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Venezuela somos todos – Gabriel Zanotti

30 de abril

Por Gabriel Zanotti

Fuente: Filosofía para mí

Una psicótica delirante escribe un libro y millones lo compran, se presenta a elecciones y millones la votan. De manual. En la Argentina y en todo el mundo.

De manual porque la gran utopía del iluminismo liberal fue suponer que las democracias se iban a sostener con la madurez del “hombre nuevo” que aparecería con el paso del Antiguo Régimen a la Revolución. No: lo que aparece es un nuevo tipo de alienación. Una alienación concomitante con las sociedades de masas. La Rebelión de la masas de Ortega, Psicología de las masas y análisis del yo de Freud, El Miedo a la libertad de Fromm, son todos textos que, aunque de autores diferentes, analizan el mismo fenómeno: la irracionalidad de las masas, su identificación con una nueva figura del Padre, su ausencia total de pensamiento crítico, carne de cañón ideal para personalidades psicopáticas que las seducen con utopías que son relatos de poder para instalarse en eso: un poder sin el cual no pueden vivir. La diferencia entre Hitler y sus votantes y Cristina Kirchner y sus votantes es sólo de espacio y tiempo. Responden al mismo fenómeno analizado por Ortega, Freud y Fromm.

El único proyecto político que pudo poner un momentáneo freno a la masificación fueron las instituciones de la Constitución norteamericana, escritas desde la fuerte convicción aristocrática de los límites constitucionales que necesitamos ante los locos con poder, y apoyada por una cultura no exenta de masificación, pero sí constituida por granjeros y comerciantes que querían sacarse de encima a Jorge III y vivían mientras tanto, sin saberlo, de los beneficios de un common law evolutivo que no se repitió nunca más.

Podríamos extender este análisis a lo que ahora está sucediendo en EEUU y Europa, pero Latinoamérica y sus instituciones débiles siempre fue un cruel caldo experimental de cultivo para todo tipo de proyectos autoritarios, donde el diagnóstico de Fromm sobre la psiquis humana, sadomasoquista, de dominante a dominados, su ve a la perfección. Las democracias no autoritarias son estrellitas fugaces a merced de las masificaciones más ridículas y violentas que surgen de las votaciones. Estamos todos a merced de leviatáns potenciales que surgen aparentemente de golpe pero cocinados en la intimidad de una psiquis humana que proyecta en un psicópata sus más inconscientes frustraciones y pulsiones de agresión.

Esto no quiere decir que debemos abandonar la tarea de fomentar el pensamiento crítico y difundir por medio de la razón la importancia de las libertades individuales y la economía de mercado. Tampoco implica, obviamente, utopías autoritarias de sesgo aristocrático cuya intrínseca violencia es su intrínseco fin. Sabemos lo que no debemos hacer, pero no qué hacer ante estas malas noticias de psicología política. Las ciencias sociales han avanzado mucho en temas como Economía, Law and Economics, Public Choice, Instituciones, etc., pero para el cambio social, las conjeturas se enfrentan más con refutaciones que con corroboraciones. Porque la clave es algo muy difícil, que es el cambio cultural. Algunas sociedades evitaron lo peor con algún estadista, que puede generar cambios culturales positivos, pero la aparición de ese estadista es totalmente aleatoria. Alemania y Japón, desde 1945 en adelante, parecen haber cambiado, pero a un precio que obviamente no permite establecer ninguna conjetura general. La pura verdad es que cualquier parte del mundo puede ser Venezuela, en cualquier momento, y si no, es al precio de ser dictaduras totalitarias, algunas de las cuales tienen la perversa inteligencia de permitir algo de mercado como un instrumento más de dominación.

Sí, Cristina puede volver porque la cultura que la sostuvo nunca se fue. Putin está firme donde está porque la cultura zarista nunca se fue. Alemania y Japón están donde están porque la cultura que casi los destruye fue expulsada a los bombazos, dos de ellos totalmente injustificables. Cómo cambiar una cultura pero en paz, culturas donde la rebelión es la de las masas y no la del Atlas, es la gran pregunta que yo, al menos, no puedo responder.

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

La búsqueda personal del Lógos, un camino de libertad – Carolina Riva Posse

5 de marzo de 2019

Carolina Riva Posse

Instituto Acton (Argentina)

 

Aproximaciones filosóficas entre Del Noce, Komar y Peterson

Este año se cumplen treinta años de la muerte de Augusto Del Noce, quien fuera un gran estudioso del marxismo y contribuyó con su obra a esclarecer la génesis filosófica de la actualidad política y cultural del mundo de hoy. Del Noce mostró el recorrido ideal, de ideas que se hacen mundo, y desembocan en el nihilismo actual; el nihilismo como resultado de la revolución.

En nuestro medio, Emilio Komar fue incansable en su insistencia por comprender a fondo el marxismo y su potencia filosófica. Si se toma en serio el marxismo en su programa de transformación del mundo y abandono de toda contemplación, se entiende más claramente su esencia intrínsecamente totalitaria. Komar repitió en sus últimas intervenciones públicas que era necesario desentrañar todavía la filosofía detrás del marxismo. No lo decía por haber sufrido en primera persona las atrocidades de un régimen político, sino porque podía identificar la matriz filosófica de negación de todo lo dado. No se trata primariamente de un problema moral, sino de una postura metafísica.

Tomar en serio el marxismo como filosofía es ir más allá de su faceta económica. El marxismo ve el mundo como materia prima para la realización de un proyecto que no reconoce nada anterior a la acción humana; es un programa a desarrollarse, totalitario por definición. Y este programa se llevó a cabo. La filosofía se hizo mundo, como dice Del Noce.

La situación actual es el resultado de la idea de Revolución llevada a sus extremas consecuencias[1], afirma el filósofo italiano. La revolución se realizó, y hoy vemos sus efectos, que se desplegaron en la política, la educación, el lenguaje, las costumbres, las relaciones familiares, hasta alcanzar la percepción que tiene el hombre sobre su propio cuerpo. El programa de acabar con cualquier vestigio de trascendencia no quiere dejar de lado ningún ámbito de la vida.

Jordan Peterson vuelve a alertar sobre la relevancia del marxismo. Peterson es un psicólogo y profesor universitario canadiense que fue llamado por el New York Times el intelectual más influyente del momento. Se hizo famoso por su frontal honestidad en el diálogo y su predisposición para pensar los más variados temas que le presenta su público, sin cuidado de lo políticamente correcto. Una de sus preocupaciones principales es la ausencia de significado que reina en la vida de miles de personas, y de las que se ocupa individualmente.

Peterson también emparenta el nihilismo contemporáneo con el marxismo. Él denuncia la colonización ideológica, como se diría hoy, de las grandes universidades, en manos de un neo-marxismo promotor de relativismo y resentimiento, como notas distintivas. Hoy queda la deconstrucción, la desconfianza, la desnaturalización, la crítica. Todo esconde un interés egoísta. Diría Del Noce que se ve la verdadera faz de la revolución como esencialmente destructiva. Es interesante confrontar la explicación filosófica komariana y delnociana con las observaciones que hace Peterson desde una vía muy original, predominantemente psicológica, pero que se nutre de la literatura, de la historia, de estudios sobre comportamiento animal, combinándose para agudizar la mirada sobre la naturaleza humana.

Encontramos en estos estudiosos que el éxito cultural del marxismo es decretar la total provisoriedad de cualquier valor y la imposibilidad de afirmar algo como verdadero.

Peterson propone el camino de la madurez; es el arduo camino que nos toca a todos, de realizar aquello que somos profundamente, aceptándonos y enfrentando las dificultades de la vida de manera personal, sin victimizarse ni culpar a otros. Yo tengo una tarea en la que nadie puede reemplazarme, y debo asumirla con responsabilidad. No puedo descansar en sistemas, en leyes, en excusas, para delegar en otros lo que me corresponde.

La madurez es aceptar la diferencia. El niño que crece se da cuenta de que él no es la única realidad, y psicoanalíticamente hablando, madurará en la medida en que la figura paterna le enseñe que su madre no le pertenece, y que existen los límites. El otro, entonces, es necesario para un “yo” maduro.

El padre es necesario. Una de las fuertes coincidencias de nuestros autores es que la crisis actual es en gran parte un eclipse de la figura del padre. Hoy hay una grave crisis de la paternidad. 

Si acepto que hay otros, que son como yo, no puedo dar rienda suelta a mi capricho. Me encuentro con el otro, y con otras realidades, como algo dado, no puesto por mí. Madurez, por tanto, es aceptación de lo dado.

Peterson recurre al estudio de las langostas de mar, que comparten con los seres humanos un sistema nervioso que produce también serotonina, y que simplificado, ayuda a entender el comportamiento de estos crustáceos en la lucha por el alimento, el hábitat, la reproducción. Peterson muestra con su observación de las langostas que la desigualdad es un dato de la naturaleza. Las langostas “ganadoras”, que tienen mayor fuerza física, combaten con más éxito a sus rivales, y producen más serotonina, y estadísticamente consiguen lugares más seguros para vivir, más alimento, y otras características que les permiten tener vidas con menos stress y consecuentemente más largas. Esto ocurre hace millones de años. La diferencia jerárquica dada por naturaleza está allí, nos guste o no.

Es interesante que Peterson presente esta jerarquía natural frente a una dictadura cultural que quiere hacer desaparecer toda huella de la naturaleza. No es verdad que todo es una construcción social.

La diferencia entre unos y otros, es entonces un dato. Pero es también nuestra riqueza. Peterson nos muestra que frente a la desigualdad, algunos alimentan el resentimiento, y otros ven una oportunidad de crecimiento y un desafío a descubrir la potencialidad de lo real. El psicólogo repite en sus alocuciones que si algo caracteriza al marxismo y a autores neomarxistas es la ausencia de una “brizna siquiera de gratitud”.

Para quienes fuimos educados en el realismo, la gratitud es un sinónimo de atención a lo dado. La ingratitud es ignorancia. ¿Qué tienes que no hayas recibido?

La afirmación narcisista de sí mismo no genera sociedad, ni verdadera comunicación. Por eso la conversación genuina implica cierta madurez de sus partes. Peterson es un gran cultor del diálogo, en un mundo en que se predica esta palabra, pero se practica una fuerte censura sobre lo que no entra en ciertos cánones. Está mal visto cuestionar ciertos presupuestos de la nueva moral laica, en una “prohibición de hacer preguntas”, como llamaba Eric Voegelin[2] a esta forma de totalitarismo que, desde la intellighentzia cultural intenta eliminar toda pregunta por los valores eternos e inmutables, toda concepción contemplativa que busca ver el orden de las cosas.

En el diálogo Peterson se muestra dispuesto a examinarlo todo y a quedarse con lo más razonable. Es la búsqueda del Lógos, un intento de entender las constantes que definen al hombre y hablan de cómo está hecho, del orden subyacente a su naturaleza. Por eso sus reglas en 12 Rules for Life no se presentan como órdenes impuestas a la voluntad, sino como razones captadas que se vuelven palabras convincentes, y mueven a una adhesión interior.

Hace ya alrededor de cincuenta años describía Del Noce la época que vivía: “Fin de la religión, de la libertad y de la democracia, que será el fin de Europa: porque el principio por el que ha surgido la civilización europea es aquél de un mundo de verdades universales y eternas, de las que todos los hombres participan. El principio del Lógos, en otros términos”[3]. Europa no es un espacio geográfico, sino un “territorio ideal”, en que las personas contemplan por sí mismas las verdades inmutables, ideas platónicas, una realidad trascendente, de la que la naturaleza humana participa. Y es esta civilización la que se encuentra amenazada.

El vínculo entre religiosidad, libertad y democracia, explícito en Del Noce, también es patente en Peterson. Sus reflexiones sobre Solzhenitsyn y Frankl, sujetos libres frente a brutales totalitarismos, ponen este vínculo en evidencia[4]. En ellos Peterson rescata el valor de la persona humana, su fundamento trascendente, su capacidad de cambiar las cosas asumiendo lo propio con responsabilidad. Estos hombres supieron decir “yo” sin resentirse. Demostraron el poder de la persona individual consciente de sí misma, frente a los sistemas totalitarios que parecían invencibles.

Contra la matriz marxista de entonces y ahora, se afirma entonces ese valor absoluto de la persona. Komar siempre identificó la negación de la sustancia individual como la esencia del idealismo hegeliano, que de Hegel llega a Marx. En toda la filosofía clásica alemana el individuo desaparece, y en cambio existe la raza, la Humanidad, la clase. Esa disolución de la propia identidad es el trasfondo del pensamiento colectivista actual, y nos convence de que nuestro aporte individual no es nada frente al poder de los sistemas y de los grupos.

Komar decía que el peso de la acción individual está simbolizado en la figura de Ulises, en el Canto V de la Odisea, náufrago y lejos de la patria, pero aferrado a un leño. Komar decía que en la hazaña de Ulises se ve el “triunfo de la tenacidad personal”[5]. La apuesta por la vida personal, el conocimiento de uno mismo y el desarrollo de lo propio, son las salidas humanas que nos sugieren nuestros autores. La capitulación de la vida interior da lugar al totalitarismo. Es necesario cultivar la vida interior, escuchar la propia conciencia. Es necesario pensar, que es escucharse a sí mismo; considerar qué es verdaderamente valioso en la vida, distinguir lo bueno de lo malo[6].

Ya terminando podemos mencionar algunos de los temas que Peterson discute, desde una aproximación socrática y sin pretender reemplazar a nadie; cuestiones sobre la vida buena que siguen vigentes más allá de la voluntad de reescribir la naturaleza que tuvieron los intentos revolucionarios: la reflexión sobre el beneficio de postergar gratificaciones y organizar los impulsos inmediatos, en medio de la promoción de la “sexualidad libre”, que vive el puro presente y rebaja al hombre a la vida animal; la importancia del matrimonio, como la institución de la fidelidad, de la estabilidad, de la madurez del compromiso, en una sociedad líquida que no presenta juicios sobre lo bueno o lo malo; la necesidad de repensar la maternidad, porque no es solo la paternidad la que se encuentra en crisis, en una cultura que no les advierte a las mujeres universitarias que pocos años después de recibidas no les va a interesar sólo una carrera dinámica y una vida profesional desafiante[7], y la idea de que una civilización que deje de honrar la divina imagen de la Madre y el Niño y deje de ver esa relación como de trascendental y fundamental importancia, deja de existir como tal.

Sirva este comentario como invitación a seguir pensando los perennes temas de la tradición en confrontación con lo que nos toca vivir hoy. Ningún sistema, ningún pensador, nos exime de tomar nuestro puesto y responder al Lógos que nos interpela.

[1] Del Noce, A., Il problema dell´ateismo, Il Mulino, Bologna, 4ª ed., 1990, p. 569.

[2] Cfr. Del Noce, A., I caratteri generali del pensiero politico contemporaneo, I Lezioni sul marxismo, Giuffrè, Milán, 1972, p. 44.

[3] Del Noce, Augusto, L’epoca della secolarizzazione, Giuffrè, Milán, 1970, p. 96.

[4] Dice Peterson: “One of the major contributions of Aleksandr Solzhenitsyn´s masterwork, The Gulag Archipielago, was his analysis of the direct causal relationship between the pathology of the Soviet prison-work-camp dependent state and the almost universal proclivity of the Soviet citizen to falsify his own day-to-day personal experience”, 12 Rules for Life, Penguin Random House, Toronto, 2018, p. 215.

[5] Se puede escuchar la voz del Prof. Komar en la página de la Fundación Emilio Komar, https://www.fundacionemiliokomar.com/emilio-komar. Allí dice que en los griegos, especialmente en Aristóteles, tenemos la metafísica del ente particular.

[6] Cfr. Peterson, J., op. cit., p. 241.

[7] Cfr. McGuire, Ashley, https://ifstudies.org/blog/what-jordan-peterson-has-to-say-about-motherhood-might-surprise-you

The Luigi Sturzo lesson not only for catholics – Flavio Felice

Por Flavio Felice

Fuente: American Enterprise Institute

17 de enero de 2019

 

Italian historian Federico Chabod stated that the foundation of the Popular Party (PP) by Luigi Sturzo was “an extremely important event, the most notable event in the history of the Twentieth Century.” And it was historian, journalist, and politician, Giovanni Spadolini, who saw “an authentic revolution” in the non-denominational and secular nature of Sturzo’s political project: “The clean cut between clericalism and social Catholicism, the almost proud claim – by a priest – of the autonomy of Catholics in the spheres of civil life.”

Sturzo’s journey to found the PP on January 18, 1919, with a handful of friends at the Sant Chiara hotel began at least fifteen years earlier, with his historic speech at Caltagirone on December 24, 1905. On that occasion, Sturzo expressed his intention to give life to a party that had a national spirit with Christian inspiration, but was at the same time non-denominational, secular and autonomous from the ecclesiastical hierarchies. For this reason, the party that Sturzo conceptualized would not use the adjective “Catholic.” The non-confessionalism of Sturzo’s project refused at the root every temptation to make his party the “secular arm” of the religious hierarchies, and also rejected any claim to represent the unity of the Italian Catholics.

On January 18, 1919, the idea expressed in his 1905 speech became a reality. The Popular Party was born, and it was neither the “Catholic party” nor the “party of all Catholics,” but the party of “All Free and Strong Men”- the title of his Appeal-Manifesto. From a theoretical point of view, Italian historian Eugenio Guccione reminds us that the foundation of the PP represented both the arrival of Sturzo’s youthful commitment and the starting point of his maturity.

The “Appeal” followed a twelve-point program. The domestic policy priorities included the promotion of family integrity, the women’s vote, child care and protection, and the implementation of social policy based on cooperation, tax reform, land reform, administrative decentralization, and freedom in teaching. On the foreign policy front, the PP program was openly internationalist, accepting the “Fourteen Points” of Wilson and declaring itself in favor of joining the League of Nations.

The theoretical legacy of Sturzo’s political action is entirely contained in the term “popularism,” a term that opposes “populism” by virtue of the notion of “people” articulated and differentiated within it – an idea of “people” far from homogeneous and compact. This idea is refractory both to paternalism and to “charismatic leaderism” that entrust a “good shepherd” with the destinies of the flock. The founder of the PP intended to challenge with this political theory two ideological monopolies: that of the “centralizing state,” typical of the feudal Italian tradition, and that of the Marxist and socialist in the workers’ sphere. Sturzian “popularism” sought to fight against these monopolies in the field of teaching, local administration, political and trade union representation and, not least, through the spread of property and of small and medium-sized enterprises.

This theoretical approach further matured during Sturzo’s twenty-two years of exile in Great Britain (1924-1940) and the United States (1940-1946), a penalty suffered for challenging the fascist regime in the name of the “method of freedom.” This led Sturzo to lay out “popularism” in a series of markedly classical liberal policies: federalism, free schooling, liberalization, and profound Europeanism. It is precisely on the European front that Sturzo’s ideas– anti-fascist, anti-communist, and anti-Soviet– have been gathered by the founding fathers of European integration. Just as nations have been formed in modernity, passing from local units such as cities, counties, and provinces to higher territorial units, such as kingdoms and then “states,” Sturzo believed that the same evolution happened, in a federalist sense, from nations to international groups and from continental groups to intercontinental groups, respecting the principle of subsidiarity.

In the hundred years since Sturzo unveiled his vision, we have made significant progress, yet there is still work to be done. Sturzo’s idea of social and institutional pluralism, irreducible to the typical monism of the modern state, and his testimony against the totalitarian virus in every form serve as a warning in our time, and can help inspire us to commit ourselves to the daily implementation of the freedom of all, Italians and foreigners, the fate of each man.

Cuba: incremento e intensificación de la represión contra los creyentes – José María Ballester

28 de enero de 2019

Por José María Ballester

Fuente: Infocatólica  / ABC

 

INFORME PARTMOS 2018 SOBRE LAS LIBERTADES RELIGIOSAS EN CUBA

 

Casos concretos y violación sistemática de libertad, acoso cibernético a clérigos y activistas de distintas confesiones o la manipulación de iglesias afines en relación con el fallido proyecto de legalización

«El año 2018, más que una continuación, significó un incremento en las tendencias e intensidad de las violaciones a la libertad religiosa en Cuba». Así empieza el «Informe 2018 sobre las libertades religiosas en Cuba», al que ha tenido acceso el periodista José María Ballester para el diario ABC

El informe ha sido coordinado por el Instituto Patmos -interlocutor directo de entidades como «The European Center for Law and Justice» y también de Sam Brownback, embajador estadounidense para Libertad Religiosa. Ante la imposibilidad de realizar un trabajo estadístico clásico, los promotores del informe han optado por recabar, con rigor, el mayor número posible de violaciones de una libertad religiosa que, en principio, está permitida en Cuba. Sin embargo, en ausencia de una ley que la regule, su ejercicio real está supeditado al férreo control de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista, cuya supresión Patmos pide abiertamente.

Motivos no le faltan: sin ir más lejos, el pasado 7 de septiembre, víspera de lafestividad de Nuestra Señora del Cobre, Patrona de Cuba, tres habitantes de Cienfuegos que se disponían a participar en las celebraciones fueron detenidos en plena calle por un teniente coronel que respondía al nombre de Pablo, y posteriormente trasladados a sus domicilios, donde se les colocó vigilancia para impedir que salieran de nuevo. Otros dos fueron detenidos mientras abandonaban sus respectivas viviendas y conducidos a una comisaría de la Policía Nacional Revolucionaria, en cuyas dependencias permanecieron hasta bien entrado el día siguiente. Este es un ejemplo de cómo se viola a diario la libertad religiosa en Cuba.

Más flagrante aún, si cabe, es el calvario -con vertientes múltiples- por el que atraviesan los miembros de la comunidad judía «Bnei Anusim» de Camagüey. De entrada, las autoridades les han negado, hasta la fecha, el derecho a registrarse legalmente. Por lo que respecta a las burlas antisemitas que padecen, la explicación que recibieron por parte de esas mismas autoridades era que «provenían seguramente» de otras confesiones cristianas. Este intento del régimen de provocar enfrentamientos entre comunidades religiosas fue desbaratado por el encuentro que mantuvieron monseñor Wilfredo Pino, obispo de Camagüey, y Reinaldo Basulto, fundador de la comunidad «Bei Anusim» en dicho municipio. La vertiente más cruel del calvario de este grupo israelita se produjo el 7 de diciembre de 2018, con motivo de unas circuncisiones en el Hospital Pediátrico de Camagüey: según el informe, «fueron irrespetados en el momento de realizar sus rezos y se les amenazó con la expulsión del hospital, niños incluidos, sin tener en cuenta que se encontraban recién intervenidos».

Más allá de estos casos, el informe destaca otros supuestos de violación sistemática de libertad religiosa como la represión de los abogados que asesoran a comunidades -el histórico opositor René Gómez Manzano es uno de ellos-, el acoso cibernético constantes a clérigos y activistas de distintas confesiones o la manipulación de iglesias afines en relación con el fallido proyecto de legalización -por el momento- del matrimonio homosexual. De ahí que el Instituto Patmos recomiende a los cubanos asumir que el silencio «no puede ser una opción válida». Del régimen, ya no espera nada.

 

Reseña al libro de ZANOTTI – Francisco Leocata

Reseña al libro de ZANOTTI, Gabriel J., Judeocristianismo, civilización occidental y libertad, Buenos Aires, Instituto Acton, 2018, 283 pp.

Por Francisco Leocata

Para Instituto Acton

30 de julio de 2018

 

Aunque en Argentina ha habido estudios que se han ocupado de temas concernientes a la relación entre teología y política, faltaba un libro que enfocara el tema desde la perspectiva moderna de la idea de libertad vista en sus derivaciones políticas y en diálogo con la teología. El presente trabajo de Gabriel J. Zanotti, autor reconocido por sus estudios sobre Santo Tomás, epistemología y filosofía de la economía, hermenéutica y otros temas, focaliza el importante tema de la influencia del judeocristianismo en los orígenes de la política de la libertad.

El primer capítulo tiende a explicar en forma sintética cómo en la revelación judeocristiana en cuanto advenimiento histórico del “Dios dialogante” con el hombre, hay ya implícita la posibilidad de una correlación y armonía entre razón y fe; y más concretamente una posibilidad de síntesis entre el mensaje religioso y lo mejor de la filosofía griega. Esto sin embargo no significa un encierro del mensaje revelado en una única cultura, sino una apertura a una dimensión de universalidad.

El segundo capítulo está dedicado a la consiguiente legítima autonomía de orden temporal en lo ético y lo político, al reconocimiento de la ley natural, de la que nace la idea de libertad en ambas dimensiones. Zanotti en coherencia con su pensamiento integral coloca como ejemplo eminente de esa síntesis a Santo Tomás de Aquino, del que ha mostrado ser un profundo conocedor, destacando en este caso el tema de la relación y armonía entre la ciencia (compredida la filosofía) y la fe.

En el tercer capítulo continúa el recorrido histórico incluyendo autores del Renacimiento, del agustinismo, Escoto, la reforma protestante y la importancia de la segunda escolástica del siglo de oro español con sus aportes a la filosofía política moderna. Todo ello lleva al reconocimiento de una continuidad en la tradición desde la revelación judeocristiana hasta la modernidad, especialmente en cuanto a la idea rectora de libertad.

En el capítulo cuarto se explica de qué modo dicha continuidad tiene un momento de ruptura debido al movimiento iluminista a partir del siglo XVIII, en cuyo programa cumple un papel importante la contraposición entre razón y fe. Zanotti subraya las consecuencias que esto tiene en la caída de la metafísica tradicional, la nueva organización de las ciencias por obra del Iluminismo, y los cambios en la idea de libertad y en filosofía política. Se produce así lo que el autor denomina un encapsulamiento de la idea de ley natural. Esto es sumamente importante para los debates en torno a los modos en que se concibe la idea de libertad y su lugar en el ordenamiento político, y muestra las ambivalencias que el movimiento iluminista trae al respecto.

Todo lo anterior tiene como hilo conductor mostrar que hay una idea de libertad en lo ético y lo político que, a diferencia de la concepción iluminista, es coherente con la tradición judeocristiana sin entrar en contradicción con su contenido religioso.

A partir del capítulo quinto inicia un enfoque más centrado en los tiempos más recientes. Zanotti encuentra un punto importante de renovación en la reubicación de la síntesis de Santo Tomás en su contexto histórico y en su puesta en diálogo con la modernidad no iluminista, destacando la validez de la metafísica, la ley natural y el tema del libre albedrío con sus consecuencias en el ordenamiento socio-político. El compromiso con la idea de la libertad, en el sentido indicado es una constante en el pensamiento de Zanotti

Viene luego un repaso histórico y teórico inteligentemente diagramado de algunos episodios de intentos de llevar adelante el compromiso cristiano en los valores temporales durante los siglos XIX y XX. El lector encontrará una síntesis de figuras que tal vez le sorprenderán por su novedad, por el hecho de no ser muy conocidos en nuestros ambientes: Antonio Rosmini, los católicos liberales (en sus ideas políticas republicanas) del siglo XIX, Luego Luigi Sturzo , un importante adelantado de la democracia cristiana en plena época del fascismo, Jacques Maritain, ampliamente conocido por su obra Humanismo integral y sus escritos en defensa de la democracia y los derechos humanos, y otros autores. Todos ellos sin embargo no han tenido la comprensión que hubieran merecido de parte de otros sectores de la Iglesia. Muy interesante es el análisis del magisterio de dos grandes pontífices, como León XIII y Benedicto XVI. Se destaca también con justicia la figura de Benedicto XV, un papa un poco olvidado por el oscurecimiento de la primera guerra mundial. Hay también una magnífica síntesis del magisterio de Pío XII tan importante para entender el período de la segunda postguerra. Y finalmente una síntesis del magisterio del Concilio Vaticano II (convocado por Juan XXIII, sobre todo en lo que concierne al compromiso de los católicos (de los laicos en particular) en la promoción de las realidades de orden temporal social y político.

Toda esta segunda parte es especialmente recomendable porque toca acontecimientos e ideas del último siglo, y constituye además una lectura histórica y teórica placentera.

El último capítulo reúne en perspectiva de futuro algunas de las hipótesis y aspiraciones del autor, ofreciendo espacio para eventuales debates. Para comprenderlo adecuadamente aunque tal vez el lector no comparta todas las hipótesis allí planteadas, es preciso tener presente el tema conductor de la libertad ética y política, así como la necesidad de una mejor formación y promoción del laicado en lo que respecta a los valores temporales.

 

 

Francisco Leocata

 

 

Preservaos de los riesgos de los paradigmas dominantes – Gabriel Zanotti

Por Gabriel Zanotti
26 de julio de 2018
No tengo idea de la eficacia, mayor o menor, de los preservativos. No tengo idea de la relación entre espermatozoides, porcelana, látex y virus HIV. Me acuerdo sin embargo de lo que responde Farah a Karen (en la película Africa Mia) cuando esta le pregunta si sabe lo que es la porcelana: “Si, Sabu. Se rompe”.
Pero los paradigmas dominantes, como dice Kuhn, parecen irrompibles. Más allá de las peculiares circunstancias políticas de la Argentina, los paradigmas dominantes tienen un comportamiento sociológico similar: sus miembros no quieren el debate, y tienden a considerar la posición contraria como absurda. Por eso Popper se enojó tanto con los paradigmas: porque no tendrían refutación posible.
Yo también puedo tener un mal día si escucho a alguien que dice que los precios máximos funcionan o que Hitler era un buen tipo. Sin embargo, mi super yo popperiano me estaría diciendo al oído: déjenlo argumentar (algo que el partidario de Hitler no haría conmigo, claro).
Y en todo caso, no escandalizarse.
O sea: estaría bien que no hubiera temas prohibidos, no digo por el sistema político, sino por los paradigmas dominantes. Estos, sin embargo, se mezclan con lo político, como bien señaló Feyerabend, y sus “expertos” definen la línea entre la medicina legal y la ilegal, entre contenidos educativos legales y los no oficiales o -no es lo mismo- prohibidos, y así tenemos lo que Comte quería: un nuevo estado autoritario donde ahora la inquisición no es la teológica, sino la científica. Por eso estoy tan en contra de las leyes contra los discursos “negacionistas” y por eso estoy tan en contra de la inquisición “científica” del lobby LGBT que quiere justamente adueñarse del estado y sus normas.
Por eso sería preferible que no haya tanto escándalo. Siembre hubo y habrá paradigmas dominantes y alternativos. La libertad de expresión no tiene sólo que ver con separar a los primeros del estado, sino también con una cultura del diálogo, cuyos límites son siempre históricos, claro, pero se expanden con la generosidad de nuestra escucha.

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Intervención del Dr. Fernando Iudica en el Senado en referencia al proyecto de ley de aborto

HONORABLE SENADO DE LA NACIÓN

PROYECTO DE LEY DE ABORTO

Intervención del Dr. Fernando Iudica,

Director Médico del Hospital Universitario Austral, 11.7.2018

 

Señores Senadores:

Buenas tardes. Agradezco su invitación a aportar mi opinión sobre un proyecto de ley que podría marcar el futuro de nuestro querido país. Lo hago como cirujano con más de 30 años de experiencia, y como Director Médico del Hospital Universitario Austral, un centro de salud con 700 mil historias clínicas, más de 30 mil nacimientos, y donde realizamos 800 mil atenciones ambulatorias al año.

El aborto no es la solución a los graves problemas para la mujer que plantean los embarazos no deseados. El aborto es la eliminación de un ser humano.

Este proyecto de ley nació diciendo que nadie quiere el aborto. Y, sin embargo, el objeto específico de la ley es garantizar un supuesto derecho a realizar u obtener abortos (ver art. 5), obligando a ello a los médicos, a los directivos y a los propios hospitales. Se coacciona con sanciones penales y administrativas para realizar en tiempo récord los abortos, prohibiendo plantear alternativas.

Veamos.

En primer lugar: el proyecto impone como “primera obligación” de todo profesional de la salud requerido para un aborto, que garantice su práctica, sin que pueda negarse a realizarlo. Así comienza el art. 15, paradójicamente dedicado a la objeción de conciencia.

El proyecto coacciona a los médicos para que expliquen el aborto y lo realicen, renunciando a los principios básicos de la Medicina, que son los del Juramento Hipocrático y el arte de curar, no de matar. El art. 14, a su vez, obliga a que el mismo día en que se requiera el aborto el profesional debe informar a la madre los distintos métodos para abortar. Se violenta así no sólo los deberes médicos para con la vida, sino también la libertad de expresión y de ejercicio médico.

En segundo lugar: el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales se prevé de manera muy restrictiva. Debe objetar previamente, hacerlo por escrito y comunicarlo a la máxima autoridad del establecimiento (ver art. 15). Pero actuar en conciencia es un derecho, y se puede ejercer en cualquier momento, sin estar sujeto a trámites y a burocracia.

En tercer lugar, se prevé un registro de objetores, tanto en el hospital donde se trabaja, como en el Ministerio de Salud de cada jurisdicción (ver art. 17). El derecho humano a la libertad de conciencia queda relegado a integrar una “lista negra” de objetores, que seguramente va a condicionar el trabajo de esos profesionales en cada hospital y jurisdicción.

En cuarto lugar, una ley que obliga a proveer al aborto a todo profesional requerido, en un contexto de aborto farmacológico, involucra a un sinnúmero de especialidades médicas y a otros profesionales de la salud, y no sólo a obstetras y ginecólogos: pediatras, clínicos, médicos de guardia, endocrinólogos, y un largo etcétera. Ante un requerimiento inesperado, todos ellos estarían en riesgo de procesamiento penal por no haber hecho una objeción previa escrita.

En quinto término, solo se admite la objeción para el que interviene “directamente” en la práctica del aborto (ver art. 15). Pero existe todo un equipo que interviene, donde muchos participan de modo indirecto. Todos ellos merecen el derecho a objetar. Hacer un aborto, o colaborar de alguna manera con el mismo, para el que entiende que es eliminar a un ser humano, son acciones sinónimas. Y, como han dicho colegas médicos desde Jujuy a Tierra del Fuego, “no estamos dispuestos; no cuenten con nosotros”.

En sexto lugar, estos mismos objetores no se podrían negar a practicar un aborto en algunos casos, bajo amenaza penal. Por ejemplo, cuando la “salud” de la mujer requiera “atención médica inmediata e impostergable”. ¿Qué significa impostergable, cuando da un plazo improrrogable de 5 días? ¿Qué comprende la “salud”, entendida de manera tan amplia?

En séptimo lugar se encuentra la amenaza penal para todo lo anterior. Según el art. 2 del proyecto, habrá penas de 1 a 3 años de prisión, más inhabilitación para ejercer, para el profesional o la autoridad de un establecimiento sanitario que dilate, obstaculice o se niegue a practicar un aborto, o genere “perjuicio” a la salud de la persona gestante. ¿Qué es dilatar u obstaculizar? ¿Qué implica el mero perjuicio a la salud? El art. 14 prohíbe hacer consideraciones éticas a la paciente: ¿la libertad de consejo médico y de expresión podría ser considerada una obstrucción?

En cuanto a los hospitales, el proyecto de ley establece literalmente que “Queda prohibida la objeción de conciencia institucional y/o de ideario”. Exige así a las instituciones ir en contra de los principios fundacionales. La objeción de ideario ya había sido contemplada en la ley de Salud Sexual y Reproductiva, en su art. 10. Ahora se plantea un gravísimo retroceso.

La prohibición que contiene el proyecto afecta gravemente la libertad de los establecimientos de salud, de actuar y curar de acuerdo a sus convicciones fundacionales, criterios éticos o religiosos plasmados en un ideario y en una misión institucional. ¿Cómo puede una ley, en un país democrático, prohibir el ejercicio pleno de las libertades de asociación, de trabajar, de ejercer la profesión, de pensamiento, de religión, de conciencia, y varias más? Todos estos derechos están en la Constitución y los tratados de derechos humanos.

A la fecha más de 35 hospitales y clínicas de diversos lugares del país, hemos planteado con toda claridad que reclamamos la libertad de no hacer abortos.

Este reclamo de la libertad básica de no realizar acciones que agravian seriamente los valores individuales de profesionales y los ideales de instituciones ha sido refrendado expresamente por ADECRA, la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados del país, que agrupa a más de 300 establecimientos, y por ACAMI, la Cámara de Instituciones Médicas, con más de 30 instituciones adheridas.

Debo decirlo con claridad: la amenaza de clausura temporal y definitiva que contienen las normas a que remite expresamente el art. 13 del proyecto, sumada a las amenazas de cárcel para nosotros los directivos del art. 2, no se soluciona con vagas concesiones a la posibilidad de derivar a otros centros asistenciales. Un proyecto así no puede ser aprobado.

Si como consecuencia de esta ley, a la postre cierran hospitales y sanatorios, ¿cómo se atenderá a esos pacientes? ¿Cómo será la continuidad laboral de los trabajadores? ¿Es racional, necesaria y proporcionada una clausura de establecimientos por su negativa a realizar abortos, creando innumerables conflictos?

Parecería que, si uno es médico para cuidar la vida, deberá ahora pagarlo con la cárcel. Qué paradoja: muchos médicos podrían ser condenados a prisión por negarse a hacer mañana lo que sería un delito hacer hoy. Se proclama que nadie quiere el aborto, pero se crea un sistema que lo facilita y que reprime a aquellos que no están de acuerdo.

Señores senadores, la solución para el drama de la mujer está antes del aborto, nunca con el aborto. Son ustedes los que tienen en sus manos la responsabilidad de construir un Estado que cree las condiciones necesarias para el desarrollo de todos los argentinos y argentinas. Son ustedes los que deben imaginar una Argentina solidaria, inclusiva y justa. No puede haber justificación para aprobar este proyecto, que marca un modelo de país que, lejos de pensar en el cuidado de la mujer y el niño por nacer, opta por el camino fácil de la eliminación.

Ustedes representan a sus provincias, el tesoro de nuestro país. Miren el interior, escuchen a sus médicos, enfermeros, a las maestras, trabajadores sociales, y tomarán una buena decisión. No les piden el aborto, sino que les exigen que se garantice el acceso a la salud. Nada más. No hay ganadores en cuestiones de aborto. Perdemos todos. La desgracia de una sociedad no se puede legalizar solo por el hecho de que no se supo contenerla. Salud verdadera y educación verdadera es lo que se precisa, más contención social, y no una ley que fomente el aborto y que explícitamente diga que lo garantiza como un derecho.

Señores senadores, espero que rechacen esta ley, para pensar luego soluciones creativas que sí promuevan la vida, toda vida.

Muchas gracias.

“Yo no soy marxista pero…” y el lobby LGTB nos pasa por encima – Gabriel Zanotti

Por Gabriel Zanotti

15 de julio de 2018

Fuente: Filosofía para mí

Como hemos afirmado muchas veces, en los movimientos feministas radicales, en los LGTB, en el indigenismo, no está la defensa de derechos que en el liberalismo clásico ya tienen: a ser ellos mismos, a tener todos los derechos individuales que tiene cualquier persona y a hacer su propia vida según el derecho a la intimidad personal. No, ellos se sienten parte de “nuevos colectivos explotados” (las mujeres, los indígenas, los gay, los trans, las lesbians, etc.) por, a su  vez, “nuevos colectivos explotadores” como el patriarcado, los blancos, el patriarcado heterosexual, etc. O sea, es una re-edición perfecta de la teoría marxista de la explotación donde el explotador de siempre, el capitalismo, es ahora el capitalismo blanco patriarcal heterosexual, donde sus nuevos explotados son los grupos ya descriptos.

Por esto es totalmente coherente que estos grupos, tanto en Europa como en los EEUU, rompan el pacto político originario, esto es: individuos, personas, todos gozando de los mismos derechos individuales (libertad religiosa, de expresión, de enseñanza, de propiedad, de asociación) bajo una constitución limitante del poder político, donde cada uno, cada comunidad libremente organizada, pueda expresar libremente su concepción del mundo, hacer lo que quiera y decir lo que quiera sin que ello sea un delito para cualquier otra asociación libre. Pero no. Como ellos son los “explotados” inventan nuevos delitos (discurso de odio, discriminación, violar el derecho a ser tratado como lo que ellos dicen que son, violar el derecho a ser tratados según pronombres neutros, etc.) para finalmente llegar al poder (una excelente combinación de Gramsci, Hitler y Marx) para finalmente imponer absolutamente, como en toda revolución, su concepción del mundo por la fuerza y tirar al mar, si es necesario, a los pérfidos explotadores del capitalismo hetero-blanco-patriarcal (y si agregamos hetero-blanco-patriarcal-cristiano, ahí tienen la suma de todos los males).

Por eso el diálogo con ellos es imposible, porque el que no coincide es necesariamente un explotador, un agresor. Algunos, los más moderados, nos podrán tener lástima, nos mirarán como el pobre explotador que no sabe nada ni entiende nada, y nos concederán tal vez cinco minutos de paz. Pero no nos crucemos en una de sus marchas porque si pudieran nos quemarían vivos además del conjunto de golpes e insultos que nos van a propinar.

La noción filosófica que está detrás de esto es la de colectivismo metodológico, esto es, una metodología de análisis de lo social donde el que actúa no es la persona sino colectivos explotados u explotadores donde lo individual se subsume en esa dialéctica y por ende o estamos necesariamente de un lado o del otro y necesariamente pensamos como opresores o como oprimidos.

Para refutar esto se necesita ir al individualismo metodológico. Lo trágico es que la mayoría de los católicos, que no quieren saber nada con estas nuevas ideologías de género y etc., tampoco saben nada, en general, del individualismo metodológico, porque ha sido desarrollado por los “malos” liberales Mises, Hayek y Popper, que por ende son casi innombrables en sus universidades, con lo cual se pierden la única vacuna intelectual contra la teoría marxista de la explotación. Es más: repiten hasta el cansancio que no son marxistas pero que “en eso” Marx tenía razón… Y con esa débil armadura intelectual pretenden luego refutar las ideologías del género y etc.

Yo me he matado explicando que el individualismo metodológico es totalmente compatible con Santo Tomás de Aquino pero evidentemente soy sólo una gota no marxista en un océano marxista, océano compuesto por los que dicen “yo no soy marxista PERO…”.

PERO es así como estas nuevas ideologías nos están pasando por encima.

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Overton, la rana hervida y cómo legalizar lo impensable – Fabricio Melchiori

Fabricio Melchiori

14 de julio de 2018

Fuente: Un faro entre mares

La “Ventana de Overton” es una teoría política que describe con escalofriante exactitud cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas a lo largo del tiempo. Sean considerados incluso como “derechos”.

En principio ningún tabú escaparía a la eficacia de esta técnica. Por consiguiente, se podría intentar cambiar de modo radical la valoración que la sociedad tiene actualmente de la eutanasia, el incesto, el bestialismo, la pederastia o el canibalismo, por poner sólo unos cuantos ejemplos. Para ello no se aplicaría un lavado de cerebro directo, sino una serie de técnicas avanzadas, cuyo desarrollo pasaría inadvertido para la sociedad.

Así lo presenta el autor y algunos lo han aplicado, por ejemplo, al canibalismo. Carlos Álvarez Cozzi, en Forum Libertas, ha hecho el ejercicio de aplicarlo al aborto, que ha pasado de crimen a supuesto “derecho” para gran parte de la sociedad posmoderna, realidad hoy debatida ampliamente en Argentina. Estas son las conclusiones de acuerdo a cada una de las etapas del método:

Primera etapa: de lo impensable a lo radical.

Tratar de justificar la muerte de un inocente e indefenso en el vientre de su madre no es una tarea fácil. Para modificar esta apreciación —y amparándose en la libertad de expresión—, se trasladaría esta cuestión a la esfera científica, sugiriendo que para los científicos no deberían existir temas tabú, según los partidarios de esta teoría.

Y así expresar que en realidad el embrión no es una persona, evitando llamarle ser humano, que indudablemente lo es porque no pertenece a ningún otro género más que al humano.

Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable.

En esta segunda etapa ya se persigue abiertamente la aprobación del aborto. Para que éste pueda ser aceptado hay que seguir divulgando las conclusiones de los «científicos», e insistir en lo oportuno que es no tener prejuicios sobre el tema, calificando de intransigentes y fundamentalistas a quienes se nieguen a adquirir conocimientos sobre el mismo.

Los que se resisten deben empezar a ser vistos como fanáticos que se oponen a la ciencia y a la ilustración. Mientras se condena públicamente a los intolerantes, es necesario crear un eufemismo, con la intención de que se pierda el significado directo del término original y sus connotaciones negativas, sustituyendo así la expresión original aborto por “interrupción voluntaria del embarazo”, como si la vida se pudiera interrumpir y luego continuarla, sin matarla. Cuando la misma implica un proceso evolutivo.

El uso combinado de medios de comunicación y grupos de presión convertiría en aceptable, más pronto que tarde, al aborto como una práctica ya no mal vista.

Tercera etapa: de lo aceptable a lo sensato.

Para convertir en sensato lo que en un principio era totalmente inaceptable, lo siguiente sería proponer como medida urgente la despenalización del aborto, como lo hacen en varios países los colectivos feministas radicales de género.

Al mismo tiempo, seguiría siendo absolutamente necesario arrinconar a quienes piensan diferente, es decir, a cuantos todavía impugnan la consolidación de este pretendido “derecho”. Así, se acusaría a estas personas de radicales que están contra la libertad humana, del derecho a decidir y que la madre es dueña de su cuerpo, como lamentablemente vemos que lo hacen permanentemente, olvidando que el embrión es otro ser humano con código genético propio, diferente al de sus padres. Además de exagerar con el número de muertes de mujeres por practicarse abortos en forma clandestina por ser delito, a fin de lograr su legalización. Técnica calcada en la mayoría de los países.

A su vez, pretendidos expertos y personajes conocidos del mundo de la comunicación, insistirían en que a lo largo de la historia humana la mujer que no quiere tener un hijo es imposible de obligarla a tenerlo y por tanto de una forma o de otra siempre terminará abortando a su hijo, para lo cual es mejor que sea legal tal práctica.

Como hemos advertido, el objetivo de esta tercera etapa es que el aborto sea considerado una costumbre razonable.

Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular.

A continuación se debe poner toda la maquinaria del poder al servicio del ideal supremo. En este instante, los organismos internacionales, los gobiernos, los medios de comunicación, secundados por gente famosa, hablan abiertamente del aborto como “derecho” humano de la mujer. Se argumentará que aunque existan leyes que lo prohíben o penalicen siempre la práctica del aborto se ha hecho a lo largo de la historia y que ya es “políticamente incorrecta”, antidemocrática, su prohibición.

El fenómeno pronto se vuelve imparable y multitudinario. Además, para reforzar su imagen positiva, las mujeres que abortan clandestinamente son presentadas ante la opinión pública como víctimas de una sociedad represora, que les impide satisfacer sus derechos sobre su cuerpo. Se calificará de machista, y de patriarcal toda legislación que dificulte el aborto ya considerado como un “derecho”, incluso pidiendo, como sucedió en Uruguay, que los plazos y requisitos establecidos por la ley de 2012, para que el aborto no sea penalizado, sean directamente eliminados, pasando a un aborto libre descarado. Se argumenta que los requisitos no son fáciles de cumplir y que limitan “derechos”.

Quinta etapa: de los popular a lo político.

Es la culminación del proceso. Se ha consolidado todo lo anterior y el Estado permisivo legisla a piacere de los grupos radicales feministas, autorizando un aborto libre, sin requisito alguno más que la sola voluntad de la mujer, sin tener que alegar causal alguna. Es la etapa en la que se encuentran ya lamentablemente, muchos ordenamientos jurídicos del mundo.

Y, ¿por qué decimos lamentablemente? Porque parece que nadie se ha percatado que el embrión y el feto son de la raza humana, son seres humanos que además están indefensos en un lugar supuestamente seguro como es el vientre de su madre y además son eliminados con premeditación y muchas veces con alevosía. El argumento de que el feto no siente la cureta o la inyección letal es falso y además aunque fuera cierto, que no lo es, con ese falso argumento se podría matar a cualquier ser humano bastando que se le diera antes una anestesia. La cuestión no pasa por sentir o no sentir. El tema es la dignidad intrínseca de todo ser humano a que sean respetados sus derechos como tales, a vivir y a nacer, según las Convenciones universales de Derechos Humanos y lo dispuesto por la gran mayoría de las Constituciones del mundo: el Estado debe proteger la vida naciente.

Olivier Clerc escritor y filósofo francés escribió con un lenguaje sencillo y comprensible la fábula o cuento corto para reflexionar de “La rana que no sabía que estaba hervida” en la que muestra enseñanzas muy valiosas que pueden ser utilizadas en diversos contextos.

Esta fábula de la rana hervida está basada en una ley física real: si la velocidad de calentamiento de la temperatura del agua es menor de 0,02 º/minuto la rana se queda quieta y se muere al final de la cocción. Mientras que a mayor velocidad la rana salta y escapa.

Lo que viene a concluir que si echamos una rana en una olla con agua fría y lentamente vamos calentando el agua puede llegar a hervir y morir sin darse apenas cuenta de ello. En cambio si echamos la rana al agua ya caliente, ésta pegará un salto evitando el peligro.

Como vimos, el movimiento de las ventanas es una estrategia perfectamente definida. Hemos contemplado el arco completo, pasando del rechazo absoluto al aborto, a su legalización y aprobación popular y política.

Decíamos al principio que la Ventana de Overton es una teoría política que describe con escalofriante exactitud cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas a lo largo del tiempo. Y hemos descrito cómo es posible. Poco a poco, como la rana hervida. De hecho, el movimiento de las ventanas —que, como resulta evidente, es extrapolable a cualquier fenómeno—, no sólo se ha ensayado con éxito en el pasado, sino que se sigue aplicando con éxito en el presente… Baste pensar en la ideología de género.

Téngase en cuenta, al menos, que entre las gravísimas consecuencias que arrastra consigo esta diabólica estrategia de manipulación avanzada de masas, está la de provocar una fractura social prácticamente irrecuperable. Siendo su corolario más dañino, sin embargo, la degradación de la sociedad mediante el encumbramiento de aberraciones de todo tipo, que acaban, como hemos visto, por ser asumidas y aun tenerse por naturales.

El sueño de Martin Luther King y su triste despertar – Gabriel Zanotti

Por Gabriel Zanotti

14 de junio de 2018

Fuente: Filosofía para mí

Qué atrás han quedado las palabras que pronunciara Martin Luther King. El tenía un sueño, sí, un sueño donde sus hijos “…vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad”. Impresionante el respeto al individuo que hay en estas palabras, impresionante forma de denunciar colectivos imaginarios donde las personas fueran reducidos a clases enfrentadas. Claro que no era cuestión de “los negros” o “los blancos”. Pero ahora el racismo ha vuelto. Un blanco no es juzgado “…sino por los rasgos de su personalidad” sino porque es blanco, porque pertenece inexorablemente al patriarcado explotador. Nada de lo que haga o diga lo salva de ser miembro de esta nueva forma de ser la clase explotadora. Seguir leyendo El sueño de Martin Luther King y su triste despertar – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises