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Viktor Frankl y nuestra misión como empresarios – Joaquín Azpitarte

Por Joaquín Azpitarte

3 de diciembre de 2015

Es sorprendente ver como habitualmente, y sin entrar en la profundidad de lo patológico, el hombre moderno no se ha realizado las preguntas oportunas que doten de sentido su vida y que, por lo tanto, lo encaminen hacia lograr algo parecido a lo que podríamos llamar felicidad. Seguir leyendo Viktor Frankl y nuestra misión como empresarios – Joaquín Azpitarte

Cristianismo, Libertad Económica y Empresarialidad

Por Mario Šilar

Para El Cronista / Instituto Acton

Una versión previa de este artículo se publicó en
http://www.cronista.com/columnistas/La-Iglesia-y-la-libertad-economica-20150312-0020.html

           Sin duda, la Iglesia es una institución de características muy singulares. No resulta extraño que quien pretende comprender esta institución desde una lógica meramente humana suele quedar envuelto en la perplejidad. La Iglesia es una Institución de “perplejidades”. En ella, por ejemplo, la virtud de la obediencia no implica subestimar el valor de la libertad; el espíritu de servicio no está reñido con el deber de “ser perfectos” como lo es Dios Padre; la vida de retiro y soledad no reniega un ápice del carácter social y comunitario de la persona humana; la Misericordia y la Justicia se integran armónicamente; y se podría seguir. Seguir leyendo Cristianismo, Libertad Económica y Empresarialidad

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

¿Es usted un malvado empresario?

Por Carroll Ríos de Rodríguez (blog personal)
23 de mayo de 2013 

¿Se siente culpable? ¿Lo han acusado de ser como Rico McPato, avaro y egoísta, o de ser uno de esos buscadores de rentas-mercantilistas, que usan los privilegios estatales para satisfacer sus intereses a costillas de los demás? ¡No todos encarnan estos estereotipos!

Por eso, considero una verdadera joya la publicación por el Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, La vocación del líder empresarial, una reflexión (septiembre, 2012). Conjuntamente con otras dos entidades, dicho consejo pontificio organizó un seminario para evaluar cómo deben vivir la caridad los empresarios, los profesionales y los profesores universitarios; allí consensuaron este texto.

El documento contiene cuatro enunciados poderosos: 1) el trabajo profesional es vocacional, 2) el trabajo nos hace cocreadores con Dios, 3) ponemos en práctica y promovemos las virtudes dentro del mercado y la empresa, y 4) la sociedad y el Estado deben apoyar a las empresas.

“La vocación del empresario es un genuino llamamiento humano y cristiano. Difícilmente puede sobreestimarse su importancia en la vida de la Iglesia y en el mundo económico”, leemos en el punto seis del documento. Dicho de otra forma, es camino de santidad un trabajo, un negocio o una profesión cuando se vive como vocación, con sentido cristiano.

Lo que es más, la creatividad y la innovación propias de la actividad empresarial continúan desarrollando y completando “la obra del Creador”. El proceso creativo genera riqueza, es un juego de suma positiva, que no perjudica a unos para elevar a otros (40). De allí que se deba organizar la producción para lograr nuevos avances científicos y nuevas tecnologías. 

“Las empresas tienen potencial para ser una gran fuerza de bien en cualquier sociedad” (9). Una empresa bien gestionada contribuye al bienestar material y espiritual de los empleados y sus familias, porque fomenta el ejercicio de las virtudes como la justicia, la disciplina, la sabiduría y la solidaridad. Cuando los mercados están estructurados con base en la libertad, la creatividad, la verdad y la fidelidad a los compromisos, los líderes empresariales sirven al prójimo y al bien común. 

“La Iglesia reconoce el papel legítimo de la ganancia como indicador del correcto funcionamiento de la empresa. Cuando una empresa obtiene beneficios, generalmente implica que los factores de producción han sido empleados de forma correcta y que las necesidades humanas han sido satisfechas de forma apropiada” (51).

¿Qué requiere una empresa de la sociedad y del Estado, según esta reflexión? La empresa florece en un entorno que garantice “el Estado de derecho, el derecho de propiedad, la competencia libre y abierta” (36). Es más, “cuando estos elementos del bien común están ausentes o no funcionan correctamente, las empresas sufren las consecuencias”. ¡Son elementos del bien común la propiedad y la competencia libre!

La vocación del líder empresarial amerita una lectura cuidadosa. Lo encontrará aquí

¿Ricos malos y pobres buenos?

Por Carlos J. Díaz Rodríguez

Fuente: Religión en Libertad

3 de enero de 2014

No hay nada más injusto que generalizar; sin embargo, aunque quizá no nos demos cuenta, nuestra mentalidad tiene mucho que ver con una mentira que a fuerza de tanto repetirla se ha convertido en una “verdad” popular: “los ricos son malos y los pobres son buenos”. Seguir leyendo ¿Ricos malos y pobres buenos?