Archivo de la categoría: Acton Joven

Nuestro programa Acton Joven está dirigido especialmente a los jóvenes inquietados por las ideas que fundamentan una sociedad libre y virtuosa. Por tal motivo, nos reunimos mensualmente en encuentros que buscan ser amigables y descontracturados, pero a la vez intensos y fructíferos. Debatimos acerca de un tema acordado con anterioridad. Un profesor expone sus ideas y luego se abre un espacio de preguntas y respuestas, orientado a seguir profundizando en el entendimiento y afianzamiento de argumentos sólidos. Acton Joven se inscribe así dentro de la misión del Instituto Acton como uno de sus pilares fundamentales: estamos convencidos de que la formación intelectual de los jóvenes los conduce a la toma de decisiones más conscientes y adecuadas para las circunstancias sociales que les toque transitar. De este modo, esperamos colaborar con la formación de un mundo mejor.

Mi experiencia en Acton University – Agostina Lorenzini

Julio de 2017
Por Agostina Lorenzini

Acton University fue una de las experiencias más enriquecedoras que he tenido, no solo a nivel académico, sino también, espiritual.

Soy una católica conversa y puedo decir que esta experiencia a reafirmado y fortalecido mi Fe. Las expectativas que tenía no eran más que las de profundizar mi formación en temas de economía, emprendedurismo, pobreza, estudiar nuevas perspectivas sobre cómo ayudar a los emprendedores con sus proyectos, etc. Sin embargo, estos tres días me iluminaron la mente y el corazón. Llegué sintiéndome sola, trabajando en un mundo difícil y me vuelvo con un sentimiento de pertenencia a un grupo de amigos nuevos que comparten la lucha hacia una sociedad más libre y, por ende, justa. Seguir leyendo Mi experiencia en Acton University – Agostina Lorenzini

Jesús – Francisco Orioli

por Francisco Orioli
Miembro del grupo Ateneo Acton Joven
Abril de 2017
Fuente: gregorioylanube

Podés no creer en Dios o estar enojado con la Iglesia por diversas cuestiones. Te entiendo. A veces no reflejamos verdaderamente el amor de Aquel en quien creemos. Hemos ido y vuelto muchas veces y con diversas cuestiones. Muchas cosas salieron bien, otras no tanto; y hemos pedido las correspondientes disculpas por aquellas que salieron mal.

Pero quería contarte que las cosas tienen una dimensión un poco más profunda, a veces escondida, y que tiene que ver con el famoso Jesús de Nazaret. Sí, ese carpintero de túnica y sandalias que caminaba por medio oriente con doce hombres enseñándoles que el sentido de la vida está en dar más que en recibir (1). Era un buen tipo. Decía cosas buenas que a algunos les escandalizaba. Decía que recibir a un nenito era recibirlo a Él (2), y que visitar un preso era visitarlo a Él (3). Enseñaba que la vida solo podía llamarse vida de verdad cuando se estaba cerca suyo (4), cuando se lo quería y se lo seguía. A veces parecía que contestaba a las preguntas que todos nos hacemos en el siglo XXI: “¿cómo hago para vivir de verdad?”, “¿cómo vivir y no solamente existir?”. También decía que en lugar de odiar a los enemigos, había que amarlos al igual que Él amaba a su discípulos, amigos, conocidos… a todos (5). No escatimaba en planificaciones exageradas ni en mediciones sin sentido. A veces parecía un loco con un proyecto demasiado utópico, que se terminaría truncando el día que muriese. Y eso pasó, murió y muchos quedaron decepcionados, pensando que todo lo que Él había dicho habían sido solo palabras bonitas (6). Pensaron que ese horizonte de vida que se abría cuando estaban cerca de Él, era solo una invención de ellos, una proyección o el simple deseo de querer que tal cosa exista. Es más, el día que murió solo estaban cerca de Él un amigo suyo y su madre (7). Los demás habían corrido, espantados por el horror de ver a su amigo morir.

Pero este buen hombre (el más bueno de todos los hombres), tenía una particularidad. Algunos decían que cuando se acercaban a Él había algo especial (8), que podía curar gente (9), que hablaba claro y con mucha razón y autoridad (10), y que su mirada iba a lo profundo del corazón, al igual de sus palabras y sus acciones (11).

Lo que en realidad pasaba, es que ese gran hombre también era un gran Dios. De hecho, era el mismo Dios que hizo el mundo, creó las cosas, creó al hombre y la mujer y todo aquello que nos podamos imaginar. Rarísimo. Era pensar que algo eterno se achicaba siendo algo temporal, como meter el océano en un vaso. Pero parecía posible, porque ese Dios eterno también podía hacer lo que quería, porque en definitiva… era Dios. En fin, este tipo, Jesús de Nazaret, era las dos cosas: hombre y Dios.

Dios se había hecho hombre en Jesús para liberarnos de algo puntual: el pecado. Es decir, de todo aquello que va en contra de Dios y que, por lo tanto va en contra de nosotros mismos. Porque el pecado no es un capricho de Dios, sino aquello que nos cachetea en lo más profundo de nosotros y no nos deja ser plenamente libres y felices. En primera instancia, es un alejamiento de Él, porque nadie sabe mejor que Él cómo podemos ser felices. En las demás instancias, es un esconderse de sus propuestas que nos llevan a la felicidad. Y esto se manifiesta de muchas maneras: envidia, orgullo, soberbia, egoísmo, angustia, falta de sentido en la vida, violencia, odio, etc. A todos nos pasa.

Como Dios no quería que las cosas queden así con lo mejor de su creación, se hizo uno de nosotros en Jesús para acomodar todo (12). De esta manera, los hombres y Dios podían estar cerca otra vez. Y lo cumplió, obvio, porque Él puede hacer lo que sea.

Pero lo cumplió al precio de morir colgado en una Cruz, porque en su época muchos no toleraron que Dios se quisiera acercar tanto, que Dios rompiese tanto las estructuras para ser amigo de los hombres. Muchos no lo reconocieron como el que venía a liberarnos del pecado y decidieron matarlo para que dejase de decir todas las cosas que decía: que Él era Dios, que hay que amar a los enemigos, etc (13). Y ni hablar de las manifestaciones más evidentes de su ser Dios, como resucitar a un amigo (14). Sí, varios no se lo bancaron y como tenían poder, mandaron a matarlo.

Sin embargo, el carpintero de Nazaret que seguramente sabía hacer muy buenas mesas y sillas y que a su vez era Dios, hizo lo que quiso y resucitó. Le ganó la pulseada al pecado y también a la muerte, porque son algo así como primas hermanas. A Él nadie pudo ganarle, porque era el Camino, la Verdad y la Vida (15). Era Dios mismo, y Dios nunca se deja ganar. Y gracias a Él, todos podemos ser amigos de Dios y encontrar en Él esa plenitud a la que estamos llamados. Resucitando, resucita en nosotros y nos da vida para siempre, contestando a todas las preguntas de la humanidad sobre la felicidad, la vida y el amor.

Pero, por supuesto, todos decidimos con libertad. El que no quiere estar cerca de Él puede no estarlo. Honestamente yo no puedo hablar bien y con precisión con respecto a ese tema porque no es mi caso. En cambio sí puedo hablar por los que decidimos seguirlo, y testimonio que Él realmente da vida en abundancia y libera de todos los males… porque es Dios entre nosotros (16).

Y le creo, de verdad que le creo en todo lo que dice. Y a vos que leés esto y no querés saber nada con su historia, te invito a que lo mires y te animes a creerle. Porque Él sencillamente es.

 

Citas

  1. Hechos 20, 35,
  2. Marcos 9, 37.
  3. Mateo 25, 36.
  4. Juan 10, 10.
  5. Lucas 6, 35.
  6. Lucas 24, 13-25.
  7. Juan 19, 25.
  8. Marcos 5, 30.
  9. Juan 9, 1-7.
  10. Marcos 1, 22.
  11. Juan 7, 46.
  12. 1 Juan 4, 10
  13. Juan 1, 5
  14. Juan 11, 34-44
  15. Juan 14, 6
  16. Mateo 1, 22

La caridad y los olvidados – Francisco Orioli

Octubre de 2016

Por Francisco Orioli

Como el sol que nos ilumina cada día para comenzar y acompañar nuestros trabajos, el amor nos da vida para llevar cada una de nuestras empresas a su debido fin. El amor nos muestra lo que somos y lo que estamos llamados a ser, nos orienta en nuestro caminar, nos da vida y sentido. Sin embargo, una de las palabras de las que más hemos abusado es amor. La hemos gastado como una moneda antigua que pierde su cuño, y le hemos dado tan diversos significados que hablar del tema bien puede ser cosa de bufones o de ideólogos. Seguir leyendo La caridad y los olvidados – Francisco Orioli

El escándalo de la diferencia – Florencia Silveyra

Septiembre de 2016
Por Florencia Silveyra
Miembro del grupo Acton Joven

 

“La Providencia ha constituido en el mundo
la noble variedad de condiciones,
la dependencia, la subordinación que hay entre las cosas,
para que uniéndonos por el bien natural que sacamos unos de otros,
en cualquier estado que el Señor nos haya colocado,
 nosotros no somos nuestros, dice el Apóstol San Pedro,
sino del prójimo”

Saturnino Segurola (siglo XVIII)

El escándalo de la diferencia

Pensemos en un caso hipotético. Se les da una misma cantidad de plata a tres personas distintas, con una consigna: “Hagan con ella lo que quieran, úsenla lo mejor que puedan”. Se intenta que tengan el mismo conocimiento y las mismas herramientas, que la inviertan, la consuman o la gasten lo mejor posible. Dos años después, se les pregunta en qué estado se encuentra el capital que les fue dado. Es sumamente improbable que las tres personas se hallen en la misma situación. Seguir leyendo El escándalo de la diferencia – Florencia Silveyra

17/9/16: Coloquio para líderes de PovertyCure

El sábado 17 de septiembre de 2016 nos reunimos con nuestros jóvenes en una jornada intensiva de entrenamiento sobre PovertyCure. Fue un día de mucho aprendizaje e intercambio. Agradecemos a todos los jóvenes líderes por su participación y los animamos a ser la VOZ de PovertyCure en sus comunidades.

Les compartimos el programa y algunas fotos de lo que fue un gran día…

Programa (3)

coloquio-lideres mexico

 

 

No todo es lo que parece – Constanza Capatti

Agosto de 2016

Por Constanza Capatti

“No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.”
Aristóteles

Entro a casa. Me cambio para salir a correr aunque estoy agotada (claramente esto es ficción). Mamá está luchando con mi hermanito más chico para que se tome el remedio. Papá está concentrado en la computadora porque mañana tiene un trabajo muy importante que presentar. Mi prima vino a darle una mano a mi hermana que mañana rinde el último parcial de la carrera. ¿Qué tienen en común estas circunstancias? Seguir leyendo No todo es lo que parece – Constanza Capatti

Las Ideas – Tobías de Marcos

Julio de 2016

Por Tobías de Marcos

“Una idea es como un virus. Resiliente, muy contagiosa. La semilla más pequeña de una idea puede crecer para definirte o destruirte”. Con esa sentencia, Dom Cobb, interpretado por Leonardo Di Caprio en Inception, explicaba el poder de las ideas. Siempre decimos que en el Instituto Acton trabajamos sobre ellas pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de “ideas”? Y, ¿por qué decimos que es tan importante debatirlas para transformar la realidad de tantas familias sumidas en la pobreza y el abandono. Seguir leyendo Las Ideas – Tobías de Marcos