste pueda ser aceptado hay que seguir divulgando las conclusiones de los «científicos», e insistir en lo oportuno que es no tener prejuicios sobre el tema, calificando de intransigentes y fundamentalistas a quienes se nieguen a adquirir conocimientos sobre el mismo.

Los que se resisten deben empezar a ser vistos como fanáticos que se oponen a la ciencia y a la ilustración. Mientras se condena públicamente a los intolerantes, es necesario crear un eufemismo, con la intención de que se pierda el significado directo del término original y sus connotaciones negativas, sustituyendo así la expresión original aborto por “interrupción voluntaria del embarazo”, como si la vida se pudiera interrumpir y luego continuarla, sin matarla. Cuando la misma implica un proceso evolutivo.

El uso combinado de medios de comunicación y grupos de presión convertiría en aceptable, más pronto que tarde, al aborto como una práctica ya no mal vista.

Tercera etapa: de lo aceptable a lo sensato.

Para convertir en sensato lo que en un principio era totalmente inaceptable, lo siguiente sería proponer como medida urgente la despenalización del aborto, como lo hacen en varios países los colectivos feministas radicales de género.

Al mismo tiempo, seguiría siendo absolutamente necesario arrinconar a quienes piensan diferente, es decir, a cuantos todavía impugnan la consolidación de este pretendido “derecho”. Así, se acusaría a estas personas de radicales que están contra la libertad humana, del derecho a decidir y que la madre es dueña de su cuerpo, como lamentablemente vemos que lo hacen permanentemente, olvidando que el embrión es otro ser humano con código genético propio, diferente al de sus padres. Además de exagerar con el número de muertes de mujeres por practicarse abortos en forma clandestina por ser delito, a fin de lograr su legalización. Técnica calcada en la mayoría de los países.

A su vez, pretendidos expertos y personajes conocidos del mundo de la comunicación, insistirían en que a lo largo de la historia humana la mujer que no quiere tener un hijo es imposible de obligarla a tenerlo y por tanto de una forma o de otra siempre terminará abortando a su hijo, para lo cual es mejor que sea legal tal práctica.

Como hemos advertido, el objetivo de esta tercera etapa es que el aborto sea considerado una costumbre razonable.

Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular.

A continuación se debe poner toda la maquinaria del poder al servicio del ideal supremo. En este instante, los organismos internacionales, los gobiernos, los medios de comunicación, secundados por gente famosa, hablan abiertamente del aborto como “derecho” humano de la mujer. Se argumentará que aunque existan leyes que lo prohíben o penalicen siempre la práctica del aborto se ha hecho a lo largo de la historia y que ya es “políticamente incorrecta”, antidemocrática, su prohibición.

El fenómeno pronto se vuelve imparable y multitudinario. Además, para reforzar su imagen positiva, las mujeres que abortan clandestinamente son presentadas ante la opinión pública como víctimas de una sociedad represora, que les impide satisfacer sus derechos sobre su cuerpo. Se calificará de machista, y de patriarcal toda legislación que dificulte el aborto ya considerado como un “derecho”, incluso pidiendo, como sucedió en Uruguay, que los plazos y requisitos establecidos por la ley de 2012, para que el aborto no sea penalizado, sean directamente eliminados, pasando a un aborto libre descarado. Se argumenta que los requisitos no son fáciles de cumplir y que limitan “derechos”.

Quinta etapa: de los popular a lo político.

Es la culminación del proceso. Se ha consolidado todo lo anterior y el Estado permisivo legisla a piacere de los grupos radicales feministas, autorizando un aborto libre, sin requisito alguno más que la sola voluntad de la mujer, sin tener que alegar causal alguna. Es la etapa en la que se encuentran ya lamentablemente, muchos ordenamientos jurídicos del mundo.

Y, ¿por qué decimos lamentablemente? Porque parece que nadie se ha percatado que el embrión y el feto son de la raza humana, son seres humanos que además están indefensos en un lugar supuestamente seguro como es el vientre de su madre y además son eliminados con premeditación y muchas veces con alevosía. El argumento de que el feto no siente la cureta o la inyección letal es falso y además aunque fuera cierto, que no lo es, con ese falso argumento se podría matar a cualquier ser humano bastando que se le diera antes una anestesia. La cuestión no pasa por sentir o no sentir. El tema es la dignidad intrínseca de todo ser humano a que sean respetados sus derechos como tales, a vivir y a nacer, según las Convenciones universales de Derechos Humanos y lo dispuesto por la gran mayoría de las Constituciones del mundo: el Estado debe proteger la vida naciente.

Olivier Clerc escritor y filósofo francés escribió con un lenguaje sencillo y comprensible la fábula o cuento corto para reflexionar de “La rana que no sabía que estaba hervida” en la que muestra enseñanzas muy valiosas que pueden ser utilizadas en diversos contextos.

Esta fábula de la rana hervida está basada en una ley física real: si la velocidad de calentamiento de la temperatura del agua es menor de 0,02 º/minuto la rana se queda quieta y se muere al final de la cocción. Mientras que a mayor velocidad la rana salta y escapa.

Lo que viene a concluir que si echamos una rana en una olla con agua fría y lentamente vamos calentando el agua puede llegar a hervir y morir sin darse apenas cuenta de ello. En cambio si echamos la rana al agua ya caliente, ésta pegará un salto evitando el peligro.

Como vimos, el movimiento de las ventanas es una estrategia perfectamente definida. Hemos contemplado el arco completo, pasando del rechazo absoluto al aborto, a su legalización y aprobación popular y política.

Decíamos al principio que la Ventana de Overton es una teoría política que describe con escalofriante exactitud cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas a lo largo del tiempo. Y hemos descrito cómo es posible. Poco a poco, como la rana hervida. De hecho, el movimiento de las ventanas —que, como resulta evidente, es extrapolable a cualquier fenómeno—, no sólo se ha ensayado con éxito en el pasado, sino que se sigue aplicando con éxito en el presente… Baste pensar en la ideología de género.

Téngase en cuenta, al menos, que entre las gravísimas consecuencias que arrastra consigo esta diabólica estrategia de manipulación avanzada de masas, está la de provocar una fractura social prácticamente irrecuperable. Siendo su corolario más dañino, sin embargo, la degradación de la sociedad mediante el encumbramiento de aberraciones de todo tipo, que acaban, como hemos visto, por ser asumidas y aun tenerse por naturales.

Del aborto clandestino al totalitarismo clandestino – Gabriel Zanotti

Por Gabriel J. Zanotti

20 de junio de 2018

Fuente: Filosofía para mí 

El argumento sobre el problema de los abortos clandestinos es uno de los más importantes a favor del aborto legal. Pero es una lástima que a partir de esa genuina preocupación, haya habido otro tema que se filtró en la clandestinidad. Seguir leyendo Del aborto clandestino al totalitarismo clandestino – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Santo Tomás, ¿fue partidario de la animación retardada o diferida? – P. Guillermo Cambiasso

Santo Tomás, ¿fue partidario de la animación retardada o diferida?

«LA UNICIDAD DE LA FORMA SUBSTANCIAL EN SANTO TOMAS Y LA EXISTENCIA DE UNA PERSONA HUMANA DESDE EL PRIMER INSTANTE DE LA CONCEPCION»

Por el P. Guillermo Cambiasso

30 de abril de 2018

 

Este artículo, que no ha perdido actualidad, fue escrito en 1995, en XX SEMANA TOMISTA, cuya temática había sido: CULTURA Y VIDA. Hoy frente al debate sobre el aborto, lo vuelvo a proponer, para aquellos que buscan con sinceridad la verdad.

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Reflexiones aristotélicas para los aristotélicos randianos y rothbardianos pro-aborto – Gabriel Zanotti

Por Gabriel J. Zanotti

Fuente: Filosofía para mí

29 de marzo de 2018

Lo primero que tenemos que aclarar es que Aristóteles sostenía que el “alma racional” comenzaba recién a los tres meses, y lo mismo opinó Santo Tomás, aunque este último, claro, dijo claramente que un ser humano en potencia no debe ser asesinado. Seguir leyendo Reflexiones aristotélicas para los aristotélicos randianos y rothbardianos pro-aborto – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Sobre el aborto – Gabriel Zanotti

Por Gabriel J. Zanotti

Artículo escrito por primera vez en el año 1989 (1ª ed.), publicado en el libro “El humanismo del Futuro”, Buenos Aires, Instituto Acton – Ediciones Cooperativas, junio de 2007 (3ª ed. actualizada).

20 de marzo de 2018

Fuente: Filosofía para mí

Con el término aborto nos estamos refiriendo, en este contexto, a la expulsión voluntaria de un feto no maduro. Ello es distinto, pues, de la expulsión involuntaria de un feto no maduro (esto es, antes del séptimo mes completo) y de la expulsión provocada, con fines médicos, de un feto ya maduro, lo cual es aceleración del parto. Seguir leyendo Sobre el aborto – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Los obispos católicos aseguran que la sentencia sobre el aborto “ofende a la conciencia y al bien común”

22 de agosto 2017

Fuente: Infocatólica

El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal se pronunció este lunes 21 de agosto tras conocerse el acuerdo del Tribunal Constitucional que ha estimado que la despenalización del aborto en tres causales no contraviene la Carta fundamental que consagra el derecho a la vida del que está por nacer. Seguir leyendo Los obispos católicos aseguran que la sentencia sobre el aborto “ofende a la conciencia y al bien común”