Archivo de la etiqueta: liberalismo

Un Marx para los católicos – Gustavo Irrazábal

por Gustavo Irrazábal

16 de agosto de 2017

El Cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich y Frisinga desde 2007, fue creado Cardenal por el papa Benedicto XVI en 2010, y es uno de los ocho cardenales elegidos por el papa Francisco para conformar el Consejo de Cardenales que lo asesora en el gobierno de la Iglesia y reformar la Curia romana. Seguir leyendo Un Marx para los católicos – Gustavo Irrazábal

Sobre el pensamiento de Christopher Ferrara – Tom Woods

Por Tom Woods

23 de julio de 2017

Fuente: Página personal de Tom Woods

Con motivo de la reciente traducción al castellano/español del libro de Christopher Ferrara (The Church & the Libertarian. A Defense of the Catholic Church’s Teaching on Man, Economy, and State, Remnant Press, 2010), en el que se vuelve a presentar la tesis según la cual “el liberalismo, tanto político como económico” como “destructores de la civilización Occidental y responsable de sumir al mundo Occidental en el borde de la ruina” (traducción del editorial review en Amazon.com), resulta oportuno leer el comentario de Tom Woods, al hilo de un debate que tuvo con Christopher Ferrara hace ya algún tiempo. Seguir leyendo Sobre el pensamiento de Christopher Ferrara – Tom Woods

La verdad os hará liberales – Gabriel Zanotti

LA VERDAD OS HARÁ LIBERALES

(SOBRE EL DEBATE POR EL ARTÍCULO DE VANESA VALLEJO)

 Por Gabriel J. Zanotti

9 de julio de 2017

Fuente: Filosofía para mí

No es la primera vez que hay un debate interno sobre este tema entre los liberales (clásicos) pero ante este artículo de Vanesa Vallejo (https://es.panampost.com/vanessa-araujo/2017/07/01/conservadurismo-y-libertarismo/) y la crítica que recibió  (https://www.misescolombia.co/peligroso-coqueteo-vanesa-vallejo-conservadurismo/), el debate, que vengo escuchando hace ya casi 43 años, ha renacido nuevamente en las redes sociales liberales latinoamericanas. Seguir leyendo La verdad os hará liberales – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

La socialdemocracia argentina, entre derechas e izquierdas peronistas – Juan Pablo Maggiotti

12 de octubre de 2016

Por Juan Pablo Maggiotti

Para Instituto Acton

Sorprende últimamente la facilidad con que en Argentina se acusa a cualquiera de “liberal”, muchas veces sin que los propios acusadores sepan bien qué es lo están denostando. Más allá de las enormes dificultades que el término tiene incluso dentro de las distintas corrientes del liberalismo, la crítica es llamativa porque la presencia de alguna forma de liberalismo en Argentina está, en verdad, muy acotada en el tiempo y el espacio: entre las dos últimas décadas del siglo XIX y las dos primeras del XX, y casi únicamente en Buenos Aires y alguna que otra ciudad. Seguir leyendo La socialdemocracia argentina, entre derechas e izquierdas peronistas – Juan Pablo Maggiotti

Liberalismo clásico, cristianismo e isis – Gabriel Zanotti

31 de julio de 2016

Por Gabriel J. Zanotti

Fuente: Filosofía para mí (blog personal del autor)

Los liberales clásicos y los libertarios siempre hemos sido partidarios de la libre entrada de capitales y de personas. Es una de las enseñanzas claves de Ludwig von Mises. Por ende siempre fuimos partidarios de la libre inmigración. Está en la esencia de los derechos individuales y es parte fundamental del libre mercado. Pero frente a los últimos acontecimientos que son de dominio público, frente al ISIS entrando a todos lados NO como un ejército, sino disfrazados de turistas cual mansas palomitas………….. ¿Qué queda de nuestra postura? Seguir leyendo Liberalismo clásico, cristianismo e isis – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Smith, Nacionalismo Económico y la Defensa del Libre Comercio – Samuel Gregg

Por Samuel Gregg

A medida que el nacionalismo económico goza de un resurgimiento en todo el mundo desarrollado, Adam Smith nos recuerda lo mucho que podemos perder y no solo económicamente.

El año 2016 marca no solamente el aniversario 240 de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos, también marca el aniversario de uno de esos extraños libros que verdaderamente merecen el calificativo de «revolucionarios». Publicado el 9 de marzo de 1776, Una Investigación Sobre La Naturaleza y Las Causas De La Riqueza De Las Naciones, de Adam Smith, explicó algunos de los principales cambios económicos ya en marcha en Occidente, proporcionando también un aparato teórico de políticas que cambiarían radicalmente la forma en la que millones vivieron sus vidas.

Hoy, sin embargo, gran parte del mundo parece ser cada vez más escéptico acerca de los puntos de vista de Adam Smith, especialmente respecto a su defensa del libre comercio. Los síntomas de este escepticismo incluyen a las críticas abiertas de Bernie Sanders y Donald Trump a tratados de libre comercio como el TLCAN y el más reciente Trans-Pacific Partnership (que Hillary Clinton defendió como Secretaria de Estado pero al que ahora se opone). Esto hace eco de la retórica en contra de la globalización económica, la que reúne a la mayor parte de la izquierda europea y a la derecha radical. Las alternativas ofrecidas incluyen la administración completa de las economías como si fueran un negocio, varias versiones de democracia social, o el populismo descarado de fuerte retórica emotiva pero que produce distopías como Venezuela y Argentina.

Tales propuestas aparentemente tan dispares comparten el compromiso de lo que podría llamarse nacionalismo económico. Este se manifiesta tomando la forma de políticas que buscan elevar el control gubernamental de la actividad económica en nombre del interés nacional. Esto incluye limitaciones sustanciales a la circulación de bienes, de mano de obra y de capital, así como medidas para proteger a las empresas nacionales y sus empleados de la competencia extranjera.

La Riqueza De Las Naciones, de Adam Smith, bien puede ser la más poderosa crítica jamás escrita contra dichas políticas y sus fundamentos subyacentes. Los argumentos de Smith, sin embargo, van más allá de consideraciones de eficiencia. Merecen ser examinadas de nuevo para comprender lo que está en juego, económica y políticamente, si es que un número suficiente de países deciden que la integración económica ya no es deseable.

El poder de las malas ideas

Uno de los logros de escribir La Riqueza De Las Naciones fue el ilustrar la manera en la que ideas erróneas pueden limitar indebidamente el progreso de tareas humanas perfectamente legítimas. Entre la primera parte del siglo XVI y la parte media del siglo XVIII, la opinión predominante decía que el beneficio del comercio exterior para un país era centralmente el que permitiera a la nación la acumulación de oro y de plata. Cuantos más metales preciosos poseyera, la nación estaba en mejor posición.

Muchos creían que como consecuencia la prosperidad nacional dependía de tener muchas exportaciones y pocas importaciones. De esta manera, decía el argumento, los países podrían facilitar flujos fuertes de entrada de divisas extranjeras y el crecimiento sostenido de sus reservas de metales preciosos. Las naciones como consecuencia subsidiaban a las exportaciones, imponían fuertes restricciones de importación e implantaban regulaciones que buscaban forzar que el comercio entre naciones se realizara por la vía de ciertos puertos y ciudades. Smith llamó a tales acuerdos «sistema mercantil». En el fondo era una visión de la vida económica vista como un juego de suma-cero en el que la ganancia de una nación solamente podría ser lograda con la pérdida de otra.

Sin embargo, Smith demostró que el bienestar económico poco tenía que ver con la posesión de oro y de plata en una nación. Más bien, él afirmó, que fluía primariamente del desarrollo y de la extensión de la división del trabajo dentro y entre las naciones. La subsiguiente especialización en la producción facilitó economías de escala y creó incentivos para encontrar y desarrollar ventajas competitivas. El resultado fue una mejora de la eficiencia y crecimiento económico: cuanto más amplio y profundo sea el tamaño del mercado, mayor serán la división del trabajo y los aumentos posteriores en productividad del crecimiento.

Incluso hoy en día, el análisis de Smith sigue siendo el núcleo del argumento en favor del libre comercio. Pero también pone de relieve cómo el regreso contemporáneo a lo que podría ser llamado neo-mercantilismo pone en serio peligro a todo esto. Durante los últimos nueve años, los Estados Unidos han disminuido de manera constante en el ranking de las economías económicamente libres como consecuencia de importantes restricciones a los derechos de propiedad y a los negocios, la inversión y la libertad laboral y financiera. Estas restricciones hacen menos competitiva a la sociedad, socavan al espíritu empresarial y contribuyen a disminuir las tasas de crecimiento. Echarse para atrás en el libre comercio no solamente empeoraría esta situación. También elevaría el precio de una buena cantidad de productos y servicios hechos en el extranjero, poniendo por tanto a esos bienes más allá del alcance de los estadounidenses de menores ingresos. No es nada claro cómo es que tales sucesos puedan ser de interés nacional para los Estados Unidos.

Ineficiente e injusto

Por supuesto, el bien común de una nación no puede ser reducido al dinamismo económico o al crecimiento del PIB. El mismo Smith jamás hizo tales afirmaciones. Sin embargo, tampoco debemos olvidar otra cosa enfatizada por Smith: todas las formas de nacionalismo económico tienen como premisa la negación de la libertad de grandes segmentos de la población de un país.

Este era un elemento esencial de la crítica de Smith a los gremios. Dejando de lado a las formas en las que trataron de limitar a la innovación, los gremios a menudo presionaron con éxito para que las leyes permitieran la fijación de precios y prohibieran la práctica de un oficio a personas que no pertenecían a ellos. En una escala nacional, Smith enfatizó que el mercantilismo estaba basado en relaciones cercanas entre gobiernos y comerciantes privados. A las empresas se les concedieron monopolios legales de ciertas rutas de comercio y/o la compra y venta de productos específicos. A cambio de eso, ellas daban apoyo político y económico al gobierno. Desde esta posición, el mercantilismo prefigura lo que hoy llamaríamos capitalismo de amigos [cronyism] y produjo las versiones pre-industriales de Hillary Clinton y Donald Trump.

De forma más general, Smith vio a ese modo pensar y a sus expresiones institucionales como la encarnación de inhibiciones injustas de la libertad de las personas para innovar, comerciar, usar su propiedad y asociarse con otros. Sus Conferencias sobre Jurisprudencia y su Teoría De Los Sentimientos Morales muestran que él creyó que estas libertades deben estar rodeadas de un marco legal y de expectativas morales. Smith entendió que no hay tal cosa como un mercado sin reglas de cumplimiento obligado.

Dicho esto, Smith también demostró algo que no es entendido con frecuencia, incluso hoy mismo. Muchos negocios regularmente confunden a su propio interés económico con el bien público para justificar favores concretos del gobierno y protección gubernamental de competidores extranjeros y nacionales. Esto es especialmente cierto en el caso de las corporaciones grandes. A diferencia de muchas pequeñas y medianas empresas, las grandes corporaciones tienen los recursos y las conexiones para presionar a los legisladores y a los reguladores. Esta es una razón por la que debe cuestionarse fuertemente cada subsidio propuesto y cada regulación económica que busca restringir el libre comercio. Lejos de ser de interés público, sus beneficiarios a menudo resultan ser muchos menos de los que se da uno cuenta.

Guerra y paz… y comercio

La última dimensión de la defensa de Smith del libre comercio se refiere a la manera en la que tiende a facilitar las relaciones pacíficas entre las naciones. De acuerdo con Smith, la visión de suma cero de la economía mercantilista alentó el conflicto militar al usar la fuerza de los estados soberanos para adquirir y proteger colonias. Esto fue integral en la lucha global entre Francia y Gran Bretaña durante el siglo XVIII.

Smith sostuvo que por lo general el libre comercio redujo esta fuente de tensión entre las naciones. Un efecto del libre comercio dentro y fuera de las naciones es que nos anima a ver más allá de las fronteras locales regionales y nacionales e incluso de grandes diferencias políticas y religiosas. Nos damos cuenta de que todo el mundo tiene una propensión a, como escribió Smith, «llevar, hacer trueque e intercambiar», algo que «es común a todos los hombres y no se encuentra en ninguna otra raza de animales». Esto facilita nuestra interacción y nuestra conciencia de otras personas a las que de otro modo no encontraríamos. En este sentido, podría decirse que el libre comercio hace mucho más que las instituciones políticas internacionales como las Naciones Unidas para poner a aquellos que no pertenecen a las clases políticas del mundo en contacto unos con otros sobre una base continua.

El libre comercio no es una solución universal de todos nuestros problemas. En realidad, un alejamiento del proteccionismo con frecuencia tiene un impacto negativo en comunidades específicas. El conocimiento de Smith de estos efectos subyace en su recomendación de que las transiciones para salir del proteccionismo deben ser graduales más que abruptas. Tampoco el libre comercio va a disuadir a los yihadistas radicales de intentar destruir a Occidente, detener la persecución de cristianos en el medio oriente, ni inocular al mundo en contra de los conflictos armados. Como observó J. M. Keynes en su obra Consecuencias Económicas de la Paz, las economías del mundo estaban relativamente integradas en los años previos a la Primera Guerra Mundial. Esto no fue suficiente para detener la marcha hacia la catástrofe en 1914.

Sin embargo, estas verdades no constituyen argumentos de peso en contra del libre comercio. Ellas ilustran simplemente que no debemos esperar que el libre comercio resuelva las dificultades cuyas causas van más allá de la economía. La Riqueza de las Naciones de Smith aclaró que, en el largo plazo, el libre comercio estaba en el interés nacional de un país. Hasta ese punto, el verdadero patriotismo —entendido como amor la patria sin desdén ni temor de otras naciones— debe inclinar los gobiernos hacia la ampliación de la libertad económica cruzando las fronteras nacionales. Ciertamente, los beneficios del libre comercio solamente serán evidentes a través del tiempo, están ampliamente dispersos y en muchos casos «no se ven». Estos factores hacen que el libre comercio sea difícil de «vender» en las circunstancias de una democracia moderna. Pero como Smith podría haber dicho, esta es la razón por la que necesitamos estadistas: personas que puedan explicar a la ciudadanía que el patriotismo y el nacionalismo no son lo mismo —incluso cuando se trata de la economía.

Nota

La traducción del articulo «Adam Smith, Economic Nationalism, and the Case for Free Trade»  publicado el 20 de julio de 2016 en Public Discourse, es de ContraPeso.info: un proveedor de ideas que sostienen el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

Samuel Gregg es Research Director del Acton Institute. Su más reciente libro es For God and Profit: How Banking and Finance can serve the Common Good (Crossroad, 2016).

Samuel Gregg

Director de investigaciones del Acton Institute de los EEUU. Para más información ver http://www.acton.org/about/staff/samuel-gregg

Comentario sobre “La Rebelión de las masas” – Ramiro Berraz

Instituto Acton

Por Ramiro José Berraz

 

“La vida pública no solo es política, sino, a la par y aun antes, intelectual, moral, económica, religiosa…”
Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset escribió “La Rebelión de las masas” en un contexto mundial muy diferente al actual pero que, en la sustancia, pareciera ser que habla hoy. Durante el período de entre guerras comenzó a analizar la aglomeración social y con ello la muchedumbre. Este fenómeno sucede cuando desde 1800 a 1914 la población europea asciende de 180 millones a 460 millones. Estas “aglomeraciones de seres humanos” es lo que llama la atención del autor y denuncia que “los principios en que se apoya el mundo civilizado – el que hay que sostener – no existen para el hombre medio actual. No le interesan los valores fundamentales de la cultura, no se hace solidario de ellos, no está dispuesto a ponerse en su servicio”. Por otro lado, en 1939, año de la publicación del libro, comienzan a aparecer los movimientos totalitarios y los sindicatos en Europa, ambos aglutinadores de masas. Bajo estas tendencias, el autor indica que “el hombre no quiere dar razones ni tener razón, sino que, sencillamente, se muestra resuelto a imponer sus opiniones”. Seguir leyendo Comentario sobre “La Rebelión de las masas” – Ramiro Berraz

Mercados morales, ¿una contradicción o una vía de salida? – Mario Šilar

El pensamiento cristiano podría enriquecerse con una mejor comprensión de la racionalidad económica

16 de marzo de 2016

Por Mario Šilar (msilar@institutoacton.com.ar)

Fuente: El País (España)

El año 2015 fue testigo de algo tan estremecedor como ignorado. Por primera vez en la historia la pobreza extrema a nivel global —seres humanos que viven con 1,90 dólares, o menos, al día— se ubicó por debajo del 10% de la población del planeta, según el Banco Mundial. Esto supuso que 200 millones de personas salieran de la pobreza extrema desde el año 2012.

Seguir leyendo Mercados morales, ¿una contradicción o una vía de salida? – Mario Šilar

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Sobre Caín, Abel y el liberalismo clásico – Gabriel Zanotti

6 de marzo de 2016

Por Gabriel J. Zanotti

Fuente: Filosofía para mí

Posiblemente en poco tiempo tengamos este panorama mundial: Trump por un lado, y del otro, Putin y los chinos, que finalmente tendrán que aliarse para enfrentar definitivamente  a ISIS y Corea del Norte. O sea, un mundo hobbesiano. Gane Trump o no próximas elecciones de EEUU, su actual popularidad indica lo tantas veces explicado por Freud, Ortega y E. Fromm: masas asustadas y alienadas eligiendo a un dictador.

Seguir leyendo Sobre Caín, Abel y el liberalismo clásico – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises