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Hermenéutica y la unión entre el estado y la ciencia – Gabriel Zanotti

10 de febrero de 2019

Por Gabriel J. Zanotti

Fuente: Filosofía para mi   

 

Punto 6 del cap. 5 de «La hermenéutica como el humano conocimiento» de próxima aparición

Este es uno de los frutos más importantes del positivismo y uno de los menos cuestionados. Es el triunfo de Comte.

Feyerabend es el único autor que lo ha denunciado como corresponde. La Ilustración implicó la separación entre Iglesia y estado. Pero unió, sin embargo, el estado a la ciencia. Los estados weberianamente organizados, con racionalidad instrumental, dividieron la educación y la salud entre legal e ilegal. La educación y la salud fueron organizadas desde entonces “científicamente” y convertidas en públicas y obligatorias, y las instituciones privadas de salud y educación tuvieron que estar adscriptas a la legislación estatal. Es necesaria, según Feyerabend, una nueva Ilustración que separe al estado de la ciencia, de tal modo que las personas tomen sus propias decisiones en esas materias y corran sus respectivos riesgos, como ahora lo hacen con la religión[1].

El “grito” de Feyerabend no se escuchó porque, en nuestra opinión (nuestra hipótesis) la separación entre Iglesia y estado del estado-nación iluminista (emergente de la Revolución Francesa) fue, como lo dice el término separación, una disociación hostil entre lo religioso y lo estatal. Esto es, lo religioso fue “separado” de lo estatal precisamente porque, para la Ilustración, lo religioso no importa y-o es perjudicial. O sea, se mantuvo esta ecuación casi constante en casi todas las culturas: importante = coactivo. En la Edad Media lo religioso era importante, tan importante que la unidad religiosa formaba parte de la unidad civil. Ahora lo importante es lo científico y por eso forma parte de lo obligatorio, que debe ser custodiado por los estados-nación iluministas. Por eso, cuando Feyerabend habla de la separación entre estado y ciencia, la reacción es por qué separar a lo importante del estado…………… Y si se da el ejemplo de lo religioso, la respuesta es que lo religioso ya no es importante, es subjetivo, personal, y por ende haz con ello lo que quieras.

Para responder a ello, Feyerabend tuvo que ir más a fondo. Reconoció que a veces había mezclado dos explicaciones. Una cosa es decir que la ciencia es relativa, “y por ende haz lo que quieras”; una cosa es decir que tanto lo científico como lo religioso son relativos, “y por ende haz lo que quieras”, y otra cosa es decir que lo real es tan profundo que implica enfoques diversos, entre ellos el científico[2], y que todos ellos compiten libremente en una sociedad libre en cuanto a sus reclamos de verdad. Ello implica, como hemos visto, una filosofía donde tanto lo real como el conocimiento humano son análogos.

Pero entonces hay que ir más a fondo. La cuestión no es una libertad de cultos donde lo religioso es libre porque NO importa, sino una libertad religiosa que consiste en que el ser humano debe estar libre de coacción sobre su conciencia en materia religiosa. Lo cual implica una premisa anterior: la verdad no se impone por la fuerza. Por ende, hay que superar la ecuación “importante = coactivo”, para pasar a la razón dialógica, donde “importante = diálogo”. Con lo cual coincidimos con Habermas: la coacción de la razón instrumental del Iluminismo tiene su salida en la razón dialógica. Lo que Habermas no pudo reconocer, y menos aún sus maestros, es que esa razón dialógica ya se había dado en los EEUU. Los fundadores de los EEUU escribieron la primera enmienda NO porque lo religioso NO fuera importante, sino al contrario, porque era un elemento esencial e importantísimo de su tejido cultural. Por eso el EEUU originario fue una sociedad donde la religión era pública pero no estatal, fórmula inconcebible en la Europa de entonces y menos aún en todo el mundo hoy.

Hasta que no se entiende ese significado de la libertad, esto es, la razón dialógica, donde la verdad importa “y por ende” NO se impone por la fuerza, NO se entenderá el significado de la libertad religiosa y por ende de ninguna libertad. Y por ende tampoco se entenderá el sentido de la “separación entre estado y ciencia” que propone Feyerabend, porque es una razón dialógica donde la persona tiene libertad de conciencia tanto para la filosofía, arte, ciencia y religión. Y la razón dialógica es precisamente la superación de la dialéctica entre razón instrumental y post-modernismo. A lo cual estamos aún muy lejos de llegar culturalmente. O tal vez sea un ideal regulativo que al menos así quede, como un imperativo moral desde el cual juzgar nuestros avances y retrocesos como humanos.

 

[1] Feyerabend, P.: Adiós a la razón, op.cit.

[2] Feyerabend, Diálogos sobre el conocimiento, op.cit.

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Cuba: incremento e intensificación de la represión contra los creyentes – José María Ballester

28 de enero de 2019

Por José María Ballester

Fuente: Infocatólica  / ABC

 

INFORME PARTMOS 2018 SOBRE LAS LIBERTADES RELIGIOSAS EN CUBA

 

Casos concretos y violación sistemática de libertad, acoso cibernético a clérigos y activistas de distintas confesiones o la manipulación de iglesias afines en relación con el fallido proyecto de legalización

«El año 2018, más que una continuación, significó un incremento en las tendencias e intensidad de las violaciones a la libertad religiosa en Cuba». Así empieza el «Informe 2018 sobre las libertades religiosas en Cuba», al que ha tenido acceso el periodista José María Ballester para el diario ABC

El informe ha sido coordinado por el Instituto Patmos -interlocutor directo de entidades como «The European Center for Law and Justice» y también de Sam Brownback, embajador estadounidense para Libertad Religiosa. Ante la imposibilidad de realizar un trabajo estadístico clásico, los promotores del informe han optado por recabar, con rigor, el mayor número posible de violaciones de una libertad religiosa que, en principio, está permitida en Cuba. Sin embargo, en ausencia de una ley que la regule, su ejercicio real está supeditado al férreo control de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista, cuya supresión Patmos pide abiertamente.

Motivos no le faltan: sin ir más lejos, el pasado 7 de septiembre, víspera de lafestividad de Nuestra Señora del Cobre, Patrona de Cuba, tres habitantes de Cienfuegos que se disponían a participar en las celebraciones fueron detenidos en plena calle por un teniente coronel que respondía al nombre de Pablo, y posteriormente trasladados a sus domicilios, donde se les colocó vigilancia para impedir que salieran de nuevo. Otros dos fueron detenidos mientras abandonaban sus respectivas viviendas y conducidos a una comisaría de la Policía Nacional Revolucionaria, en cuyas dependencias permanecieron hasta bien entrado el día siguiente. Este es un ejemplo de cómo se viola a diario la libertad religiosa en Cuba.

Más flagrante aún, si cabe, es el calvario -con vertientes múltiples- por el que atraviesan los miembros de la comunidad judía «Bnei Anusim» de Camagüey. De entrada, las autoridades les han negado, hasta la fecha, el derecho a registrarse legalmente. Por lo que respecta a las burlas antisemitas que padecen, la explicación que recibieron por parte de esas mismas autoridades era que «provenían seguramente» de otras confesiones cristianas. Este intento del régimen de provocar enfrentamientos entre comunidades religiosas fue desbaratado por el encuentro que mantuvieron monseñor Wilfredo Pino, obispo de Camagüey, y Reinaldo Basulto, fundador de la comunidad «Bei Anusim» en dicho municipio. La vertiente más cruel del calvario de este grupo israelita se produjo el 7 de diciembre de 2018, con motivo de unas circuncisiones en el Hospital Pediátrico de Camagüey: según el informe, «fueron irrespetados en el momento de realizar sus rezos y se les amenazó con la expulsión del hospital, niños incluidos, sin tener en cuenta que se encontraban recién intervenidos».

Más allá de estos casos, el informe destaca otros supuestos de violación sistemática de libertad religiosa como la represión de los abogados que asesoran a comunidades -el histórico opositor René Gómez Manzano es uno de ellos-, el acoso cibernético constantes a clérigos y activistas de distintas confesiones o la manipulación de iglesias afines en relación con el fallido proyecto de legalización -por el momento- del matrimonio homosexual. De ahí que el Instituto Patmos recomiende a los cubanos asumir que el silencio «no puede ser una opción válida». Del régimen, ya no espera nada.

 

Odium Religionis – Roberto Bosca

Noviembre de 2018

Por Roberto Bosca
Director Académico del Instituto de Cultura del Centro Universitario de Estudios y ex decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral

Fuente: Revista Criterio

Cruzaba distraídamente la plaza cuando advertí la Catedral vallada para protegerla de las agresiones de la multitud que se agitaba amenazante. Por un momento me pregunté si me encontraba en El Cairo o Riad, pero no; estaba en Buenos Aires contemplando el último acto de una larga historia. Primero fueron las autoridades político-religiosas de la época, preocupadas por la ortodoxia, quienes los persiguieron por herejes, acusándolos ante los emperadores romanos. Cuando visité las catacumbas de Domitila no pude dejar de pensar en su actualidad. Los rumores populares les atribuyeron antojadizas versiones, hasta practicar la antropofagia. Sin embargo, el mayor pecado de los cristianos sería negarse a sacrificar al emperador, considerado por los prosélitos de la nueva fe un acto de adoración y, por consiguiente, una apostasía. Ciertamente ellos no serían recibidos con palmas en el imperio. Plinio el Joven le aseguró a Trajano que estaban frente una execrable “superstición depravada y desmesurada”.

El itinerario del martirio

Durante la Revolución Francesa, los católicos monárquicos fueron masacrados en La Vendée. Pero los philosophes de la Ilustración también hicieron lo suyo, antes de que los nazis los internaran en los campos de concentración, como a Maximiliano Kolbe, para acabar con sus vidas. “Hablar de Dios resulta peligroso”, apostrofó Tatiana Goricheva cuando a lo largo y a lo ancho del siglo breve, los nuevos mártires sobrepoblaron el Archipiélago Gulag y fueron pasados por las armas por los comunistas castristas y soviéticos.

Los cristeros mexicanos suscitaron nuevos martirios por el testimonio de la fe, renovados más tarde en otras geografías de nuestro continente por quienes acallaron las denuncias proféticas del obispo Romero y de tantos otros en su lucha por la justicia. Pero la historia sigue. El testigo fue recogido por el Estado Islámico, que desató ya en nuestros días la más sangrienta y reciente persecución. En algunos países como la India, el sigilo sacramental de la confesión es cuestionado hoy como una forma de proteger el delito. Una nueva ola de cristianofobia se extiende de manera cruenta en África en cabeza de Boko Haram y en todo el Oriente medio. Así lo ha documentado la escritora agnóstica Pilar Rahola en SOS Cristianos, con una enjundia que no tiene nada que envidiarle a la de los primeros siglos.

La iglesia que ilumina es la iglesia que arde

Esta agresividad puede percibirse con nitidez no solamente en territorios extraños a la fe, sino incluso en países de antigua tradición cristiana, en los que los fieles pueden sufrir una situación de menosprecio y hostilidad que abre camino a discriminaciones tanto en el orden privado como en el público. Al compás de una inédita corrección política, un cierto odio a la religión se multiplica en la agresión producida en los últimos años por la irrupción de un nuevo anarquismo.

El anarquismo no es necesariamente antirreligioso (Tolstoi es un ejemplo lejano, y Sabato, cercano), sino que su rechazo a las iglesias proviene de su oposición a las estructuras de poder. La voluntad de prender fuego a los lugares de culto –como ocurre hoy en iglesias argentinas y chilenas– tiene su antecedente entre nosotros en el incendio del Colegio del Salvador en 1875 y en el de la iglesia de Jesús Sacramentado en 1919, durante la Semana Trágica. Completan el cuadro los templos porteños que ardieron en el ‘55, un momento emblemático registrado por Gustavo Franceschi en su antológico editorial “A la luz de los incendios” (Criterio, 1239, 14-VII-55).

Luego de su casi desaparición, la revitalización ácrata se cocinó en el Mayo francés y ahora aflora al calor del conflicto mapuche, pero sobre todo a partir de la expansión de las corrientes más radicales de la ideología del género, proclamando “la iglesia que ilumina es la iglesia que arde”. Este cuadro de animosidad se expresa muchas veces de un modo sutil pero no por ello deja de constituir una apreciable lesión a derechos fundamentales e involucra atentados a la integridad personal. La irrupción de la nueva iconoclastia que proclama como antaño “ni dios ni amo”, cabalga sobre la extendida sensibilidad de sospecha sobre toda autoridad que recorre transversalmente nuestra entera sociedad y encuentra un dudoso sustento en invocaciones a la libertad de expresión y al neutralismo estatal.

Esta nueva intolerancia que repite con el signo inverso las antiguas intemperancias confesionales (de las que la Iglesia no ha hecho todavía un verdadero reconocimiento), se despliega en forma gaseosa como un humo invisible en los escenarios de la cultura posmoderna. Sin embargo, trágico error sería organizar una cruzada, sin comprender que la enfermedad es la que provoca la fiebre. Por una curiosa paradoja, las persecuciones siempre han purificado a la Iglesia. Sangre de mártires, semilla de cristianos.

La persecución blanca

Como resultado, se impone en los hechos una exclusión de la dimensión religiosa de la vida social, reduciéndola a un puro sentimiento individual en el aislado santuario de la conciencia, y consecuentemente mutilada en sus expresiones públicas y sociales. No es siempre, desde luego, una persecución oficial, abierta y desembozada, sino sofisticada y casi imperceptible.

Es la muerte silenciosa, que llega inadvertidamente y sin grandes aspavientos. Una “persecución blanca”, en que la extinción fatal se produce calladamente por una asfixia provocada por la progresiva disminución del aire puro, que suele ser la más efectiva.

Los padres ven recortados sus derechos ejercidos conforme a sus convicciones (como lo definiera el Congreso pedagógico que formuló orientaciones en política educativa) cuando el diktat estatal determina abusivamente los contenidos, vulnerando su libertad. Lo cierto es que, aunque incruentamente, esta actitud de un nuevo laicismosecularismo se homologa a anteriores persecuciones, a un retiro del ágora que tiene el regusto de un regreso a las catacumbas, cerrando una parábola involutiva de más de veinte siglos.

En El incendio y las vísperas, Beatriz Guido pinta las miserias de una familia frente a las miserias de una dictadura, donde también aparece la presencia anarquista de uno de sus personajes en el escenario de una Argentina incendiada. Al examinar la etiología del conflicto, Franceschi se pregunta si los cristianos no son víctimas de su propia decisión de instalarse en la zona de confort. Nuestras culpas –reflexiona el entonces director de Criterio, por cierto no exento de un talante combativo– son distintas en género de las que pesan sobre los incendiarios de templos, pero existen, y lleva tanta importancia que parte de éstas provienen de aquéllas.

Indiferencia ante los cristianos perseguidos – Santiago Martín

29 de noviembre de 2018

Por P. Santiago Martín

Fuente: Religión en Libertad / Magnificat TV

El padre Santiago Martín, de los Franciscanos de María (Misioneros del Agradecimiento), hace un repaso de la situación mundial en cuanto a la persecución a los cristianos, un mal que se va extendiendo mucho más allá de los límites de los países musulmanes. También denuncia no solo la indiferencia de los gobiernos occidentales, sino incluso la nuestra propia, la de sus mismos hermanos en la Fe.

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El audaz discurso de Macron a los obispos franceses – J. L. González Quirós

Por. J. L. González Quirós

Fuente: Disidentia

Madrid, 21 de abril de 2018

 

Soy de esos españoles que no suele sentir con demasiada frecuencia envidia de los franceses, tal vez porque, como decía Pío Baroja, hubo un momento en que en España hasta los ángeles estaban traducidos del francés; ya no es así, obviamente. Pero he sentido una noble envidia, creo que es posible que la haya, al leer el discurso de Macron ante la Conferencia de los obispos de Francia. Seguir leyendo El audaz discurso de Macron a los obispos franceses – J. L. González Quirós

«¿Sabés quién viene a cenar?» ¡La novia de la nena! – Gabriel Zanotti

7 de enero de 2018

Por Gabriel J. Zanotti

Fuente: Blog personal “Filosofía para mi”

 

Para los que no sean cinéfilos,  “Guess Who’s Coming to Dinner” (https://www.youtube.com/watch?v=4a56FnhtuGI) es un clásico del cine norteamericano que plantea la perplejidad de un papá totalmente anti-racista cuando “la nena” le presenta a su novio afroamericano, un intachable médico, en 1967, cuando el matrimonio interracial estaba legalmente prohibido en la mitad de los estados norteamericanos. Seguir leyendo «¿Sabés quién viene a cenar?» ¡La novia de la nena! – Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti

Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, UNSTA y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina. Es Director Acádemico del Instituto Acton. Twitter @gabrielmises

Bautismo y libertad religiosa – Pedro Trevijano

 

por Pedro Trevijano

8 de agosto de 2017

Fuente: Religión en libertad

En mi reciente artículo sobre El bautismo de los niños decía que uno de los motivos que tenían los padres creyentes para bautizar a sus hijos era por respeto a la libertad religiosa de sus hijos. Seguir leyendo Bautismo y libertad religiosa – Pedro Trevijano

La derogación del concordato, necesaria para la libertad de la Iglesia – Gabriel Ariza

por Gabriel Ariza

23 de julio de 2017

Fuente: Infovaticana[1]

Una Iglesia preocupada por defenderse del pago del IBI, por salvar su ‘X’[2], o por mantener a los miles de profesores de religión que, seleccionados por los obispos, viven del erario público, no tiene la libertad que necesita para predicar el Evangelio, una provocación al mundo de hoy. Seguir leyendo La derogación del concordato, necesaria para la libertad de la Iglesia – Gabriel Ariza

Democracia y libertad religiosa – Card. Antonio Cañizares

Por Card. Antonio Cañizares

8 de julio de 2017

Fuente: Religión en libertad

El aten­ta­do con­tra la ca­pi­lla ca­tó­li­ca de la Uni­ver­si­dad Au­tó­no­ma de Ma­drid, la pa­li­za dada a una mon­ja en Gra­na­da “por mon­ja”, y la mo­ción pre­sen­ta­da en el Con­gre­so de los Dipu­tados en or­den a mo­di­fi­car la Ley de Li­ber­tad Re­li­gio­sa por Es­que­rra Re­pu­bli­ca­na de Ca­ta­lu­nya, con un con­te­ni­do muy con­cre­to ideo­ló­gi­co, ade­más de otros múl­ti­ples sig­nos que se ob­ser­van y me­nu­dean úl­ti­ma­men­te más de lo que de­bie­ran en el pa­no­ra­ma es­pa­ñol, ha­cen sal­tar las alar­mas que avi­san que al­gu­nos pa­re­ce que es­tán em­pe­ña­dos, en­tre otras co­sas, en po­ner en pe­li­gro la de­mo­cra­cia y la paz, y eli­mi­nar, por su­pues­to, la fe y la Igle­sia ca­tó­li­ca de la faz de la so­cie­dad es­pa­ño­la y su­pri­mir nues­tras raí­ces co­mu­nes. Seguir leyendo Democracia y libertad religiosa – Card. Antonio Cañizares

La opción benedictina. Una reflexión – Mario Šilar

La opción benedictina. Una reflexión*

Primera parte

“Sólo quien se da a sí mismo crea futuro. Quien sólo quiere enseñar,
quien sólo desea cambiar a los otros, permanece estéril”.
Joseph Ratzinger, “El futuro de la Iglesia” (1969)

 “Escuchemos la voz de San Benito: de la soledad interior,
del silencio contemplativo, de la victoria
sobre el rumor del mundo exterior,
de este «habitar consigo mismo», nace el diálogo consigo y con Dios”.
Juan Pablo II, “Alocución en la Abadía de Montecassino
(18 de mayo de 1979)

 

Recientemente, está habiendo un intenso debate entre varios intelectuales en los Estados Unidos sobre el rol que deben desempeñar los creyentes en la vida pública. Esto adquiere especial relevancia en un entorno social marcado por la secularización, el relativismo e incluso la persecución de baja intensidad a los creyentes[1], por no mencionar las legislaciones que avanzan en líneas contrarias a la ley natural y el respeto a la libertad religiosa. Seguir leyendo La opción benedictina. Una reflexión – Mario Šilar