Gracias a todos por estar hoy aquí, con nosotros. Los que pudieron venir, los que quisieron y no pudieron, los que nos acompañan con el corazón desde tantos lugares. Hoy queremos dar Gracias a Dios, por esta misión que puso en nuestras manos, durante estos 20 años y para siempre. 

El Instituto Acton Argentina llega al final de su recorrido institucional. Con esta misa de Acción de Gracias,  concluye un proyecto institucional que comenzó hace veinte años con la decisión de dar a conocer una misión que pudiera encarnarse en la cultura. Una misión que buscó promover una sociedad libre y virtuosa, y que muchos pudieran usar estos términos y lo que ello significa. 

No me animo a decir que lo hemos logrado plenamente. Pero sí me animo a decir que hoy muchos más se han apropiado de este sueño que arraiga en los más grandes idearios de la humanidad: la comprensión del mundo social como un diálogo delicado entre las Antropología Cristiana y las Ciencias Sociales. 

Nos guió siempre la convicción que las ideas importan, como senderos que nos conducen a descubrir el orden de la verdad, la belleza y el amor. 

Desde ese lugar, y con mucha humildad,  intentamos orientar el trabajo de estos 20 años  hacia una geografía de convergencia entre fe y razón, como las mejores herramientas de diálogo y encuentro entre los seres humanos, creyentes y no. 

Hoy hay disponibles más fundamentos para que personas sencillas, como cada uno de nosotros, puedan comprender, elegir y aspirar a una sociedad libre y virtuosa.

Durante todo este tiempo con un Gran Equipo, y guiados por el espíritu del servicio, la entrega y la esperanza, hemos servido a ese ideal de amor al prójimo desde el ámbito de las ideas. 

Pusimos en acción el principio de los órdenes espontáneos como experiencia de cooperación, creatividad, confianza y libertad. —aceptando con humildad la fragilidad humana, los límites humanos y confiando con certeza en la fuerza de los principios.

Somos el fruto de creer y confiar; creer en la riqueza de las personas más allá de nosotros mismos; confiar en la generosidad de Dios, incluso a pesar de nosotros mismos y entonces ahí dar vuelo al orden espontáneo emergente.

La necesidad de un cambio cultural en nuestra Argentina y en América Latina hizo que esta misión no fuera opcional, sino imperiosa. No había tiempo que perder, y esto también fue un principio que nos acompañó cada día.

Por eso estamos hoy acá reunidos. Para ser fieles a nuestras creencias, incluida nuestras limitaciones humanas.

Nos guió un mandamiento: “Lo recibiste gratuitamente, dalo en gratuidad”.

Entonces hoy nos reunimos para dar gracias, una vez más, y recordar que siempre se trata de agradecer. 

Al Padre Bueno por poner en nuestras manos esta misión, a pesar de nuestra pequeñez.

Nuestro mundo hoy es un milímetro diferente y eso nos da esperanza. 

Y ahora una lista sin final de tantos y tantos corazones que durante tanto tiempo fueron formando los eslabones de este camino. A cada uno, gracias! Porque sólo lo invisible hace posible lo visible, y en esta aventura, lo es aún más: GRACIAS…

A nuestros maestros que en la claridad de la mañana o en la quietud de la noche dedicaron horas silenciosas a estudiar, leer para poder ENTREGAR esa formación tan ÚNICA que buscamos dar siempre para entender y transmitir un mensaje tan original sobre religión, libertad y economía.  A cada uno gracias infinitas. 

A vos Gabriel, gracias por tu generosidad intelectual y la claridad y desvelo para cuidar de la misión. 

A vos Gustavo, gracias por tu humildad y sencillez para transmitir la profundidad de las ideas.

¡A vos Padre Gustavo! … cómo agradecerte el haberte sumado a este Equipo, y mostrarnos cómo se crece, se evoluciona, se transforma! Con una humildad intransmisible, como sacerdote fuiste creciendo y enfrentando tantos frentes con un coraje único. Gracias por haber sido un gran faro en las noches de oscuridad y a confiar en aquello de “hacer el bien, bien hecho”

Gracias Mario siempre presente a tu distancia interoceánica! 

¡A nuestro Consejo Consultivo! Nacional e Internacional! Gracias por confiar y acompañar de diferentes maneras.

Todos se sumaron a la cruzada para compartir la misión con tantos sacerdotes de diferentes lugares y en distintos formatos. Y en todos los proyectos por más imposibles que parecían!!

A los donantes y benefactores que confiaron e invirtieron en este proyecto durante tantos años, A cada uno, gracias de corazón.

A nuestras familias, que han acompañado —no siempre sin sacrificio— esta pasión por las ideas de la libertad. Gracias Negro por todo tu apoyo en lo que para vos era natural y para el IAA fue indispensable. A mis tres hijos por haberme recordado con sus talentos diferentes, cuál es el norte cuando se te pierde la brújula.

A las audiencias que, con su presencia y su interés, nos recordaban que había alguien que necesitaba escuchar este mensaje. Gracias por la infinidad de cartas que hemos recibido desde siempre y tan especialmente en la última etapa; son un tesoro de sentido y trascendencia.

Gracias a nuestros jóvenes de Acton Joven que supo ser un tronco esencial de nuestro crecimiento y que son la mejor expresión de aquel deseo de san JPII: “Ustedes son la Esperanza del Mundo, ustedes son la esperanza del Papa”

A las Red de think tanks  de América Latina con quienes pudimos armar una red de amigos; el desafío continúa y es más grande aún: desarrollar el trabajo de una gran Red depende de equipos con grandes corazones. 

Agradecer a las Fundaciones internacionales que nos dieron su apoyo desde el principio, como el Acton Institute y Atlas Foundation y tantos otros amigos esparcidos por América Latina, universidades, centros de estudio, Conferencias Episcopales y muy especialmente, al Arzobispo de Arequipa, Mons. Javier del Río Alba, quien abrió sus puertas a todos los programas. 

Y aunque llega al final, me toca ahora agradecer a aquellas personas sin las cuales este trabajo no sería posible implementar, comunicar, y en nuestro caso, el IAA, cuidar con una delicadeza, diría sólo femenina! Son el EQUIPO —con mayúsculas— que supo estar siempre y que me permitió aprender a hacer Equipo, reconociendo habilidades y errores, y lo más, que lo posible a veces es un milagro. Querida Luli Coll, cuántos ladrillos que pusiste en este edificio! Gracias!! Llegamos a nuestros tres ángeles de la guarda, Silvina, Delfina y Yanina. Silvina fidelidad Floria, Delfina perseverancia Mountford; Yanina progreso Luengo. Mis tres soles. Y juntas, como dijo Sil, somos el único universo con 4 soles. ¡Hoy la tarea está cumplida! Hicimos un Equipo difícil de explicar ¡Gracias! 

Para cerrar estas palabras recordarles que nos guiaron siempre DOS principios: 

“De la Dignidad Humana al Desarrollo Humano Integral” presente en cada uno de los programas y propuestas.

Pero esto depende de otro de nuestros lemas: Lo recibimos en gratuidad, démoslo en gratuidad

Entonces,

Podemos entregarles este Legado construido con años de trabajo, sentido.

¡Queda todo online! Por favor compártanlo.

Solíamos tener 5 panes y 2 peces y el resultado era cientos de inscriptos. 

Podemos generar un efecto exponencial o podemos quedar sepultados en el olvido. Pero eso una vez más dependerá de nuestra decisión de compartir estas ideas por una sociedad libre y virtuosa. 

El mayor legado es la llama que vive en quienes recibieron estas ideas y ahora son responsables de pensarlas bien y transmitirlas mucho mejor. 

Este es el cierre de una institución y es la apertura de un tiempo nuevo donde las nuevas generaciones —y especialmente los más jóvenes— podrán asumir con mayor protagonismo la tarea de pensar estas ideas, profundizarlas y llevarlas más lejos de lo que nosotros pudimos.

Una institución es una mediación. 

Una misión es un llamado a SERVIR y perdura en quienes la hemos recibido. 

De eso se trata nuestra misión PROMOVER UNA SOCIEDAD LIBRE Y VIRTUOSA.