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Sobre los diez mandamientos y EEUU

Por Gabriel J. Zanotti

La Corte Suprema del estado de Oklahoma ha aprobado que el monumento a los 10 mandamientos debe ser tirado abajo: http://insider.foxnews.com/2015/06/30/court-10-commandments-monument-must-come-down-okla-capitol. Esta decisión es oportunidad para que reflexionemos una vez más en la relación entre Cristianismo y Liberalismo clásico.

Hemos dicho muchas veces que los derechos individuales de la tradición anglosajona tienen su origen en el Judeo-Cristianismo, y que por eso la Declaración de la Independencia de los EEUU tiene plena coherencia en decir que Dios a intitulado a los seres humanos de los siguientes derechos, a saber…. Para custodiar los cuales se sanciona luego la Constitución de los EEUU en 1787.

Los laicistas –no la laicidad cristiana- quieren barrer con toda influencia religiosa en la vida pública, al confundir “pública” con “estatal”. Que una nación como los EEUU reconozca a Dios como origen de los derechos individuales, lejos de ser un signo de intolerancia para los no creyentes, da a estos últimos su máxima libertad, al fundamentar la libertad religiosa no el capricho del gobernante sino en el reconocimiento de la ley natural emanada de Dios a través de la naturaleza humana. Los 10 mandamientos son aquello que precisamente promulgó Dios explícitamente, en una época de gran rudeza, para recordar las normas elementales de justicia y la noción de persona, que hubiera sido casi imposible que surgiera en Occidente sin esta especial intervención de Dios.

Pero contrariamente a lo que pudiera parecer, esto no implicó en los pensadores cristianos, en cuanto al Derecho, ningún tipo de clericalismo. Benedicto XVI, a quien obviamente los jueces de Oklahoma no han leído, escuchado o entendido, lo dice claramente: “….¿Cómo se reconoce lo que es justo? En la historia, los ordenamientos jurídicos han estado casi siempre motivados de modo religioso: sobre la base de una referencia a la voluntad divina, se decide aquello que es justo entre los hombres. Contrariamente a otras grandes religiones, el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado, un ordenamiento jurídico derivado de una revelación. En cambio, se ha remitido a la naturaleza y a la razón como verdaderas fuentes del derecho, se ha referido a la armonía entre razón objetiva y subjetiva, una armonía que, sin embargo, presupone que ambas esferas estén fundadas en la Razón creadora de Dios.” (http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2011/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20110922_reichstag-berlin.html) Y sigue: “…………….Así, los teólogos cristianos se sumaron a un movimiento filosófico y jurídico que se había formado desde el siglo II a. C. En la primera mitad del siglo segundo precristiano, se produjo un encuentro entre el derecho natural social, desarrollado por los filósofos estoicos y notorios maestros del derecho romano. De este contacto, nació la cultura jurídica occidental, que ha sido y sigue siendo de una importancia determinante para la cultura jurídica de la humanidad. A partir de esta vinculación precristiana entre derecho y filosofía inicia el camino que lleva, a través de la Edad Media cristiana, al desarrollo jurídico de la Ilustración, hasta la Declaración de los derechos humanos y hasta nuestra Ley Fundamental Alemana, con la que nuestro pueblo reconoció en 1949 “los inviolables e inalienables derechos del hombre como fundamento de toda comunidad humana, de la paz y de la justicia en el mundo”.

O sea que la Fe Cristiana no dicta directamente lo que es justo sino que influye en la razón humana para que ésta, ayudada por la Fe pero mediante sus propios procedimientos, pueda reconocer lo que es justo: “…….A este punto, debería venir en nuestra ayuda el patrimonio cultural de Europa. Sobre la base de la convicción de la existencia de un Dios creador, se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la conciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona y el reconocimiento de la responsabilidad de los hombres por su conducta. Estos conocimientos de la razón constituyen nuestra memoria cultural. Ignorarla o considerarla como mero pasado sería una amputación de nuestra cultura en su conjunto y la privaría de su integridad. La cultura de Europa nació del encuentro entre Jerusalén, Atenas y Roma; del encuentro entre la fe en el Dios de Israel, la razón filosófica de los griegos y el pensamiento jurídico de Roma. Este triple encuentro configura la íntima identidad de Europa. Con la certeza de la responsabilidad del hombre ante Dios y reconociendo la dignidad inviolable del hombre, de cada hombre, este encuentro ha fijado los criterios del derecho; defenderlos es nuestro deber en este momento histórico.” Esto corresponde con lo que Benedicto XVI ha llamado razón pública cristiana. Aceptando de Rawls que las razones que se esgrimen en la vida pública tienen que ser aceptables para creyentes y no creyentes, lo corrige sin embargo al afirmar que el creyente puede afirmar desde su propio horizonte cuestiones que el no creyente puede entender, y en este caso, algo que compete a los derechos de todos –creyentes y no creyentes- en cuanto personas: la libertad religiosa y la sana laicidad del estado, esto es, la sana distinción entre la esfera estatal y la esfera religiosa, influyendo esta última, sin embargo, en la conciencia de los legisladores a través del reconocimiento de lo que es natural a la persona.

Los jueces de Oklahoma no sólo han mostrado públicamente su ignorancia de todo esto, sino que han evidenciado una vez más un punto en el cual, paradójicamente, algunos tradicionalistas católicos estarían de acuerdo: que EEUU no tiene NADA que ver con el Cristianismo. Eso los pone a estos últimos en una especial paradoja. Si están en desacuerdo con este fallo, es que reconocen entonces que EEUU, y por ende el liberalismo clásico que le dio origen, tenía mucho más que ver con el Cristianismo que lo que ellos mismos dicen….

Problema que no tiene Benedicto XVI: “……….Desde el alba de la República, como usted ha observado, Estados Unidos ha sido una nación que valora el papel de las creencias religiosas para garantizar un orden democrático vibrante y éticamente sano. El ejemplo de su nación que reúne a personas de buena voluntad independientemente de la raza, la nacionalidad o el credo, en una visión compartida y en una búsqueda disciplinada del bien común, ha estimulado a muchas naciones más jóvenes en sus esfuerzos por crear un orden social armonioso, libre y justo. Esta tarea de conciliar unidad y diversidad, de perfilar un objetivo común y de hacer acopio de la energía moral necesaria para alcanzarlo, se ha convertido hoy en una tarea urgente para toda la familia humana, cada vez más consciente de su interdependencia y de la necesidad de una solidaridad efectiva para hacer frente a los desafíos mundiales y construir un futuro de paz para las futuras generaciones.” (http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2008/february/documents/hf_ben-xvi_spe_20080229_ambassador-usa.html )

Laicistas por un lado, y tradicionalistas católicos antiliberales, parecen coincidir en que EEUU no tiene nada que ver con el Catolicismo. Ambos están equivocados.

Benedicto XVI y una interesante propuesta para el mundo de hoy

Una reciente carta al Card. Bertone, el segundo documento original hecho público publicado luego de su renuncia en febrero de 2013.

Fuente: Aciprensa y Fundación Ratzinger
http://www.fondazioneratzinger.va/
https://www.aciprensa.com/noticias/benedicto-xvi-y-una-interesante-propuesta-para-el-mundo-de-hoy-71356/
12 de mayo de 2015

ROMA, 12 May. 15 / 05:47 pm (ACI).- Desde su retiro el Papa Emérito Benedicto XVI ha escrito una carta en la que hace una interesante propuesta para que la Iglesia responda a creyentes y no creyentes, afrontando “los asuntos de nuestro tiempo” con los que debe lidiar el mundo de hoy. Seguir leyendo Benedicto XVI y una interesante propuesta para el mundo de hoy

Francisco, Benedicto XVI y el Vaticano II

Por Gabriel J. Zanotti

Para Instituto Acton

19 de Marzo de 2015.

Corre lo opinión de que Francisco sería hoy el auténtico intérprete de los alcances del Vaticano II, mientras que Benedicto XVI habría intentado hacer retroceder la historia de la Iglesia. Ello es falso, y estoy seguro que el mismo Francisco se opondría a dicha interpretación de la situación actual de la Iglesia.

Fue el mismo Benedicto XVI, cuando aún era el Cardenal Ratzinger, quien, en 1985, le dijo claramente a Vitorio Messori que ello era una falsa impresión debida a que sus amigos de entonces (cuando él y Wojtyla era jóvenes entusiastas de las reformas) fueron los que siguieron avanzando más allá del auténtico espíritu de los textos del Vaticano II, mientras que ellos sencillamente se quedaron donde debían estar.

Cuando Benedicto XVI “autorizó” nuevamente la Misa en el rito tradicional, lo hizo aclarando que el Vaticano II NO la había abrogado, y que por ende él estaba simplemente recordando que seguía vigente junto con el nuevo rito. Benedicto XVI, en una de sus fundacionales intervenciones magisteriales, aclaró bien la “hermenéutica de la continuidad y la reforma” del Vaticano II, el 22 de Diciembre del 2005, hablando claramente de la continuidad en lo esencial, reforma en lo accidental. Benedicto XVI siguió afirmando claramente que la salvación es a través de Cristo, como lo había afirmado como Prefecto en el famoso documento Dominus iesus. Benedicto XVI, como ningún otro papa anterior, se refirió específicamente al sentido positivo de la palabra “liberalismo”, no una vez, sino tres veces, y en sus discursos ante Mery Ann Glendon (2008), el Parlamente Británico (2010) y el Parlamento Alemán (2011) se refirió específicamente al origen cristiano de los derechos personales y la limitación del poder, afirmando la sana laicidad del estado tal cual lo hicieron León XIII, Pío XII y Juan XXIII. Benedicto XVI, como nadie antes, dialogó específicamente con Rawls y Habermas, en su discurso a La Sapienza en Enero del 2008.

Si todo ello no es reafirmar el auténtico espíritu del Vaticano II, ¿qué es? El problema surge cuando se cree que del Vaticano II surge la negación de dogmas fundamentales en la Fe y en la Moral, errónea tesis contra la cual Juan Pablo II y su prefecto, luego Benedicto XVI, tuvieron que advertir permanentemente. La encíclica Veritaris splendor, de 1993, donde se aclara, entre otras cosas, nada más ni nada menos que la elemental distinción entre pecado mortal y venial, estaba dirigida específicamente a los obispos. ¡A los obispos había que recordar tales cosas!!!!!

Es insólita la versión que muchos, por izquierda y por derecha, se han hecho del Vaticano II, como si fuera una nueva iglesia contraria a la “Católica pre-conciliar”. Claro, todo se lee conforme a un horizonte, y ello muestra el horizonte desde donde muchos leían las declaraciones conciliares. El concilio no cambió nada de lo esencial. Llamó al diálogo con los hermanos separados (ecumenismo) desde la autenticidad de la unidad de la Iglesia Católica, no desde su disgregación. Afirmó el derecho a la libertad religiosa desde la libertad del acto de Fe, no desde el indiferentismo religioso. Afirmó la sana laicidad del estado desde la legítima autonomía de lo temporal, no desde el laicismo. Afirmó los derechos de le persona frente al poder desde la dignidad humana, no desde una autonomía moral desligada de Dios. Y así sucesivamente.

Quienes lean otra cosa en el Vaticano II es porque ya tienen otra cosa en su cabeza. Ello tardará en solucionarse, pero presentar a Francisco, ahora, como el único intérprete del Vaticano II, no ayuda en nada, y al primero al que no ayuda, es a Francisco.

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

La renuncia del ponítifice más brillante de los últimos siglos

Por Gabriel J. Zanotti Seguir leyendo La renuncia del ponítifice más brillante de los últimos siglos

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Reseña Límites de la democracia pluralista. Aproximación al pensamiento político de Joseph Ratzinger – Jorge E. Velarde Rosso

Por Pablo BLANCO para la Revista Scripta Theologica Vol 46, No 3 (2014)

Jorge E. VELARDE ROSSO, Límites de la democracia pluralista. Aproximación al pensamiento político de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Buenos Aires: Instituto Acton Argentina, 2013, 167 pp., 15 x 20, ISBN 978-987-652-133-8.

Para hacer un alarde de originalidad, podríamos decir para empezar que el título sobre «el pensamiento político de Ratzinger» no nos parece del todo adecuado, pues ya en el famoso debate con Habermas el teólogo alemán habló de «Bases morales y prepolíticas del Estado liberal». Evidentemente se entiende qué quiere decir el autor, pero también es cierto que podría llevar a algún equívoco. En estas páginas Velarde nos explica sin embargo con pertinencia y claridad la diferencia que Ratzinger propone entre Iglesia y Estado, pues ambas instituciones tienen finalidades distintas. Se trataría sencillamente de «dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios» (cfr. Mt 22,15-22; Mc 12,13-17; Lc 20,20-26). Según Ratzinger, la Iglesia no debe hacer política, ni siquiera una «alta política» desprovista de poder pero cargada de autoridad. Porque entonces la Iglesia perdería de vista sus propios fines, y fuerzas y energías espirituales para anunciar la buena nueva.

En dirección contraria, recuerda el autor que la Iglesia puede decir de un modo alto, claro y fuerte que no debe ser identificada con el poder político. Por eso habla –por ejemplo– de paz, respeto y libertad. Además, al condenar toda idolatría, también la estatal, la Iglesia viene a recordar que el Estado no lo es todo, y que por eso no tiene una carácter omniabarcante. Sólo Dios es «señor de todo», panto-krator. La religión no podrá ser sin más una religión civil, aunque evidentemente tendrá una presencia y unos efectos en la sociedad. Ratzinger confía de igual modo plenamente en la capacidad de cada persona para conectar con la verdad y con la propia naturaleza. De ahí la importancia que le concede a la conciencia, lección aprendida del mismo John Henry Newman. Ratzinger recuerda que el Logos creador deja plasmada su impronta en toda la creación y en cada una de las conciencias humanas («todas las cosas fueran hechas conforme a él»: Jn 1,8). A su vez, toda capacidad de comprensión y conocimiento –el logos humano– podrá de alguna manera remontarse al «principio» (cfr. Gn 1,1; Jn 1,1). La razón humana –teórica y práctica– podrá conocer el sentido de las cosas, el propio logos interior de la realidad. En un acto de optimismo ético y noético, Ratzinger –con una parte de la tradición cristiana– sostiene que, con la luz natural de la razón, es posible conocer lo esencial de la realidad íntima de las cosas.

Esto tendrá sus consecuencias en la vida política y social. En fin, el derecho –en correlación con las instancias anteriores de conciencia y ley natural– garantizará el bien de todos y cada uno: «La fiabilidad y la imparcialidad del derecho constituye lo que propiamente distingue esta forma de Estado» democrático. La libertad tendrá más que ver con la verdad y la naturaleza, y menos con el capricho y la arbitrariedad. Lo más seguro para todos es un marco universal que proteja a todos y cada uno de los individuos. La ausencia de valores objetivos y la negación de la conciencia llevarán a la supresión de todo derecho individual y a la famosa «dictadura del relativismo». Ratzinger no deja de apelar a la experiencia histórica de los alemanes durante el régimen nacionalsocialista. El nihilismo y la negación de valores universales impiden la existencia de la libertad y dignidad de los individuos. «Solamente quien está ciego –concluye–, o quiera estarlo por comodidad, puede olvidar cómo la amenaza del totalitarismo es un problema de nuestro momento histórico». En definitiva, un buen repaso a las ideas teológicas de Joseph Ratzinger sobre las relaciones entre fe y política.

Pablo BLANCO

Ver reseña en PDF: Jorge E. Velarde, Instituto Acton Argentina

Límites de la democracia pluralista. Aproximación al pensamiento de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI
por Velarde Rosso, Jorge E.
ISBN 978-987-652-133-8
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Benedicto XVI concelebró misa con sus antiguos alumnos

Ciudad del Vaticano (AICA): Benedicto XVI, sigue en contacto con sus antiguos alumnos de la Universidad de Ratisbona, Alemania, junto con quienes celebró el pasado domingo 24 de agosto una misa “muy conmovedora” en la Iglesia del Camposanto Teutónico del Vaticano. Benedicto XVI estaba en forma y alegre. “Ha sido extraordinario, como siempre nos maravilló que a pesar de la edad, y sin un texto preparado, haya hecho una homilía de gran nivel, con una claridad de mente extraordinaria para su edad”, expresó monseñor Barthélemy Adoukonou, secretario del pontificio Consejo de la Cultura y antiguo alumno del papa emérito. Seguir leyendo Benedicto XVI concelebró misa con sus antiguos alumnos