Todas las entradas de: Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

El infernal “paraíso” de la soledad sueca – Mario Šilar

EL INFERNAL “PARAÍSO” DE LA SOLEDAD SUECA
Individualismo y Estado de Bienestar

“The family disappears and society
is confronted with separate individuals only”[1].


15 de noviembre de 2016
por Mario Šilar

          He tenido la gran fortuna de conocer hermosas ciudades y paisajes de los países nórdicos de Europa. Habiendo nacido y crecido en Sudamérica y viviendo hace varios años en el Viejo Continente, cuando uno hace turismo no puede evitar pensar: “¡qué bien se vive por aquí!”. Pero ¿es realmente así? Fácilmente reconocemos que una cosa es el ojo del turista y otra la realidad del inmigrante que lleva varios años viviendo en un sitio muy lejano de sus raíces.

          Todos sabemos, además, que “los países nórdicos” ocupan buena fama entre la opinión pública. En buena medida esto se debe a la tarea “informativa” de los medios de comunicación, así como las frecuentes referencias que hacen diversos actores políticos poniendo a estos países como los ejemplos a seguir. En efecto, es a estos países a los que miramos cuando queremos mejorar los sistemas educativos, ellos suelen ser también los referentes en materia de conciliación laboral, de derechos sociales e incluso de políticas de asilo y migración. En el imaginario de la opinión pública parece habitar la idea de que Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca han logrado casi “cuadrar el círculo”, en la medida en que han sentado las bases institucionales para lograr una sociedad que goza de los niveles de prosperidad que ofrece la economía de mercado, al tiempo que han logrado –fruto de una supuesta fuerte presencia gubernamental– lidiar con éxito frente al monstruo de la desigualdad, que supuestamente anidaría en las economías capitalistas. Por el contrario, algunos retardatarios –en el colmo de su impostura– acogerían e incluso verían con buenos ojos la desigualdad a la que consideran la condición de posibilidad para tener una economía genuinamente libre y digna de los seres humanos. No se puede ser tan cruel, piensan muchos que tienen esta quimera mental en su cabeza, de pensar que el estado debe estar ausente para tener economías libres, y allí tenemos estos países nórdicos para “demostrar” lo contrario: que se puede vivir bien, en la abundancia, gracias a un estado fuerte que provee las bases económicas para equilibrar la balanza.

          Dentro de este imaginario también suele acogerse la idea de que el individualismo es fruto del modus vivendi “consumista” alentado por el sistema económico capitalista, y que la socialdemocracia o un pretendido socialismo “light” fue el marco conceptual que estuvo y está a la base del éxito y de la prosperidad del modelo social nórdico actual.

          ¿Es todo esto realmente así?

          No.

          Un reciente documental, de gran calado sociológico, analiza la realidad de la vida en Suecia, desenmascarando un auténtico drama oculto que viven actualmente muchos ciudadanos en ese país. Algunas estadísticas demográficas son desoladoras; revelan que, en la actualidad, uno de cada dos suecos vive solo (es la tasa más elevada del mundo), y que uno de cada cuatro suecos muere en soledad… lo que es más estremecedor… existen muchos cadáveres que no son reclamados por ningún otro ser humano, y personas que fallecen solas en su domicilio y pasa largo tiempo hasta que son identificadas. La situación es tan impactante que hace pocos días un medio de prensa, no precisamente promotor de las ideas de la economía de libre mercado –todo lo contrario–, publicaba una nota en la que abordaba este drama, titulada: “Suecia en caída libre hacia el aburrimiento”.

          El documental, titulado La teoría sueca del amor (2015) y dirigido por el cineasta ítalo-sueco Erik Gandini no se limita a describir el presente de la situación social sueca sino que rastrea los orígenes de este abismo de soledad y abulia que invade a buena parte de la sociedad. Es aquí donde podemos observar que la respuesta fácil y perezosa que consiste en endilgar al supuesto individualismo liberal la raíz de esta situación se revela claramente falsa. El documental desgrana lo que fue el proyecto de familia pergeñado bajo la tutela del primer ministro (socialdemócrata) Olof Palme[2] en los años setenta. En efecto, en 1972 el gobierno sueco elaboró un programa de gobierno titulado “La familia del futuro: una política socialista para la familia”, que se constituyó en un auténtico manifiesto en el que se establecían las directrices de la política estatal para lograr una familia “nueva”. El programa buscaba independizar al individuo de los lazos familiares. En efecto, el programa establecía la independencia o autonomía como un derecho humano fundamental: el individuo es un ser autónomo y puede, si así lo quiere, tener una familia pero puede liberarse de “las cargas familiares”, que generan dependencia. De este modo, el individuo sueco tendría la “libertad” para definirse solo por las relaciones reales que quisiera establecer mientras que el estado tutelaría y se haría cargo de las otras relaciones que el individuo considerase “gravosas”. Un principio fundamental (muy discutible y que revela la escasa profundidad antropológica y ética) de esta concepción consiste en asumir que las “interacciones” se basan en la “independencia”.

          Veamos un caso concreto: si una mujer se encuentra en pareja con un hombre y depende económicamente de éste, ¿se puede decir que se trata de una relación verdaderamente voluntaria? ¿no supone, acaso, esta dependencia económica una limitación a la voluntariedad de la relación? Según las líneas del manifiesto una relación de este tipo no sería auténticamente voluntaria; de ahí que el estado deba intervenir para dotar de los recursos económicos necesarios para dar mayor “independencia” a los miembros de esa relación. El principio de acción es muy simple: cada ser humano debe sentirse un ser autónomo y no como un apéndice de su tutor, cuidador, pareja o progenitor. Así de sencillo…, el clásico y falaz aut aut que no deja margen para una solución superadora. Para lograr este afán de independencia, auténtico ideal de vida que la clase política insufló en la ciudadanía sueca, debía ser posible generar las condiciones económicas y sociales que ofrecieran la sostenibilidad, de modo que solo se cultivaran relaciones “genuinamente auténticas”. Demasiado bueno para ser verdad…, en verdad, demasiado destructivo por no ser ni bueno ni verdadero, y condenado a no durar.

          Pasados más de cuarenta años de la aplicación de las políticas sociales inspiradas en el manifiesto, la realidad es que la mitad de la población sueca vive sola y que, según un estudio de la Cruz Roja sueca, el 40%, además, afirma sentirse solo. Y, respecto de la relación entre hombres y mujeres, el ideal de independencia no se detuvo simplemente en la independencia económica. Las mujeres suecas son las mejores clientas de los bancos de esperma existentes. Cryos, el banco de esperma más grande del mundo se encuentra en Dinamarca, y desde allí envía el líquido seminal con un sistema que permite una “aplicación casera” a los distintos domicilios de Suecia. La demanda de los “baby vikings”, como se les conoce, supone un mercado en rápido crecimiento.

          Esta silenciosa pero radical transformación de la sociedad sueca no pasa desapercibida a los ‘outsiders’, quienes también padecen las consecuencias de la transformación en el modus vivendi. Se calcula, por ejemplo, que los refugiados que arriban a Suecia tardan una media de siete años en encontrar trabajo y que las pocas relaciones de amistad que logran establecer son principalmente con ciudadanos no suecos. La pregunta común y frase hecha que suelen hacer muchas personas cuando arriban a Suecia es “¿pero dónde están los suecos?”

          Cualquier persona medianamente sensata puede intuir lo perverso de todo el asunto y la manipulación que ha debido ejecutar la acción gubernamental sobre nociones básicas como la voluntariedad, la autonomía, la independencia, e incluso sobre la misma noción de relación  humana, para llegar a este estado de cosas. Conviene volver una y otra vez al magistral texto de Joseph Ratzinger, “La libertad y la verdad”[3] donde supo intuir qué se esconde detrás de este ideal de autonomía radical, al tiempo que desgrana la estructura antropológica fundamental del ser humano como un ser-de, ser-para y ser-con, único ámbito desde el que se puede ser verdaderamente libre y responsable. Es desde esta estructura antropológica fundamental desde donde el hombre puede sentirse verdaderamente realizado. Se trata de un texto profético, no en vano bebe en la tradición del pensamiento clásico y cristiano, que señala la importancia de la amistad como virtud intensiva, indispensable para tener una vida auténticamente humana. En efecto, aunque uno alcanzara las cimas de la contemplación, no sería verdaderamente feliz si no tuviera un amigo (Cicerón, Francisco de Vitoria). La sociedad sueca diseñada por la tecnocracia socialdemócrata no supo intuir lo que se perdería si se perdía la sana y genuina interdependencia entre los seres humanos. En una entrevista que se puede observar en el documental, el sociólogo de origen polaco Zygmunt Bauman afirma: “Los suecos han perdido las habilidades de la socialización. Al final de la independencia no está la felicidad, está el vacío de la vida, la insignificancia de la vida y un aburrimiento absolutamente inimaginable”. Y un sueco, testigo privilegiado de todo esto da en la clave del problema al afirmar: “Que el estado de bienestar se esté haciendo cargo de nosotros, ese es el problema. Deberíamos estar cuidándonos entre nosotros[4].

          Además, lamentablemente, el manifiesto no es fruto de una idea un tanto alocada de un actor político concreto sino que obedece a la lógica interna de la visión socialista-marxista de la sociedad. Ludwig von Mises no es un autor libre de errores y se pueden cuestionar muchos de sus implícitos antropológicos, no obstante en este asunto, supo intuir con una agudeza casi profética la radical inquina que la cosmovisión socialista tecnocrática manifiesta sobre la concepción de la familia como institución natural. Ahí están sus casi ignorados Socialismo (primera edición 1922) y La acción humana (1949) para el que desee explorar el tema. Ya en el primero de los textos citados von Mises supo ver la íntima relación entre una economía planificada, un estado tecnocrático y el inevitable avance de ingeniería social que actúa erosionando la institución familiar:

“Proposals to transform the relations between the sexes have long gone hand in hand with plans for the socialization of the means of production (…). Marriage is to disappear along with private property. (…) Socialism promises not only welfare-wealth for all-but universal happiness in love as well”[5].

            Deseo insistir en que, como se puede observar, el marco conceptual desde el que se buscó dar impulso al individualismo no tuvo ni tiene nada tiene que ver con las bases morales de una economía de libre mercado, sino que obedeció al impulso más básico de la tecnocracia de corte socialista que pretende mediante la ingeniería social definir “de arriba a abajo” el modo en que se debe desarrollar la vida social. Es realmente lamentable la errónea puntuación de causa y efecto que muchas personas religiosas suelen hacer al señalar el individualismo como un efecto de un sistema económico libre cuando, con análisis y estudio sereno, se puede descubrir una y otra vez que gran parte del comportamiento individualista de las sociedades avanzadas obedece a medidas más o menos tecnocráticas llevadas a cabo por el poder gubernamental sobre la sociedad civil. En otra ocasión ya he mencionado la noción de “individualismo delegatorio”, que considero fundamental para llevar a cabo un análisis de la vida social de mayor calado y que, tal vez, sea indispensable para leer adecuadamente los males y los signos de nuestro tiempo.

  Con afán un tanto provocador, G. K. Chesterton gustaba decir que la familia es una organización “anárquica” (algo que a veces pienso cuando regreso por las noches a mi hogar y veo lo que mis hijos han hecho en el salón). En verdad, con ello señalaba un punto fundamental: en rigor se refería a que no hacía falta un acto gubernamental para que esta cobre existencia y subsista. Se trata de la clásica bipolaridad aristotélica por la que al tiempo que el hombre es un zoón politikón, es un ser “más conyugal que político”, es decir, la polis se constituye por familias, que son el soporte y constituyen la base moral pre-política de la vida cívica. Se trata, paradójicamente, de una convicción que hoy apenas sobrevive en buena medida entre algunos pensadores de la tradición liberal clásica, esa que frecuentemente es tan denostada por algunos defensores de la familia, férreos antiliberales. Sería bueno que viajaran a Suecia o que al menos se tomaran un momento para ver el documental citado. Tal vez llegarían a identificar adecuadamente la verdadera amenaza que se cierne sobre la familia hoy en día.

  En síntesis, el elixir de una sociedad de individuos (y no de familias, comunidades intermedias, etc.) profundamente aislados entre sí, en donde destaca en un primer puesto claro el individualismo secularizado sueco, como bien muestra el WVS – World Values Survey en su última edición (véase el cuadro nº 1 al final del texto), no ha sido creado por supuestas fuerzas ciegas de una economía de libre mercado. Por el contrario, ha sido causado por la planificación tecnocrática de corte socialista –advertido por Mises hace casi 100 años[6]–, de rechazo radical al carácter socialmente interdependiente de la vida humana, tal como reconoce y acoge la cosmovisión cristiana y la tradición liberal clásica. Celebro la presentación de este documental que ha agregado otro bit de información en esa ingente tarea que supone enseñar que la obsesión o “ideal” por la independencia y la autosuficiencia, y su maridaje con un estado de bienestar que debería de proveer todas las necesidades físicas y materiales termina generando anomia social, apatía, soledad y, en última instancia, alienación y pérdida de sí. Es fundamental que las personas con juicio crítico y una visión trascendente de la vida sepan advertir los agujeros negros existenciales que se generan en la actualidad e identifiquen adecuadamente las causas de estos agujeros.

Cuadro nº 1: Comparación de los valores humanos según dos ejes[7]:

imagen-art-mario

Eje vertical inferior: preponderancia a valores tradicionales.

Eje vertical superior: preponderancia a valores racionales secularizados.

Eje horizontal izquierdo: preponderancia a valores de supervivencia.

Eje horizontal derecho: preponderancia a valores de expresión del propio self.

[1] von Mises, Ludwig, “The Social Order and the Family”, en Socialism. An Economic and Social Analysis, New Haven, Yale University Press, 1951 (first edition 1922), p. 101.

[2] Palme fue una figura controvertida de la política doméstica e internacional; entre otras cosas posee el dudoso mérito de haber sido el primer jefe de gobierno occidental en visitar Cuba luego de la revolución castrista, y dio un discurso en Santiago de Chile, alabando los procesos revolucionarios de Cuba y Camboya. Aunque socialdemócrata, no se trataba de una figura especialmente moderada.

[3] Véase, Ratzinger, Joseph, “La libertad y la verdad”, en Fe, verdad y tolerancia. El cristianismo y las religiones del mundo, Salamanca, Sígueme, 2003, pp. 200-222.

[4] “That the social welfare state is taking care of us is the problem. We should be taking care of each other”.

[5] von Mises, Ludwig, Socialism, p. 87.

[6] “Free love is the socialist’s radical solution for sexual problems. The socialistic society abolishes the economic dependence of woman which results from the fact that woman is dependent on the income of her husband (…). Public funds provide for the maintenance and education of the children, which are no longer the affairs of the parents but of society. Mating ceases to found the simplest form of social union, marriage and the family. The family disappears and society is confronted with separate individuals only”. von Mises, Ludwig, Socialism, p. 101.

[7] Fuente: http://www.worldvaluessurvey.org.

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Malestar social en tiempos de Estado de bienestar – Mario Šilar

“Dudar del futuro del Estado de bienestar

es dudar del futuro de nuestra forma de vida.”[1]

Malestar social en tiempos de Estado de bienestar

Prólogo a Crisis de la razón y crisis de la democracia, de Gabriel J. Zanotti

(2a ed., Episteme, 2016)

por Mario Šilar

          Los esquemas político-económicos al uso suelen afirmar que el Estado de bienestar ha resultado esencial para vertebrar la convivencia social y potenciar el progreso económico. Además, el Estado de bienestar ha caracterizado contextos institucionales con gobiernos democráticos y economías de mercado, estas últimas fuertemente intervenidas por el poder gubernamental. Desde este marco conceptual, se arguye que el Estado de bienestar, allí donde se ha implementado, ha sido el mecanismo institucional que ha permitido acceder a cotas de estabilidad y prosperidad, especialmente durante las últimas seis décadas, nunca antes vistas en la historia de la humanidad[2]. Seguir leyendo Malestar social en tiempos de Estado de bienestar – Mario Šilar

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

¿Estado emprendedor? – Mario Šilar

7 de agosto de 2016

Por Mario Šilar

 ¿Estado emprendedor?

OTRA IDEA QUE SUENA BIEN PERO QUE ESTÁ CONDENADA AL FRACASO

          No todo siempre es negativo en el debate de las ideas. Un ámbito en el cual se puede observar un progreso conceptual y cultural positivo se ha producido en torno a la figura del emprendedor en la sociedad contemporánea. Si bien resulta difícil transformar los paradigmas culturales no se debe perder de vista la conciencia histórica. Conviene recordar que a principios del siglo XX, la figura del empresario capitalista era una especie de enemigo común de la sociedad. Seguir leyendo ¿Estado emprendedor? – Mario Šilar

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Mercados morales, ¿una contradicción o una vía de salida? – Mario Šilar

El pensamiento cristiano podría enriquecerse con una mejor comprensión de la racionalidad económica

16 de marzo de 2016

Por Mario Šilar (msilar@institutoacton.com.ar)

Fuente: El País (España)

El año 2015 fue testigo de algo tan estremecedor como ignorado. Por primera vez en la historia la pobreza extrema a nivel global —seres humanos que viven con 1,90 dólares, o menos, al día— se ubicó por debajo del 10% de la población del planeta, según el Banco Mundial. Esto supuso que 200 millones de personas salieran de la pobreza extrema desde el año 2012.

Seguir leyendo Mercados morales, ¿una contradicción o una vía de salida? – Mario Šilar

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Oxfam y cristianismo bienintencionado, peligrosos aliados – Mario Šilar

Enero de 2016

Por Mario Šilar

Para Instituto Acton (Argentina)

No hace falta apoyarse en Oxfam para que los cristianos denuncien y actúen contra el drama de la pobreza

 

  1. La fundación Oxfam

Nuevamente, como todos los años durante el mes de enero, la organización no gubernamental Oxfam publicó su informe sobre la pobreza a nivel global, con un título efectista e impactante: “Una economía al servicio del 1%. Acabar con los privilegios y la concentración de poder para frenar la desigualdad extrema. ¿Quién se puede oponer a un título aparentemente tan sensato? Como es ya casi otra costumbre, no faltaron prelados, y agencias cristianas de prensa que se hicieron eco de modo acrítico del informe Oxfam (véase por ejemplo, la nota de prensa que publica la Revista para la Nueva Evangelización “Buena Nueva). Lamentablemente, la velocidad  e instantaneidad de la información hace que prácticamente todos, también los hombres de fe, seamos víctimas en algún momento de replicar información imprecisa o falaz. Esta desatención es particularmente delicada si quien cae en ella tiene por misión confirmar a los hermanos en la Fe, ya que sus palabras, aunque se refieran a asuntos humanos suelen ser interpretadas por el creyente como revestidas de cierta sabiduría trascendente, fruto de la vida de Fe y Gracia de quien las profiere.

Pero afortunadamente, la actual democratización en el acceso a distintos medios de información hace que cada vez sea más fácil acceder a diversas fuentes, contrastar la información y formarse una opinión más crítica y ponderada de los problemas que nos rodean. Con ello evitamos caer en opiniones meramente epidérmicas y efectistas que, en última instancia, no trascienden de la mera logica mundi, algo nunca bueno para una adecuada lectura de los signos de los tiempos.

En lo que sigue no me detendré en señalar exhaustivamente los errores y las falacias que presenta el último informe Oxfam. En efecto, ya están disponibles los trabajos de varios expertos que han hecho esto con mayor precisión, por lo que a ellos remito  (véanse por ejemplo, el trabajo del periodista Domingo Soriano, en España, Josu Mezu se dedica habitualmente a desenmascarar este tipo de informes, y también esta participación radial del economista Juan Ramón Rallo). Reservaré algunos comentarios vinculados a los puntos más confusos del informe, que se apoyan sobre los trabajos arriba mencionados, en el apéndice final.

En el segundo apartado expondré el contexto general de la fundación Intermón Oxfam para que el hombre de Iglesia tenga mejor conocimiento de ella.

  1. El marco conceptual que inspira a Oxfam

En primer lugar, conviene recordar que la ONG Intermón Oxfam nació en el año 1956, en Barcelona, como Secretariado de Misiones y Propaganda de la Compañía de Jesús; tenía un carácter religioso y asistencialista. En la actualidad su carácter y dirección es laica si bien tiene algún contacto con la Compañía de Jesús. La organización propone en su aproximación a la lucha contra la pobreza, la necesidad de un mayor aumento del gasto público (vía aumento impositivo en los países desarrollados) para hacer frente a la lucha contra la pobreza global y la desigualdad. La organización no duda en vincularse de algún modo con cierta propuesta ideológico partidaria. Por ejemplo, el pasado julio de 2014, en el Nueva Economía Forum Europa, el Director de Campañas y Estudios de Intermón Oxfam, Jaime Atienza, presentó al líder de Podemos y en aquel momento eurodiputado por esa formación –se trata, en efecto, de un nuevo movimiento o partido político en España vinculado a la izquierda, y con nexos confirmados con Venezuela, Cuba e Irán–, Pablo Iglesias en un desayuno informativo en el Hotel Ritz de Madrid; señalando que Podemos representa “un soplo de aire fresco para el sistema democrático español” (algo más que cuestionable a tenor de las viejas-nuevas medidas que proponen). Por otra parte, y si bien una cosa no implica la otra, téngase en cuenta también que en temas de salud reproductiva Intermón Oxfam suele promover la típica agenda anti-vida propia de casi todos los organismos internacionales no confesionales. Más allá de lo cuestionable a nivel de filosofía y teología moral, se puede señalar también una errónea concepción respecto de la relación entre generación de riqueza económica y población. En efecto, los investigadores de Oxfam suelen estar anclados en una visión de la economía del desarrollo que postula una relación causal entre crecimiento de la población y pobreza; y que consideran al ser humano –en términos económicos– como algo no muy distinto a un animal irracional (de ahí que promuevan políticas de control de la natalidad). Los más avanzados estudios en la materia han dado buena cuenta de lo falaz de esta pretendida relación causal (como bien muestran los casos de la India, China y Banghladesh, en los últimos decenios), dando buena cuenta del impresionante poder creativo y transformador de todos y cada uno de los seres humanos (véase, por ejemplo, la estremecedora historia de esta humilde persona de la India, que sólo con sus manos ha plantado un bosque de mayor extensión que el Central Park de Nueva York). No cabe duda que esta última aproximación es bastante más compatible con la sabiduría bi-milenaria presente en la antropología católica: en efecto, un hombre más en la tierra nunca será simplemente una boca más que alimentar –como si fuera un cerdo– sino un ser único, irrepetible, con valor de eternidad y con un potencial transformador inconmensurable.

A continuación, antes de centrarme en algunos puntos problemáticos del informe, pasaré breve revista a lo que señalan algunos organismos internacionales respecto de la situación actual en el mundo, para tener una mejor perspectiva del contexto.

 

  1. Breve referencia a la situación del mundo actual a la luz de los informes de algunos organismos internacionales

A continuación, siguiendo a Juan Ramón Rallo, expondré un breve repaso de la situación del mundo en la actualidad, según algunas estadísticas que ofrecen los principales organismos internacionales (se pueden consultar los informes en los sitios web pertinentes):

  1. En primer lugar, no se debe olvidar que cuando el informe habla del 1% de una población mundial de más de 7.000 millones de personas, se refiere a unos 70 millones de personas. Como se puede observar no se trata de un grupo selecto de empresarios o magnates sino de una población que suma casi dos veces la población de un país como España, por ejemplo.
  2. Por otra parte, en la actualidad se calcula que hay unas 700 millones de personas pobres. En el año 1980, hace 35 años, había un total de 2.000 millones de personas pobres. Esto significa que en los últimos 35 años –según fuentes consolidadas de los organismos internacionales– se ha producido una reducción de 1.300 millones de personas que han dejado la pobreza extrema. En términos relativos la reducción es incluso mayor, porque en los últimos 35 años la población mundial casi se ha duplicado. Esto significa que se ha pasado de una tasa de pobreza que en el año 1980 era del 44% de la población mundial (es decir que casi la mitad de la población era pobre) a el 9,6%. Esto significa que menos del 10% de la población mundial en la actualidad está debajo de la línea de la pobreza.
  3. Según la FAO el porcentaje de la población mundial desnutrida es en la actualidad del 11%, hace 35 años –en 1980– era del 21%, es decir que se ha producido una reducción de más de 10 puntos porcentuales sobre el porcentaje de la población –que no olvidemos que casi se ha duplicado.
  4. Según la OMS el porcentaje de la población mundial con acceso a agua potable ha pasado del 76% al 89%. Según la OMS la esperanza de vida ha pasado en el planeta de 63 años, en el año 1980, a 71 años en la actualidad; y aumenta en todas las zonas del mundo.
  5. Según la UNESCO, hemos pasado de una tasa de alfabetización del 70% de la población mundial de más de 15 años, en 1980, al 85%, en la actualidad. Este aumento se produjo especialmente porque los países más pobres se han alfabetizado, ya que los más ricos tenían tasas elevadas hace ya 35 años.

En síntesis y aunque pueda resultar contraintuitivo y algo desagradable para los oídos políticamente correctos, lo cierto es que el mundo nunca ha sido mejor para los pobres que en la actualidad. Si hubiese una época histórica en la cual, poniéndonos un velo de la ignorancia, según la terminología rawlsiana, nos preguntaran “¿en qué época histórica quiere nacer y vivir?”, siendo que le va a tocar nacer en alguna parte del mundo aleatoria que no conoce. Se minimizaría el riesgo de vivir en condiciones precarias si se eligiera nacer en el mundo 2015, cualquier período anterior de la historia sería peor. Por supuesto que todavía hay áreas del mundo en que los hombres sufren la ignominia de la pobreza; y no es menos cierto que todavía hay pobres que sufren la pobreza más absoluta, pero el mundo nunca ha sido mejor que en la actualidad. La clave, entonces, es indagar con rigor cuáles han sido las condiciones institucionales que han permitido mejorar las condiciones de vida de millones de seres humanos en la tierra.

4. Algunos errores metodológicos y conceptuales del informe Oxfam

  1. A continuación, señalaré a algunos de los errores más groseros y ambigüedades presentes en el informe Oxfam:
    1. En primer lugar, el informe cae en una contradicción al jugar equívocamente con la distribución de la riqueza neta a nivel mundial. Por ejemplo, lo que Oxfam designa como el 50% más pobre de la población introduce europeos y norteamericanos –el 20% d de los que Oxfam señala como los más pobres son europeos y norteamericanos porque tienen riqueza neta negativa, es decir que el valor de sus deudas supera el valor de sus activos–. Por lo tanto, según el criterio que utiliza el informe Oxfam se da la paradoja de que cualquier agricultor humilde de Uganda, África es más rico que un estudiante de Harvard que sale con riqueza financiera negativa porque ha tenido que endeudarse para pagar los estudios universitarios, y aunque consiga un trabajo de 90.000 euros al año, hasta que no amortice el coste de sus estudios, a los efectos del informe tendrá riqueza neta negativa. Del mismo modo, ese humilde agricultor, siempre según el informe Oxfam será más rico que un europeo medio que acaba de adquirir una casa mediante una hipoteca y tiene una deuda mayor que sus activos.
    2. En segundo lugar, hay una clara confusión respecto de la definición de riqueza. La definición operativa de Oxfam no incluye, por ejemplo, la riqueza vinculada al capital humano (la formación de una persona), lo cual da lugar a muchos errores de interpretación. De nuevo, según el informe Oxfam –que opera con una visión muy pobre y fisicista de la riqueza–, un jubilado que tenga en su cuenta corriente 10.000 euros es más rico que un recién graduado en Harvard donde le pagan 100.000 euros al año, porque lo que valora el informe es el patrimonio que se posee, y nada más. El joven tiene una deuda y casi no tiene activos mientras que el jubilado tiene un patrimonio en propiedad.
    3. El informe afirma que “la riqueza en manos de la mitad más pobre de la población se redujo en más de un billón de dólares entre 2010 y 2015, un desplome del 41%”. Sin duda esto.Sin duda esta cita nos conduce a pensar, como bien señala Domingo Soriano, que cada vez hay más pobres en el mundo, o que los pobres son cada vez más pobres. Sin embargo, el mismo informe desmiente esto, al señalar que: “entre 1990 y 2011, el crecimiento económico en la región [China e India] contribuyó a sacar de la pobreza a casi mil millones de personas, de las que 700 millones vivían sólo en estos dos países. El porcentaje de la población mundial que vive en situación de pobreza extrema pasó del 36% en 1990 al 16% en 2010, cumpliendo así el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la pobreza extrema cinco años antes de la fecha límite, fijada inicialmente para 2015” (informe, página 9). Incluso, entre el año 2011 y 2015, según un informe del Banco Mundial se concluye que el número de pobres ha seguido disminuyendo durante este período.
    4. El informe tampoco tabula en el cálculo de riqueza el contexto institucional y de servicios de la comunidad en la que viven los seres humanos. Uno puede tener sus reservas o críticas respecto al Estado de bienestar, pero sería desleal no considerar en el parámetro de riqueza de una sociedad la posibilidad de acceso a servicios que algunas regiones ofrecen por sobre otras. Es decir, una cosa es que uno pueda tener sus reservas respecto de la efectividad en el largo plazo de las estructuras hipertrofiadas del estado de bienestar, pero no es científicamente serio que quienes elaboran el informe, que instan a extender las prestaciones del estado de bienestar, no ponderen los actuales beneficios que ofrece este sistema. De este modo, es como si hicieran trampa jugando al solitario, ya que independientemente de las mediciones, cada año podrán seguir concluyendo lo mismo: la necesidad de ampliar el gasto para financiar las prestaciones del estado de bienestar, a fin de reducir la desigualdad.

    En este sentido, el informe Oxfam no tabula, calcula ni pondera los beneficios a los que puede acceder la población en lugares donde existe un extenso estado de bienestar. Por lo tanto, un jubilado en Senegal sin acceso a sanidad ni pensiones pero que tiene 10.000 euros ahorrados en su cuenta corriente, a los efectos del informe, es más rico que un jubilado alemán, sin ahorros (ni patrimonio) pero que tiene acceso a sanidad y a una pensión de 900 euros al mes.

    Llama la atención que un informe de este tipo no preste atención a dos de las áreas más importantes y en las que más invierten los estados, como son la educación y los servicios sociales. Se observa aquí una clara manipulación deliberada de las mediciones. En efecto, Oxfam entre sus recomendaciones llama a una mayor aumento del gasto público e intervención del estado en las áreas de la educación y los servicios y, sin embargo, son áreas que no computen en su estudio; con lo cual siempre podrán seguir reclamando un mayor aumento del gasto estatal en estas áreas, ya que han preparado el informe de tal manera que nunca incluyen ese gasto estatal.

    Si nos concentramos en el marco del diseño de la investigación, el informe comete otro grosero error, que no resiste los estándares mínimos de un diseño de investigación de un primer curso universitario. En efecto, el informe utiliza dos fuentes distintas para elaborar la comparación sobre la que se apoya la tesis principal del informe; y hace esto sin mostrar los baremos justificativos de esa comparación. La información respecto de los quintiles más pobres está tomado de un informe que elabora anualmente el banco Credit Suisse, el Global Wealth Databook 2015 sobre la riqueza de la población mundial. Si bien el informe es del banco francés es sólido, las cifras que toma Oxfam son justamente de la pate donde el mismo informe señala la baja fiabilidad de los datos, como se puede observar en la última columna de la derecha del siguiente cuadro, extraído del informe:

Pero, ¿de dónde saca el informe Oxfam la cifra de las 62 fortunas más voluminosas del planeta? Pues lo toma de la cifra de multimillonarios que publica la revista Forbes todos los años. Aquí de nuevo hay gato encerrado. Lo que hace el informe es calcular la riqueza (el valor aproximado de mercado) de las grandes empresas de esas fortunas (Inditex, Amazon, etc.). Ahora bien, como afirma Domingo Soriano, “cuando se dice que 62 personas tienen tanta riqueza como los 3.600 millones más pobres o que el 1% de la población mundial acumula el 50% de la riqueza, se lanza la idea de que hay un pequeño grupo de súper ricos que se lo está quedando todo”, pero no es cierto.

            “En primer lugar, esas 62 personas acumulan una riqueza de 1,76 billones de dólares. Es una barbaridad. Es un nivel de patrimonio que al ciudadano medio no le cabe en la cabeza y supone aproximadamente el 0,7% de la riqueza a nivel global. Que en un mundo con 7.000 millones de habitantes, haya sólo 62 que tienen el 0,7% es un dato relevante. Pero la idea que mucha gente extrae (que hay supermillonarios que acaparan casi todos los recursos) no es realista: acumulan el 0,7% de toda la riqueza del mundo. Si pensamos en ese 1% que acumula el 50% de la riqueza, hablamos de 47 millones de adultos. La riqueza per cápita de este colectivo está por debajo del millón de dólares: en concreto, hablamos de 760.000 dólares (unos 697.000 euros) de activos netos para pertenecer a ese selecto grupo. O por decirlo de otra manera, cualquier persona que tenga bienes que valgan más de 697.000 euros ya pertenece a ese 1% más rico del que tanto se habla hoy. Muchos españoles con casa propia (como otros muchos occidentales) descubrirán con sorpresa que están en ese grupo. Y eso si hablamos del 1% más rico. El nivel para entrar en el 10% más rico del mundo comienza en los 68.800 dólares (unos 63.000 euros). Si usted posee una casa sin cargas financieras que valga más que esta cantidad, ya lo sabe… es de esos ricos a los que Oxfam señala esta semana. Al final, la conclusión que se saca del informe de Credit Suisse es que en los países más pobres, sus habitantes tienen un nivel de riqueza medible casi nulo: no han podido acumular activos financieros o bienes reales. Lo poco que tienen, lo llevan siempre consigo (aunque la parte positiva es que cada vez tienen un poquito más).

            Mientras, la mayoría de los habitantes de los países desarrollados ha conseguido ahorrar y acumular un patrimonio razonable. De esta forma, es cierto que el 10% más rico del mundo posee el 87% de la riqueza y el 20% más rico el 95% (o lo que es lo mismo, el 80% sólo tiene el 5%). ¿Y quién forma ese 20% de afortunados? Pues más de 950 millones de personas, europeos, norteamericanos o japoneses de clase media en su mayor parte”.

Asimismo, el informe Oxfam omite, por ejemplo, otro dato importante como es el hecho de que estamos viviendo en la época de la historia con menor mortalidad infantil, como bien muestra el siguiente gráfico:

Por otra parte, el prestigioso docente e investigador sueco, Hans Rosling he elaborado un magnífico sitio en Internet, llamado gapminder, donde uno puede acceder a información detallada, con una fuerte base de análisis estadístico que ofrece resultados muy gráficos y contundentes. A continuación, por ejemplo, se observa la progresiva mejora de la humanidad, según una comparativa entre la esperanza de vida y la renta per cápita de la humanidad, analizada según la información disponible en el año 1800 (en gris) y la situación en el año 2010 (en verde):

 ms4

A continuación, analizaré cuáles son los posibles motivos de índole psicológico-afectivo por el cual las personas religiosas solemos ser tan proclives a aprobar acríticamente este tipo de informes.

  1. Mecanismos psico-afectivos por el que los hombres de iglesia suelen ser más proclives a apelar acríticamente a informes como el de Oxfam para llamar a una mayor solidaridad y conciencia social entre los creyentes

Llegados a este punto, bien puede suceder que una persona bien formada, pongamos por caso un doctor en teología, con una fecunda vida de fe y santidad, honestamente lea todo lo anterior y piense algo como esto: “muy bien, muy interesante, pero es innegable que hay pobreza y miseria; y hay gente que tiene riquezas acumuladas en un volumen que no le alcanzarían diez vidas para consumirla”. Especialmente, si ese hombre de Iglesia ha visto de primera mano el drama de la miseria en regiones tan castigadas del globo, como algunos pueblos aislados en Sudamérica, o regiones enteras de África subsahariana o Asia, pensará además, de modo comprensiblemente, que tiene una legítima autoridad moral para hacer ese comentario. Esta persona bien podría sentir que todo esto no es más que “un argumentario” que a lo único que conduce es a debilitar nuestro celo y deber moral por proteger y ayudar a los más pobres. Podría concluir diciendo algo como lo siguiente: “¡lo cierto es que me da igual lo que se diga!, ¡la pobreza es una aberrante injusticia que clama al cielo!”. Nada más lejos de mí que la pretensión de ofrecer un mero “argumentario” que disuada del deber moral de ayudar a los más pobres, sin olvidar a los más pobres de toda pobreza, los que sufren la miseria espiritual del pecado y la desesperanza.

Además, no creo que haya nada en lo que he escrito anteriormente que suponga estar negando que sigue habiendo pobres en el planeta. Entonces ¿por qué se suele caer en comentarios más de tipo emocionales o viscerales que racionales para abordar un tema que exige lo mejor de nuestras fuerzas humanas, como es una racionalidad afectiva iluminada y elevada por la fe? Aquí creo que entran los sesgos y las disonancias cognitivas –cosa de la que no estamos exentos tampoco quienes somos personas de fe y de oración diaria–.

Creo que en cierta medida es más fácil para nuestra psiquis justificar nuestras actitudes de lucha y cuidado por los más débiles, si pensamos que la situación está cada vez peor, y si las injusticias y la brecha entre ricos y pobres son cada vez mayores. En efecto, al ver las cosas desde esta perspectiva, aumentamos nuestro incentivo personal por emitir discursos cargados de amonestaciones y de llamados severos a una mayor generosidad para con los más débiles; y ello nos hace sentir mejor con nosotros mismos en la medida en que con ello mostramos a la sociedad nuestro compromiso por ponernos del lado de los más miserables, y ser así la voz de los que no tienen voz. Con ello, además, creemos que cumplimos el mandato del Apóstol de predicar el Evangelio oportuna e inoportunamente. Al mismo tiempo, esto permite no gastar energías psíquicas e intelectuales en algo que suele ser bastante poco atractivo (especialmente para quien tiene una cosmovisión cristiana del mundo, por la que se siente llamado a vivir la pobreza, la austeridad y la frugalidad) como es hacer un análisis riguroso respecto de cuáles son los contextos institucionales que causan una mejora en el nivel de vida de los seres humanos. De este modo, se dan todas las condiciones psicoafectivas que hacen comprensible que nos remitamos a informes como los de Oxfam para fortalecer nuestro mensaje.

Observo aquí, tal vez, cierta pereza intelectual, ya que de este modo, lo único importante en lo que nos centramos es en pensar que básicamente la solución pasa porque los ricos transformen su corazón y sean más generosos (lo cual es cierto, pero no es toda la solución). Además, por lo general, el hombre de Iglesia –que no tiene por qué tener un espíritu emprendedor secular– seguramente tiene en el recuerdo de sus emprendimientos pasados la experiencia de que los proyectos que pudo sacar adelante fueron gracias a que los benefactores y feligreses más favorecidos (y/o, según el caso, la administración pública) colaboraron generosamente con fondos para llevar adelante esas buenas obras. De nuevo, todo esto le permite sentirse bien consigo mismo pensando que “su” función vocacional de servicio a la sociedad consiste en ser la voz de la conciencia para que quienes más tienen sean más generosos con quienes menos tienen…; sin olvidar que la pobreza no es solo material, ya que debe estar presente el mensaje salvífico del encuentro con la persona de Cristo –con ello también se ve mejor legitimada la función específica de la Iglesia, alejándola de una imagen simplista de Iglesia- ONG.

Entiendo que buena parte de lo que digo en este epígrafe resulte difícil de entender o aceptar. En efecto, es difícil que una persona entienda y acepte algo cuando su salario, su visión del mundo, su status o imagen social dependen, justamente, de no entenderlo. Por este motivo, en parte, es que el deber moral y espiritual de ser sinceros con uno mismo nos acompaña toda la vida. Acepto también que suele ser mucho más fácil, seguir la corriente y la lógica del mundo, y decir simplemente cosas como que existe “una economía que mata”, o que vivimos en un sistema estructural insolidario, y quedarnos tranquilos sintiendo que hemos cumplido con nuestra misión de denunciar estos males. Por eso, a veces puede ser bueno preguntarnos ¿en verdad nuestra misión como hombres de Iglesia debe remitirse simplemente a denunciar los males que generan injusticia? ¿Acaso el pensamiento de la Iglesia no ofrece una preciosa cosmovisión para inspirar una genuina búsqueda de la mejora personal y de un enriquecimiento armónico genuinamente humano?

 

  1. Conclusión:

Desde la armonía Fe-razón donde existe clara convicción de que las ideas tienen consecuencias y de que no hay nada más práctico que una buena teoría; y teniendo en cuenta que en el tema de la pobreza, en última instancia, se juega la posibilidad de un desarrollo humano digno para las personas menos favorecidas de la tierra es fundamental que los hombres de Iglesia, líderes religiosos e intelectuales católicos sean extremadamente estudiosos, prudentes y cuidadosos a la hora de proferir juicios  en esta área.

En lo que aquí he escrito simplemente quise señalar que no existe una línea de continuidad deductiva apodíctica entre la defensa de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia respecto de la solidaridad, el bien común y la opción preferencial por los pobres, y la exigencia de medidas de acción concreta respecto de demandar un mayor aumento del gasto público (en la línea socialdemócrata), por parte de los organismos gubernamentales –sea a nivel estatal o supraestatal–, para combatir la pobreza. Si los hombres de Iglesia no quieren que su mensaje quede atrapado en el marco de las discusiones sobre los aspectos técnicos –siempre opinables y contingentes– vinculados a las distintas estrategias de acción para combatir la pobreza, o crear riqueza, mejor dicho; ellos deben ser los primeros en tener conciencia de los distintos niveles epistemológicos a tener en cuenta a la hora de hablar sobre este tema.

Es necesario ser prudentes y estar alertas ya que, lamentablemente, cualquier persona de buena fe puede caer en la tentación de expresar proclamas tan efectistas como ambiguas (por decir lo menos) como que “los ricos son cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres”, por ejemplo. Todos tenemos un desafío moral respecto del drama de la pobreza: pensar con mayor rigor, sencillez y humildad; concentrarnos más en el conocimiento del nivel micro y local, y analizar cuáles son los efectos concretos de los distintos marcos institucionales en los que se organiza la convivencia humana. Entiendo que esto tiene menos atracción e impacto, pero puede resultar más efectivo; y dar auténticos frutos, pienso especialmente en esos frutos que no pagan solo en esta tierra.

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Las bases prepolíticas de la libertad económica

Cómo pensar la libertad económica más allá de la ideología político partidaria

Agosto de 2015

Por Mario Šilar

Nota aclaratoria:

El presente trabajo no es un estudio filosófico exhaustivo de la libertad sino un intento se sistematización del mejor ámbito o locus donde situar la libertad económica. Si bien no es un análisis filosófico de la libertad, de la adecuada ubicación conceptual de la libertad económica se siguen importantes consecuencias en la reflexión que los filósofos hagan de la libertad económica, al hilo del estudio de la filosofía política o moral. Seguir leyendo Las bases prepolíticas de la libertad económica

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Cristianismo, Libertad Económica y Empresarialidad

Por Mario Šilar

Para El Cronista / Instituto Acton

Una versión previa de este artículo se publicó en
http://www.cronista.com/columnistas/La-Iglesia-y-la-libertad-economica-20150312-0020.html

           Sin duda, la Iglesia es una institución de características muy singulares. No resulta extraño que quien pretende comprender esta institución desde una lógica meramente humana suele quedar envuelto en la perplejidad. La Iglesia es una Institución de “perplejidades”. En ella, por ejemplo, la virtud de la obediencia no implica subestimar el valor de la libertad; el espíritu de servicio no está reñido con el deber de “ser perfectos” como lo es Dios Padre; la vida de retiro y soledad no reniega un ápice del carácter social y comunitario de la persona humana; la Misericordia y la Justicia se integran armónicamente; y se podría seguir. Seguir leyendo Cristianismo, Libertad Económica y Empresarialidad

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

El aporte del Cristianismo a la noción de Gobierno limitado e Instituciones – Prof. Mario Šilar

Segunda conferencia de la jornada “Libertad Religiosa, Económica y Política: Una e Indivisible” del 18 de marzo de 2015, a cargo de Mario Šilar, Investigador del Instituto Acton.

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

“El aporte del Cristianismo a la noción de Gobierno limitado e Instituciones” por Mario Silar

Principales ideas de la conferencia

El seminario “Libertad Religiosa, Económica y Política – Una e Indivisible” concluyó su primer bloque con la conferencia titulada El aporte del Cristianismo a la noción de Gobierno limitado e Instituciones, a cargo de Mario Silar, Investigador Senior del Instituto Acton Argentina. Seguir leyendo “El aporte del Cristianismo a la noción de Gobierno limitado e Instituciones” por Mario Silar

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Conferencia de Mario Šilar sobre Empresarialidad, Instituciones y Cristianismo

El miércoles 11 de marzo Mario Šilar, Investigador del Instituto Acton Argentina y General Manager de EBEN – European Business Ethics Network, inauguró la Semana Acton con una conferencia sobre Empresarialidad, Instituciones y Cristianismo. Treinta personas participaron de este evento, el cual tuvo lugar en la Universidad Austral (Cerrito 1250) de 12.30 hs a 14.30 hs. Seguir leyendo Conferencia de Mario Šilar sobre Empresarialidad, Instituciones y Cristianismo

Mario Šilar

Senior Researcher del Instituto Acton Argentina Es Bachiller, Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte “Santo Tomás de Aquino”. Hizo estudios de Posgrado en Organización y Gestión Educativa, en la Universidad Austral. Tiene un Máster en Derecho de la Integración Económica, por la Université Paris I Panthéon-Sorbonne y un Máster en Formación del Profesorado por la UNED (España). Es Diploma de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad de Navarra.