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El infernal “paraíso” de la soledad sueca – Mario Šilar

EL INFERNAL “PARAÍSO” DE LA SOLEDAD SUECA
Individualismo y Estado de Bienestar

“The family disappears and society
is confronted with separate individuals only”[1].


15 de noviembre de 2016
por Mario Šilar

          He tenido la gran fortuna de conocer hermosas ciudades y paisajes de los países nórdicos de Europa. Habiendo nacido y crecido en Sudamérica y viviendo hace varios años en el Viejo Continente, cuando uno hace turismo no puede evitar pensar: “¡qué bien se vive por aquí!”. Pero ¿es realmente así? Fácilmente reconocemos que una cosa es el ojo del turista y otra la realidad del inmigrante que lleva varios años viviendo en un sitio muy lejano de sus raíces.

          Todos sabemos, además, que “los países nórdicos” ocupan buena fama entre la opinión pública. En buena medida esto se debe a la tarea “informativa” de los medios de comunicación, así como las frecuentes referencias que hacen diversos actores políticos poniendo a estos países como los ejemplos a seguir. En efecto, es a estos países a los que miramos cuando queremos mejorar los sistemas educativos, ellos suelen ser también los referentes en materia de conciliación laboral, de derechos sociales e incluso de políticas de asilo y migración. En el imaginario de la opinión pública parece habitar la idea de que Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca han logrado casi “cuadrar el círculo”, en la medida en que han sentado las bases institucionales para lograr una sociedad que goza de los niveles de prosperidad que ofrece la economía de mercado, al tiempo que han logrado –fruto de una supuesta fuerte presencia gubernamental– lidiar con éxito frente al monstruo de la desigualdad, que supuestamente anidaría en las economías capitalistas. Por el contrario, algunos retardatarios –en el colmo de su impostura– acogerían e incluso verían con buenos ojos la desigualdad a la que consideran la condición de posibilidad para tener una economía genuinamente libre y digna de los seres humanos. No se puede ser tan cruel, piensan muchos que tienen esta quimera mental en su cabeza, de pensar que el estado debe estar ausente para tener economías libres, y allí tenemos estos países nórdicos para “demostrar” lo contrario: que se puede vivir bien, en la abundancia, gracias a un estado fuerte que provee las bases económicas para equilibrar la balanza.

          Dentro de este imaginario también suele acogerse la idea de que el individualismo es fruto del modus vivendi “consumista” alentado por el sistema económico capitalista, y que la socialdemocracia o un pretendido socialismo “light” fue el marco conceptual que estuvo y está a la base del éxito y de la prosperidad del modelo social nórdico actual.

          ¿Es todo esto realmente así?

          No.

          Un reciente documental, de gran calado sociológico, analiza la realidad de la vida en Suecia, desenmascarando un auténtico drama oculto que viven actualmente muchos ciudadanos en ese país. Algunas estadísticas demográficas son desoladoras; revelan que, en la actualidad, uno de cada dos suecos vive solo (es la tasa más elevada del mundo), y que uno de cada cuatro suecos muere en soledad… lo que es más estremecedor… existen muchos cadáveres que no son reclamados por ningún otro ser humano, y personas que fallecen solas en su domicilio y pasa largo tiempo hasta que son identificadas. La situación es tan impactante que hace pocos días un medio de prensa, no precisamente promotor de las ideas de la economía de libre mercado –todo lo contrario–, publicaba una nota en la que abordaba este drama, titulada: “Suecia en caída libre hacia el aburrimiento”.

          El documental, titulado La teoría sueca del amor (2015) y dirigido por el cineasta ítalo-sueco Erik Gandini no se limita a describir el presente de la situación social sueca sino que rastrea los orígenes de este abismo de soledad y abulia que invade a buena parte de la sociedad. Es aquí donde podemos observar que la respuesta fácil y perezosa que consiste en endilgar al supuesto individualismo liberal la raíz de esta situación se revela claramente falsa. El documental desgrana lo que fue el proyecto de familia pergeñado bajo la tutela del primer ministro (socialdemócrata) Olof Palme[2] en los años setenta. En efecto, en 1972 el gobierno sueco elaboró un programa de gobierno titulado “La familia del futuro: una política socialista para la familia”, que se constituyó en un auténtico manifiesto en el que se establecían las directrices de la política estatal para lograr una familia “nueva”. El programa buscaba independizar al individuo de los lazos familiares. En efecto, el programa establecía la independencia o autonomía como un derecho humano fundamental: el individuo es un ser autónomo y puede, si así lo quiere, tener una familia pero puede liberarse de “las cargas familiares”, que generan dependencia. De este modo, el individuo sueco tendría la “libertad” para definirse solo por las relaciones reales que quisiera establecer mientras que el estado tutelaría y se haría cargo de las otras relaciones que el individuo considerase “gravosas”. Un principio fundamental (muy discutible y que revela la escasa profundidad antropológica y ética) de esta concepción consiste en asumir que las “interacciones” se basan en la “independencia”.

          Veamos un caso concreto: si una mujer se encuentra en pareja con un hombre y depende económicamente de éste, ¿se puede decir que se trata de una relación verdaderamente voluntaria? ¿no supone, acaso, esta dependencia económica una limitación a la voluntariedad de la relación? Según las líneas del manifiesto una relación de este tipo no sería auténticamente voluntaria; de ahí que el estado deba intervenir para dotar de los recursos económicos necesarios para dar mayor “independencia” a los miembros de esa relación. El principio de acción es muy simple: cada ser humano debe sentirse un ser autónomo y no como un apéndice de su tutor, cuidador, pareja o progenitor. Así de sencillo…, el clásico y falaz aut aut que no deja margen para una solución superadora. Para lograr este afán de independencia, auténtico ideal de vida que la clase política insufló en la ciudadanía sueca, debía ser posible generar las condiciones económicas y sociales que ofrecieran la sostenibilidad, de modo que solo se cultivaran relaciones “genuinamente auténticas”. Demasiado bueno para ser verdad…, en verdad, demasiado destructivo por no ser ni bueno ni verdadero, y condenado a no durar.

          Pasados más de cuarenta años de la aplicación de las políticas sociales inspiradas en el manifiesto, la realidad es que la mitad de la población sueca vive sola y que, según un estudio de la Cruz Roja sueca, el 40%, además, afirma sentirse solo. Y, respecto de la relación entre hombres y mujeres, el ideal de independencia no se detuvo simplemente en la independencia económica. Las mujeres suecas son las mejores clientas de los bancos de esperma existentes. Cryos, el banco de esperma más grande del mundo se encuentra en Dinamarca, y desde allí envía el líquido seminal con un sistema que permite una “aplicación casera” a los distintos domicilios de Suecia. La demanda de los “baby vikings”, como se les conoce, supone un mercado en rápido crecimiento.

          Esta silenciosa pero radical transformación de la sociedad sueca no pasa desapercibida a los ‘outsiders’, quienes también padecen las consecuencias de la transformación en el modus vivendi. Se calcula, por ejemplo, que los refugiados que arriban a Suecia tardan una media de siete años en encontrar trabajo y que las pocas relaciones de amistad que logran establecer son principalmente con ciudadanos no suecos. La pregunta común y frase hecha que suelen hacer muchas personas cuando arriban a Suecia es “¿pero dónde están los suecos?”

          Cualquier persona medianamente sensata puede intuir lo perverso de todo el asunto y la manipulación que ha debido ejecutar la acción gubernamental sobre nociones básicas como la voluntariedad, la autonomía, la independencia, e incluso sobre la misma noción de relación  humana, para llegar a este estado de cosas. Conviene volver una y otra vez al magistral texto de Joseph Ratzinger, “La libertad y la verdad”[3] donde supo intuir qué se esconde detrás de este ideal de autonomía radical, al tiempo que desgrana la estructura antropológica fundamental del ser humano como un ser-de, ser-para y ser-con, único ámbito desde el que se puede ser verdaderamente libre y responsable. Es desde esta estructura antropológica fundamental desde donde el hombre puede sentirse verdaderamente realizado. Se trata de un texto profético, no en vano bebe en la tradición del pensamiento clásico y cristiano, que señala la importancia de la amistad como virtud intensiva, indispensable para tener una vida auténticamente humana. En efecto, aunque uno alcanzara las cimas de la contemplación, no sería verdaderamente feliz si no tuviera un amigo (Cicerón, Francisco de Vitoria). La sociedad sueca diseñada por la tecnocracia socialdemócrata no supo intuir lo que se perdería si se perdía la sana y genuina interdependencia entre los seres humanos. En una entrevista que se puede observar en el documental, el sociólogo de origen polaco Zygmunt Bauman afirma: “Los suecos han perdido las habilidades de la socialización. Al final de la independencia no está la felicidad, está el vacío de la vida, la insignificancia de la vida y un aburrimiento absolutamente inimaginable”. Y un sueco, testigo privilegiado de todo esto da en la clave del problema al afirmar: “Que el estado de bienestar se esté haciendo cargo de nosotros, ese es el problema. Deberíamos estar cuidándonos entre nosotros[4].

          Además, lamentablemente, el manifiesto no es fruto de una idea un tanto alocada de un actor político concreto sino que obedece a la lógica interna de la visión socialista-marxista de la sociedad. Ludwig von Mises no es un autor libre de errores y se pueden cuestionar muchos de sus implícitos antropológicos, no obstante en este asunto, supo intuir con una agudeza casi profética la radical inquina que la cosmovisión socialista tecnocrática manifiesta sobre la concepción de la familia como institución natural. Ahí están sus casi ignorados Socialismo (primera edición 1922) y La acción humana (1949) para el que desee explorar el tema. Ya en el primero de los textos citados von Mises supo ver la íntima relación entre una economía planificada, un estado tecnocrático y el inevitable avance de ingeniería social que actúa erosionando la institución familiar:

“Proposals to transform the relations between the sexes have long gone hand in hand with plans for the socialization of the means of production (…). Marriage is to disappear along with private property. (…) Socialism promises not only welfare-wealth for all-but universal happiness in love as well”[5].

            Deseo insistir en que, como se puede observar, el marco conceptual desde el que se buscó dar impulso al individualismo no tuvo ni tiene nada tiene que ver con las bases morales de una economía de libre mercado, sino que obedeció al impulso más básico de la tecnocracia de corte socialista que pretende mediante la ingeniería social definir “de arriba a abajo” el modo en que se debe desarrollar la vida social. Es realmente lamentable la errónea puntuación de causa y efecto que muchas personas religiosas suelen hacer al señalar el individualismo como un efecto de un sistema económico libre cuando, con análisis y estudio sereno, se puede descubrir una y otra vez que gran parte del comportamiento individualista de las sociedades avanzadas obedece a medidas más o menos tecnocráticas llevadas a cabo por el poder gubernamental sobre la sociedad civil. En otra ocasión ya he mencionado la noción de “individualismo delegatorio”, que considero fundamental para llevar a cabo un análisis de la vida social de mayor calado y que, tal vez, sea indispensable para leer adecuadamente los males y los signos de nuestro tiempo.

  Con afán un tanto provocador, G. K. Chesterton gustaba decir que la familia es una organización “anárquica” (algo que a veces pienso cuando regreso por las noches a mi hogar y veo lo que mis hijos han hecho en el salón). En verdad, con ello señalaba un punto fundamental: en rigor se refería a que no hacía falta un acto gubernamental para que esta cobre existencia y subsista. Se trata de la clásica bipolaridad aristotélica por la que al tiempo que el hombre es un zoón politikón, es un ser “más conyugal que político”, es decir, la polis se constituye por familias, que son el soporte y constituyen la base moral pre-política de la vida cívica. Se trata, paradójicamente, de una convicción que hoy apenas sobrevive en buena medida entre algunos pensadores de la tradición liberal clásica, esa que frecuentemente es tan denostada por algunos defensores de la familia, férreos antiliberales. Sería bueno que viajaran a Suecia o que al menos se tomaran un momento para ver el documental citado. Tal vez llegarían a identificar adecuadamente la verdadera amenaza que se cierne sobre la familia hoy en día.

  En síntesis, el elixir de una sociedad de individuos (y no de familias, comunidades intermedias, etc.) profundamente aislados entre sí, en donde destaca en un primer puesto claro el individualismo secularizado sueco, como bien muestra el WVS – World Values Survey en su última edición (véase el cuadro nº 1 al final del texto), no ha sido creado por supuestas fuerzas ciegas de una economía de libre mercado. Por el contrario, ha sido causado por la planificación tecnocrática de corte socialista –advertido por Mises hace casi 100 años[6]–, de rechazo radical al carácter socialmente interdependiente de la vida humana, tal como reconoce y acoge la cosmovisión cristiana y la tradición liberal clásica. Celebro la presentación de este documental que ha agregado otro bit de información en esa ingente tarea que supone enseñar que la obsesión o “ideal” por la independencia y la autosuficiencia, y su maridaje con un estado de bienestar que debería de proveer todas las necesidades físicas y materiales termina generando anomia social, apatía, soledad y, en última instancia, alienación y pérdida de sí. Es fundamental que las personas con juicio crítico y una visión trascendente de la vida sepan advertir los agujeros negros existenciales que se generan en la actualidad e identifiquen adecuadamente las causas de estos agujeros.

Cuadro nº 1: Comparación de los valores humanos según dos ejes[7]:

imagen-art-mario

Eje vertical inferior: preponderancia a valores tradicionales.

Eje vertical superior: preponderancia a valores racionales secularizados.

Eje horizontal izquierdo: preponderancia a valores de supervivencia.

Eje horizontal derecho: preponderancia a valores de expresión del propio self.

[1] von Mises, Ludwig, “The Social Order and the Family”, en Socialism. An Economic and Social Analysis, New Haven, Yale University Press, 1951 (first edition 1922), p. 101.

[2] Palme fue una figura controvertida de la política doméstica e internacional; entre otras cosas posee el dudoso mérito de haber sido el primer jefe de gobierno occidental en visitar Cuba luego de la revolución castrista, y dio un discurso en Santiago de Chile, alabando los procesos revolucionarios de Cuba y Camboya. Aunque socialdemócrata, no se trataba de una figura especialmente moderada.

[3] Véase, Ratzinger, Joseph, “La libertad y la verdad”, en Fe, verdad y tolerancia. El cristianismo y las religiones del mundo, Salamanca, Sígueme, 2003, pp. 200-222.

[4] “That the social welfare state is taking care of us is the problem. We should be taking care of each other”.

[5] von Mises, Ludwig, Socialism, p. 87.

[6] “Free love is the socialist’s radical solution for sexual problems. The socialistic society abolishes the economic dependence of woman which results from the fact that woman is dependent on the income of her husband (…). Public funds provide for the maintenance and education of the children, which are no longer the affairs of the parents but of society. Mating ceases to found the simplest form of social union, marriage and the family. The family disappears and society is confronted with separate individuals only”. von Mises, Ludwig, Socialism, p. 101.

[7] Fuente: http://www.worldvaluessurvey.org.

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Tamaño y papel del Estado: el debate ausente – Nicolás Cachanosky

Julio de 2016

Por Nicolás Cachanosky

Fuente: Infobae

Según ha informado el Gobierno recientemente, el año 2015 culminó con un déficit fiscal del 9% del PBI. Si tomamos este número como cierto, entonces este nivel de déficit que ha dejado el kirchnerismo es superior al de la crisis del 2001 (7%) y al del final del Gobierno de Raúl Alfonsín (8%). En el último medio siglo es superado únicamente por el Gobierno militar con José Martínez de Hoz (11%) y durante el de Perón-Perón (14%). Seguir leyendo Tamaño y papel del Estado: el debate ausente – Nicolás Cachanosky

Mercados morales, ¿una contradicción o una vía de salida? – Mario Šilar

El pensamiento cristiano podría enriquecerse con una mejor comprensión de la racionalidad económica

16 de marzo de 2016

Por Mario Šilar (msilar@institutoacton.com.ar)

Fuente: El País (España)

El año 2015 fue testigo de algo tan estremecedor como ignorado. Por primera vez en la historia la pobreza extrema a nivel global —seres humanos que viven con 1,90 dólares, o menos, al día— se ubicó por debajo del 10% de la población del planeta, según el Banco Mundial. Esto supuso que 200 millones de personas salieran de la pobreza extrema desde el año 2012.

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Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

El caballo negro del Fedro y las elecciones – Carolina Riva Posse

por Carolina Riva Posse

Noviembre de 2015

Muchos estamos contentos. Los resultados de las últimas elecciones han significado para gran parte de la población una promesa de crecimiento, una esperanza de mayor libertad.

Claro que no le pedimos a la política más que lo que puede dar. No esperamos ni debemos esperar la solución a todos nuestros problemas. Ningún gobierno es ni puede ser protagonista del desarrollo de un pueblo. Ni el que entra ni el que se va.

El hombre está atravesado por un deseo de infinito que nada en la tierra podrá colmar.

Sin embargo es importante escuchar al candidato del cambio declarar en su discurso que no se cree infalible. Después de años de una pretensión desmedida del Estado de decidirlo todo, controlarlo todo y silenciar a disidentes, una propuesta más medida y respetuosa del otro trae un poco de sosiego.

Augusto Del Noce, filósofo político italiano de gran actualidad, pero poco estudiado en la Argentina, ha alertado siempre contra la concepción salvífica de la política. El racionalismo filosófico, olvidando el estado de caída del hombre, su debilidad e ignorancia, se traduce en una filosofía política que proyecta sistemas perfectos irrealizables. Los totalitarismos del siglo XX se inscriben dentro de estos intentos mesiánicos que acabaron en muerte y destrucción. Del Noce retoma el “antiperfettismo” de Antonio Rosmini, una filosofía política que ponderaba virtudes y defectos de la Revolución Francesa, bien consciente de la igual posibilidad de mal en toda época, y esperando del político el minimizar este mal y nunca el extirparlo de raíz. Como recordara Del Noce, el caballo del Fedro está siempre amenazante.

En esta línea, la independencia de poderes, la limitación del poder en general, la alternancia, la participación ciudadana, son los objetivos que debemos tener en mente para consolidar una sana democracia. No da lo mismo cualquier candidato. Aunque juntos crezcan el trigo y la cizaña, no todos los campos son iguales.

Hace unos días el profesor italiano Adriano dell´Asta, experto en pensamiento ruso, escribía un artículo sobre el futuro de Europa frente al problema de los refugiados, y rescataba palabras del filósofo Nicolas Berdiaeff. Berdiaeff fue perseguido por orden directa de Lenin enseguida después de la guerra civil, y se pregunta cómo salvar Rusia, cómo salvar la propia identidad. Encuentro sus palabras de un gran valor para el momento actual de nuestro país: “Es imposible construir la vida sobre un sentimiento negativo, sobre un sentimiento de odio, de rabia o de venganza. Es imposible salvar Rusia con sentimientos negativos. La revolución ha apenas envenenado a Rusia de rabia y la ha embriagado de sangre. ¿Qué será de la pobre Rusia si la contrarrevolución la envenenara con nueva rabia y la embriagara con nueva sangre?”

Es interesante esta reflexión de Berdiaeff porque se podría enmarcar dentro de la línea del “antiperfettismo” rosminiano. Los nuevos no están exentos de caer en los excesos en que cayeron sus adversarios. Oponerse a ellos sería subordinarse a ellos en su mismo esquema. Es preciso salir de lo lógica de la violencia y la confrontación agresiva. “Debemos amar a Rusia y a su pueblo más de lo que odiamos la revolución y los bolcheviques”. Además, promueve Berdiaeff la necesaria autocrítica sobre lo ocurrido en la historia, la responsabilidad personal que se haga cargo de las acciones u omisiones que se pudieran haber cometido. Si el bolchevismo ha vencido, dice, es porque yo soy lo que soy. Sirvan estas palabras de ocasión para volver a las propias responsabilidades del estado actual de cosas en nuestro país desde el lugar que le quepa a cada uno.

Para Berdiaeff la salvación no vendrá por la fuerza ni por la llegada de buenos gobernantes, sino por la formación de grupos que consolidan vínculos sociales. La fuerza espiritual que él ve necesaria para la renovación debe surgir de las personas, y de la unión de estas.

Creo que las palabras del filósofo ruso son un incentivo para quienes creemos que la persona humana es infinitamente valiosa en su aporte a la sociedad y no puede subsumirse en el todo social, aunque éste se embandere con los slogans del bien común. El aporte de cada uno sí hace la diferencia, y no es cierto que los esfuerzos sean vanos. Hemos tenido evidencia también en estas elecciones de lo falsas que pueden ser convicciones repetidas sobre aparatos políticos invencibles.

Lo social se conforma con un trabajo educativo lento y laborioso que interpela a cada uno. No es  insignificante el aporte capilar que muchos hacen diariamente. Para algunos la política no se trata principalmente de altas esferas de poder que parecen tener tanta injerencia en nuestras vidas, sino que se determina sobre todo en la vida personal. Y vida personal no es egoísmo burgués, sino responsabilidad por lo que me toca. Lo que me toca es desarrollar lo mío. En esto nadie puede reemplazarme. Y el otro también me toca. La responsabilidad sobre los otros, necesitados, es también indelegable. No existe sistema perfecto que me exima de esas exigencias.

Ojalá el cambio que se viene haga posible el restablecimiento de la unión entre los argentinos y mejores condiciones para el desarrollo del pueblo que se entusiasma con la perspectiva de mayor libertad para crecer.

Gobierno de personas – Roberto Estévez

Conferencia dada en el IQS de la Universidad Ramón Llull, Barcelona, los días 4 y 5 de mayo de 2015, por Roberto Estévez. Profesor titular ordinario de Filosofía Política en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina, y de Ética en los Negocios en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Seguir leyendo Gobierno de personas – Roberto Estévez

¿Qué es la moralidad?

What is morality?


Por Kishore Jayabalan
Fuente: Acton.org
http://www.acton.org/pub/commentary/2015/05/06/letter-rome-what-liberal-morality
6 de mayo de 2015

Three recent events have made me reflect on a certain theme that should be of interest to religious-minded advocates of the free society. Or at least it should be of interest if we wish to overcome the perceptions of religious believers as simple-minded fanatics and liberals as amoral libertines. This theme can be posed as a question: What is liberal morality? Seguir leyendo ¿Qué es la moralidad?