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La Filosofía Económica de Leonardo Polo: Enfocarse en La Oferta No en La Desigualdad – Alejandro Chafuen

Alejandro A. Chafuen

Traducido por Joshua Gregor

Fuente:  Revista Forbes

En Filosofía y economía, el filósofo español Leonardo Polo (1926-2013) ofrece pensamientos profundos que pueden servir como base para cambiar el debate sobre la desigualdad. Durante su carrera académica, sobre todo en la universidad de Navarra pero también en otras universidades, Polo inspiró a miles de estudiantes. Sus obras suman casi 20 volúmenes. Institutos y centros de investigación han sido establecidos en al menos siete países para estudiar sus obras y su impacto. Polo dirigió más de 40 tesis doctorales.

Aunque mucho más conocido como filósofo, Polo abordó también la economía. Polo incorpora algunas de las ideas de las figuras más influyentes en este campo, como John Maynard Keynes y Milton Friedman. Así como en filosofía, también aquí Polo va más allá de los argumentos y métodos tradicionales. Trata, por ejemplo, de la “económica espacial” o la influencia de la geografía en el desarrollo económico. Consideraba Bruselas, estratégicamente situada en los corredores productivos de Europa, como destinada a aumentar su poder político y económico. Sin embargo, no le gustaba el modelo belga, que según él se fundaba “sobre la gran empresa cuyos garantes son, a la vez, sus parásitos.”

El autor que más influyó en las opiniones de Polo sobre la riqueza es George Gilder. Siempre hay peligro con etiquetas ideológicas, pero es justo describir a Polo como un filósofo de la economía de la oferta (supply side economics). Promovía el abandono de la mayor parte del Keynesianismo; prefería el enfoque de Jean-Baptiste Say (1767-1832). Éste enfatizaba la importancia de la oferta más bien que la demanda, la receta mágica de Keynesianos de todo tipo.

Polo mantiene que la esencia del verdadero capitalismo es el dar, ofrecer. Este tipo de dar requiere tomar riesgos sin saber si se podrá recuperar la inversión. El verdadero empresario y el capitalismo sano se corrompen en la visión Keynesiana. Mientras el verdadero empresario ve una oportunidad de crear y tiene el talento y coraje para atraer recursos e invertirlos antes de ver el resultado, el empresario Keynesiano es, según Polo, alguien que busca sumarse a la ola de tasas más altas de crecimiento sin arriesgar mucho.

Las políticas Keynesianas conducen a “suscitar lo que podríamos llamar empresarios por conveniencia, no por vocación. Ese tipo de gentes, en los que el afán de riesgo es muy limitado, han sido los verdaderos promotores de la sociedad de consumo.” Por “sociedad del consumidor” Polo quiere decir una sociedad en que la mayoría se concentra en el aspecto material de la economía. Este tipo de empresario se interesa más en ser “espías de los signos de demanda (prácticas de marketing” sin asumir el riesgo de crear y descubrir.

Polo tiene puntos de vista particulares sobre la justicia distributiva, que a diferencia de las interpretaciones redistributivas típicas son coherentes con una sociedad libre. Para él, “la justicia distributiva garantiza lo que se suele llamar el bien común, esto es, que el juego de los esfuerzos humanos en la sociedad sea un bien para todos.” (p. 343) Los dos actores principales que promueven este tipo de justicia son la familia, con su desigualdad funcional, y el empresario que toma riesgos. Estos dos actores se basan más en dar que tomar; y dado que el trabajo del empresario beneficia a personas ajenas de su familia, parece que el emprendimiento implica más generosidad que la de un miembro de familia.

Polo subraya que la redistribución y los subsidios tienden a empeorar más bien que resolver el problema de la pobreza. Señala que, a pesar de su ineficacia, a los keynesianos y burócratas les encanta este enfoque. Polo escribe, “Como tampoco el riesgo atrae a la burocracia socialista, tanto el empresario keynesiano como el político socialdemócrata son incapaces de promover la dignidad humana: están aquejados de inautenticidad, su actividad está íntimamente desasistida, olvida la justicia distributiva.” (p. 345)

El dar que es esencial para una sociedad libre y justa no es sólo material, sino también espiritual; y lo que damos debe ser nuestro y no de lo común. Añade Polo: “En rigor, la justicia distributiva impulsa a atreverse: en el caso del empresario, a no esperar a tener comprador garantizado para producir, a confiar en la oferta.” (p. 346) Las visiones de Polo difieren de la perspectiva clásica aristotélica y tomística de la justicia distributiva—la que trata de las reglas necesarias para mantener y distribuir lo que se posee en común (edificios públicos, ingresos tributarios, nombramientos de gobierno, etc.)—pero no la contradicen. Polo es consciente de que la justicia conmutativa, a pesar de su importancia, no garantiza una sociedad libre y justa. También los contratos se deben complementar por la justicia distributiva. Las reglas que determinan la justicia distributiva son aún más difíciles de discernir que las de justicia conmutativa.

Las perspectivas de Polo sobre la justicia distributiva se alinean más con conceptos descuidados de la justicia social, que ven la redistribución como un problema pero consideran como una virtud el trabajar por el bien común. El empresario que tome el riesgo de ofrecer sin tener la demanda asegurada puede ser visto favorablemente como filántropo, y aún más que eso. Este tipo de justicia social y distributiva es esencial, pero va más allá de la justicia de los tribunales. Nadie puede ser llevado a juicio por no querer tomar riesgos.

Las teorías de Polo se beneficiarían de un mayor énfasis en el papel de los precios libres para guiar a empresarios para que “los esfuerzos sociales sean para el bien de todos” (p. 343) o al menos para la mayoría. Eso era una visión clave en las enseñanzas del premio Nobel F. A. Hayek, y también las de Ludwig von Mises. Polo no cita a von Mises pero llega a conclusiones semejantes al escribir que “accumulating capital is an activity of a spiritual nature.” (p. 45) En La acción humana, su tratado más importante, von Mises escribe: “Las ‘fuerzas productivas’ no son materiales. La producción es un fenómeno espiritual, intelectual e ideológico. Es el método que el hombre, dirigido por la razón, emplea para eliminar sus incomodidades de la mejor manera posible. Lo que distingue nuestras condiciones de las de nuestros antepasados ​​que vivieron hace mil o veinte mil años no es algo material, sino algo espiritual. Los cambios materiales son el resultado de los cambios espirituales.”

Polo es un fuerte crítico de las ideas actuales de la justicia distributiva, según las cuales la misma consiste en tomar de los ricos y darle a los pobres. Veía correctamente que la debilitación del espíritu empresarial conduce a la debilitación del bien común. Se preocupaba mucho por la burocracia que a su parecer afectaba no sólo al gobierno sino también a las grandes corporaciones.

Relevancia para la política económica de hoy

Adam Smith, el economista más famoso de todos los tiempos, a veces llamado “el padre de la economía”, era un filósofo moral. Su visión influyó mucho en la política económica desde la Ilustración escocesa del siglo XVIII en adelante. Desde entonces, sin embargo, hay cada vez menos economistas que se esfuerzan por entender los fundamentos filosóficos y los incorporan en su trabajo. Del mismo modo, los filósofos tienden a evitar los temas económicos. Leonardo Polo es una sana excepción: no abandonó nunca su lenguaje filosófico, difícil y a veces único, pero alimentaba sus análisis leyendo a algunos de los mejores economistas.

Su filosofía económica puede servir de guía importante en la confección de las plataformas económicas y sociales de diversos movimientos y partidos políticos en el occidente de hoy. Tiene buenos fundamentos económicos e incluye intuiciones profundas sobre la condición humana.

Dada la reconstitución de la escena política en varios países de habla hispana, las varias universidades “compañeras” de Navarra, y con el creciente interés en el legado de este filósofo, es posible que las enseñanzas de Polo ganen en influencia. No solo en España sino en otros horizontes. Polo no era un conservador típico; su padre murió exiliado por apoyar a los adversarios de Francisco Franco. Es probable que sus visiones económicas atraigan más a los partidos más partidarios del liberalismo económico, pero los liberales en las américas, ni siquiera tiene seguidores para formar paridos vecinales. Las ideas de Polo, sin embargo, pueden ser útiles para aquellos que como Sebastián Piñera en Chile, o Iván Duque en Colombia, que sin ser anti mercado, buscan consensos más amplios que los del simple liberalismo económico. Los más populistas, como el surgente Jair Bolsonaro, también pueden beneficiarse con el enfoque “Poliano.”

En la izquierda, líderes como Andrés Manuel López Obrador, y otros amigos del socialismo del siglo XXI, podrían usar las ideas de Polo para renovarse, pero tendrían que abandonar algunas de sus banderas socialistas. Alberto I. Vargas, cofundador del Leonardo Polo Institute of Philosophy (EEUU), afirma que hay que hay que prestarle más atención a las ideas de Polo “sobre sobre los obreros, que cuando desempeñan su labor en entornos con información adecuada se convierten también en empresarios creadores. El empezar por la desigualdad no nos conduce al camino que lleva a la reducción de la pobreza. Es necesario enfocarse en la creación de riquezas a través de la liberación y el aumento del espíritu generoso y empresarial de trabajadores y empresarios. Vargas concluye: “La perspectiva de Polo sobre la ‘ayuda’ es muy rica y muy lejana al paternalismo, Polo más bien va en la línea de la libertad, de la capacidad de oferta y de la donación.”

Alejandro Chafuen, Managing Director, Acton Institute, International

Siete décadas de deterioro económico – Nicolás Cachanosky

Por Nicolás Cachanosky

Fuente: Infobae 

18 de abril de 2018

 

Una reciente actualización de datos económicos del Proyecto Madison permite repasar el desempeño económico de Argentina desde 1880 hasta la fecha. Entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX, Argentina supo ubicarse entre las economías más ricas del mundo. Sin embargo, en algún momento el país perdió su rumbo y comenzó a perder posiciones en el ranking mundial de riqueza económica. La creación de riqueza no es importante solo por cuestiones económicas. Países con mayores ingresos poseen mejores indicadores de salud (esperanza de vida, mortalidad infantil, etcétera), mejores niveles educativos, y también un mayor desarrollo artístico y cultural. Seguir leyendo Siete décadas de deterioro económico – Nicolás Cachanosky

El plan económico de Cambiemos descansa en un acto de fe – Nicolás Cachanosky

1 de marzo de 2018

Por Nicolás Cachanosky

Fuente: Infobae

 

¿Por qué, si la economía parece estar encaminándose, son varios los economistas que siguen preocupados por el lento gradualismo económico del Gobierno? Sube la industria, sube la construcción, suben las reservas, baja la inflación, etcétera. ¿Acaso los resultados no le dan la razón al Gobierno? El problema no es sólo si los indicadores económicos están dando bien hoy, sino si el modelo económico converge o no a un equilibrio macroeconómico. No es claro que el modelo converja a equilibrio, y el Gobierno parece que no lo nota o no le importa. Seguir leyendo El plan económico de Cambiemos descansa en un acto de fe – Nicolás Cachanosky

Reflexiones sobre la economía argentina, de Nicolás Cachanosky

12 de octubre de 2017

Recientemente, el Instituto Acton ha publicado el trabajo de Nicolás Cachanosky, profesor de economía en la Metropolitan State University of Denver, Reflexiones sobre la economía argentina (Buenos Aires, Instituto Acton, 2017). Una copia impresa se puede adquirir enviando un correo a info@institutoacton.com.ar. El libro electrónico (versión Kindle) se encuentra disponible en Amazon. El prólogo, a cargo de Gabriel Zanotti, se puede leer aquí. Seguir leyendo Reflexiones sobre la economía argentina, de Nicolás Cachanosky

Lucas Beltrán, cerebro y corazón del liberalismo español – Ignacio Ibáñez

 

por Ignacio Ibáñez

10 de agosto de 2010

Fuente: red Florida Blanca

“Una liberalización inteligente, no sólo desde el punto de vista económico sino también político, ha de dictar medidas cuyos efectos beneficiosos alcancen a la totalidad de la población, o por lo menos a la mayor parte de la misma ya desde el principio. Ha de evitar que algunos sectores de la población sólo resulten beneficiados al final del proceso liberalizador. Y no debe olvidar en ningún momento que la política es el arte de lo posible”. Seguir leyendo Lucas Beltrán, cerebro y corazón del liberalismo español – Ignacio Ibáñez

Por qué fracasan los países: una lección para Argentina – Nicolás Cachanosky

Por Nicolás Cachanosky

Fuente: Infobae

21 de abril de 2017

 En su best-seller Por qué fracasan los países, Daron Acemoglu y James A. Robinson hacen un extenso estudio sobre los descalabros y éxitos de los países a lo largo de la historia. Países exitosos son aquellos que crean riqueza de manera sostenida y estable reduciendo sus niveles de pobreza. Los países que fracasan presentan el caso contrario, no logran crear riqueza de manera estable y tienen serias dificultades para reducir sus niveles de pobreza. Acemoglu y Robinson argumentan que el éxito y el fracaso de los países no se deben ni a cuestiones geográficas como recursos y clima ni a cuestiones culturales, sino que dependen del marco institucional. Seguir leyendo Por qué fracasan los países: una lección para Argentina – Nicolás Cachanosky

Escasez: por fin me la saqué de encima – Gabriel Zanotti

por Gabriel J. Zanotti

Fuente: Filosofía para mí 

Para Instituto Acton (Argentina)

26 de marzo de 2017

En el tiempo de vida de un alumno, algunas o casi todas las materias son algo a través de lo cual hay que pasar. Un mal, algo espantoso, que no queda más remedio pero…………. Pasará. Finalmente no veremos más ese tema, nos olvidaremos de su insoportable profesor, dejaremos tirados los apuntes por los pasillos, venderemos los libros, en fin, como decía una gran pensadora argentina, te vas, te vas y te vas. Esto dice mucho de la falsedad del “aprendizaje” en el sistema educativo formal pero de eso HOY no voy a hablar. Seguir leyendo Escasez: por fin me la saqué de encima – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Los pioneros españoles del mercado libre – Alex Chafuen

9 de enero de 2017

Por Álex Chafuen

Traducción de Ignacio Ibáñez Ferrándiz (artículo publicado originalmente en inglés en Liberty Law web patrocinada por Liberty Fund, Inc. Indianapolis, EE.UU.)

Fuente: Red Floridablanca 

Marjorie Grice-Hutchinson (1908-2003) desempeñó un importante papel poniendo de relieve las contribuciones que a la ciencia económica hicieron los escolásticos españoles del bajo medievo, en particular los pertenecientes a la “Escuela de Salamanca”. En su obra Early Economic Thought in Spain, 1177-1740, que se publicó por primera vez en 1978 y que acaba de ser elegantemente reeditada por el Liberty Fund, Grice-Hutchinson ahonda además en las ideas y los escritores que precedieron y sucedieron a los escolásticos salmantinos. Esta nueva edición de Early Economic Thought ofrecería una buena oportunidad para considerar una reedición de la obra en español, que data de 1982. Seguir leyendo Los pioneros españoles del mercado libre – Alex Chafuen

La globalización económica en problemas – Ludovico Videla

Por Ludovico Videla (Academia del Plata)

La limitada devaluación del Yuan Chino que pasó de 6,2Y/U$S a 6,4Y/U$S ha disparado una significativa volatilidad en los mercados de monedas y de acciones, que no parece guardar relación con el pequeño movimiento del mercado cambiario oriental. Seguir leyendo La globalización económica en problemas – Ludovico Videla